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Vuelven los niños a Palacio de Nariño

Vuelven los niños a Palacio de Nariño

REVISTA JET-SET

La Casa de Nariño de nuevo se llena de juegos y risas con el arribo de Luciana, Matías y Eloísa, los hijos del presidente Iván Duque. Luego de 16 años, se suman a la lista de ilustres infantes que crecieron en la mansión. Jet-set recordó cuatro diferentes épocas con sus protagonistas.
Foto: Revista Semana.
Por: Revista Jet-set.25/7/2018 10:10:00

El día que su padre ganó la consulta interpartidista del Centro Democrático, Luciana, de 11 años, le preguntó preocupada si ya tenían que cambiarse de casa. Iván Duque le explicó a su hija mayor que aún faltaba el resultado de las elecciones presidenciales y que luego decidirían qué hacer. El 17 de junio, su triunfo en segunda vuelta lo convirtió en uno de los presidentes más jóvenes de Colombia, y aunque su esposa, María Juliana Ruiz, y sus otros dos hijos, Matías y Eloísa, expresaron su deseo de quedarse en su apartamento en el norte de Bogotá, esa era una opción poco viable. Sería la primera vez en la historia de Colombia que un jefe de Estado dejaría el Palacio de Nariño únicamente como despacho y, de paso, la primera en la que los vecinos de la ilustre familia tendrían que amoldarse a las extraordinarias medidas de seguridad.

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Tal vez la incertidumbre de Luciana Duque Ruiz se pueda disipar un poco cuando se entere de cuán interesante y divertida puede ser la vida en ese recinto en el que nació Antonio Nariño en 1765. Seguro la niña ya sabe que la casa fue adquirida por el gobierno en 1885 por mandato del presidente Rafael Núñez. Alguien le habrá contado que desde 1908, luego de varias remodelaciones, es el hogar y despacho de los mandatarios del país, en reemplazo del Palacio de San Carlos, hoy sede de la Cancillería, que desde 1828 había acogido a los jefes de Estado. Esa clase de historia patria es oportuna y edificante, pero seguro también les vendrán bien, a ella y a sus hermanos, las anécdotas de cuatro de sus antecesoras, quienes vivieron su infancia allí y en diferentes épocas. Todas coincidieron en que fue una experiencia inolvidable.

Los Duque Ruiz se casaron el 15 de febrero de 2003. Luciana, de 11 años; Eloísa, de 6, y Matías, de 8, crecieron en Estados Unidos.

Foto: Revista Semana.

María Clara Ospina Hernández

Nació en el último año de la presidencia.

Foto: Karen Salamanca.

Aún le preguntan: "¿Usted es la niña que nació el 9 de abril de 1948?". María Clara, la hija menor de Mariano Ospina Pérez y Bertha Hernández Fernández, aún no se explica por qué esa parte de la historia quedó errada en la mente de la gente. Lo cierto es que ella nació el 29 de agosto de 1949, cuando ya había pasado más de un año del Bogotazo y sus hermanos, por seguridad, vivían fuera del país. "Fue una sorpresa para mis padres tener una niña. Los cuatro hombres eran mucho mayores, Mariano tenía 22 años; Rodrigo, 21; Fernando, 20 y Gonzalo, 13", recuerda la escritora, quien se convirtió en biógrafa de la familia. Descubrió que en Colombia solo otra persona, aparte de ella, nació durante la presidencia: su tío abuelo Pedro Nel Ospina Vásquez (presidente 1922-1926) llegó al mundo durante el mandato de su bisabuelo, Mariano Ospina Rodríguez (1857-1861).

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La llegada de María Clara fue una fiesta en el Palacio de Nariño. Todos los embajadores le regalaron juguetes típicos de sus países y el papa Pío XII le envió un óleo de La madona y el niño, que ella siempre tuvo sobre su cama. "Papá tenía 58 años y su pelo estaba completamente blanco. Era juguetón y muy alegre. Le encantaba recitar poemas y así me hacía dormir todas las noches". También le contaron que era común que los asistentes al despacho del presidente los encontraran a ellos dos gateando… "Fue mi gran amor y yo el de él".

El presidente Mariano Ospina Pérez; su esposa, Bertha Hernández de Ospina, y su hija menor se despidieron de la multitud desde el balcón de Palacio, el 7 de agosto de 1950.

Foto: Archivo Particular.

Cristina Pastrana Arango

Vivió en la Casa de Nariño de los 7 a los 11 años

Foto: Gerardo Gómez.

‘Titina‘ dice que nunca se comió el cuento de ser la hija del presidente de la República. Cuando Misael Pastrana Borrero ganó las elecciones de 1970, ella estudiaba en el Liceo Francés de Bogotá y era imposible pasar desapercibida, la caravana de escoltas que la llevaban cada mañana despertaban la curiosidad de los estudiantes. "Me hacían bullying y para evitarlo me tocaba entrar por la puerta de los profesores", dice. Pero el malestar duró poco, porque finalmente, con su personalidad arrolladora, supo darle un toque de naturalidad a su particular condición.

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Gran parte del éxito se debió a su mamá, María Cristina Arango Vega, quien para su primera comunión le organizó una fiesta con todos los compañeros de clases, quienes estuvieron felices de conocer el Salón Bolívar del palacio presidencial. ‘Titina‘ recuerda que al principio sintió un poco de miedo por la magnitud de los espacios, pero que su habitación estuviera conectada con la de sus padres le daba tranquilidad. Además, los temores de la noche desaparecían con la novedad de subirse en el ascensor privado para ir a visitar a su papá, quien siempre la recibía con una sonrisa, así estuviera ocupado escribiendo uno de sus discursos.

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 "Todos eran amables. Especialmente Jaime Castro, quien era el secretario jurídico. Él me sentaba en sus piernas frente a un escritorio para que me entretuviera dibujando". Nunca se olvidó de Gloria de Ricaurte, la siempre lista ama de llaves quien, desde el gobierno de Carlos Lleras hasta el de Álvaro Uribe, cuidó de las familias presidenciales.

‘Titina‘ fue la única de los cuatro hijos de María Cristina Arango y Misael Pastrana que vivió en Palacio. Jaime, Andrés y Juan Carlos estudiaban fuera del país.

Foto: Archivo Particular.

María Paz Gaviria Muñoz

Vivió en la Casa de Nariño de los 6 a los 10 años

Foto: Karen Salamanca.

Es tal vez una de las más ilustres infantas de Palacio. De ella han dicho que fue la pequeña que puso patas arriba la Casa de Nariño, o que su personalidad huracanada no hacía juego con su nombre. María Paz mostró desde el primer día y en televisión nacional lo que les esperaba a los colombianos durante los cuatro años del gobierno de su padre, César Gaviria. El 7 de agosto de 1990 los nuevos inquilinos se trasladaron hasta el Congreso de la República en un carro oficial, que ese año tenía una particularidad: una cámara que registraba en directo el momento familiar. La pequeña de 6 años le hizo toda clase de muecas y monerías, y cuando ya no le causó gracia no tuvo reparo en ponerle encima su bufanda… fin de la transmisión. Su madre, Ana Milena Muñoz, la pionera de las primeras damas que llegaron a Palacio con una carrera profesional a su haber, la dejaba andar libremente por todos lados.

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"Mis papás siempre se esforzaron para que creciera y viviera lo más normalmente posible". Son memorables sus apariciones en medio de un consejo de ministros, sus marchas en medio de los soldados de la Guardia Presidencial o sus opiniones sinceras ante los curiosos periodistas. Lo que otros veían como algo extraordinario, para ella era lo más normal. "Era una niña, inquieta y curiosa como cualquier otro, lo único particular era la circunstancia que estaba viviendo". Tan especial fue, que ella es de las pocas personas que pueden decir que Fidel Castro le explicó, a manera de cuento, la crisis de los misiles entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

La familia Gaviria Muñoz es una de las más recordadas en la Casa de Nariño gracias a las travesuras de los pequeños Simón y María Paz.

Foto: Archivo Particular.

Valentina Pastrana Puyana

Vivió en la Casa de Nariño de los 2 a los 6 años

Foto: Archivo Particular.

La primera impresión de Valentina al entrar a su nueva casa fueron los techos. Eran muy altos, y mucho más para ella, que apenas iba a cumplir 3 años. "Al principio me causó un poco de angustia y buscaba la protección de mi mamá o de ‘Glo‘, quien siempre me cuidaba", cuenta. Pero después todo se volvió más familiar, tanto que era la única que podía entrar al despacho de su padre sin golpear. "Sus ministros y secretarios privados me tenían dulces y chocolates, y mi mamá sufría porque a la hora de almorzar ya no quería nada”. Su lugar favorito era una especie de depósito que quedaba en su cuarto, al que llegaba subiendo un par de escaleritas. Al abrir la puerta se encontraba con lo que llamaba su "paraíso", un armario lleno de muñecas y juguetes.

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Durante los cuatro años que vivió en Palacio, convirtió en uno de sus rituales favoritos ir a ver el cambio de guardia y recuerda que comía moritas de camino hacia la Plaza de Armas. "Tanto me gustaba que hace poco pasé por Palacio y pregunté a qué hora empezaba". De las anécdotas familiares sobre su inocencia y desparpajo con los invitados ilustres se destacan la venia que le hizo el rey Juan Carlos de España, quien rompió el protocolo para saludarla, y la invitación que les hizo Bill Clinton a hacer un tour por el Air Force One gracias al pedido de la pequeña antes de irse de Cartagena: "Mister president, ¿puedo conocer su avión?".

En sus alocuciones, el presidente Andrés Pastrana siempre se nombraba entre su familia: "Nohra, los niños y yo". Santiago, Nohra Puyana, Valentina y Laura llegaron con él a Palacio el 7 de agosto de 1998.

Foto: Revista Semana.

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