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Anatomía de un asesino

Anatomía de un asesino

REVISTA JET-SET

Los divinos, el nuevo libro de la escritora y periodista, aborda el crimen de la niña Yuliana Samboní a manos del arquitecto Rafael Uribe, un joven de la clase alta bogotana. El título de la obra es una verdadera ironía, pues también retrata la relación del asesino con cuatro amigos millonarios, clasistas y déspotas, la antítesis del concepto coloquial de ‘divino’.
Foto: El Espectador
Por: Revista Jet-set.14/6/2018 10:40:00

El reciente caso de una menor de 3 años que fue torturada y violada en la zona de tolerancia del barrio Santa Fe, en Bogotá, volvió a mover las fibras de todos los estamentos sociales, que salieron en masa para rechazarlo. Los medios, inevitablemente, hicieron un parangón entre este infanticidio y el de Yuliana Samboní, la niña de 7 años que fue raptada, violada y asesinada por Rafael Uribe Noguera, un joven de clase alta y arquitecto prometedor que actuó como si emulara a los psicópatas de los thrillers más oscuros de Netflix. Ese 4 de diciembre de 2016, día de los hechos, la escritora y periodista Laura Restrepo estaba en Ecuador. Al conocer la noticia, perdió el sueño y, desde lejos, trató de articular los elementos de un caso que tenía visos de novela negra o de filme psicológico.

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Quizá el portazo que recibió por el perturbador asesinato la obligó a abandonar la redacción de un libro de otra temática para concentrarse única y exclusivamente en Los Divinos, un relato ficcionado en el cual el asesino, un joven educado y de finos modales, fue rebautizado con el apelativo del ‘Muñeco‘. Restrepo, autora de Delirio y La novia oscura, entre otras novelas, enriqueció la historia con la supuesta complicidad de él y cuatro amigos de la clase alta que “son divinos”, un término que también se usa para referenciar a la gente con sentido del humor, amable, apuesta y elegante.


Foto: Revista Semana.

Mientras los medios de comunicación cubrían las protestas de la indignación por el asesinato o buscaban claves para entender la mente del asesino, la escritora levantaba el tapiz colectivo con el fin de tratar de explicar la conmoción que se apoderó del país en ese momento. ¿Por qué la noticia despertaba tanto ruido mediático si cada dos horas se denuncian entre seis y ocho violaciones a menores de edad en el país? ¿Acaso los asesinatos del conflicto armado no eran tan aberrantes como el de la niña de origen indígena? En palabras de Restrepo, Uribe Noguera –quien tenía visibilidad social, los privilegios del poder económico y la formación para ser dirigente empresarial– insertó un nuevo elemento a la criminalística nacional: la psicopatía.

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"Los hechos tenían un componente hedonista, de placer, que no conocíamos todavía. Solo habíamos visto las acciones del hampa, la mafia, de paramilitares y guerrilleros. El autor del asesinato, al igual que una fiera, salió a cazar su presa. Nos conmovió la profunda indefensión de la menor; encarnaba a la víctima en el estado más puro. La crueldad y frialdad rebasaban todos los límites".

Los divinos, que según la crítica parece una diatriba contra los caprichos y la prepotencia de los "niños de la clase alta", como los define Laura Restrepo, retomó las viejas reflexiones sobre el desencuentro entre las clases sociales. "Con este crimen comprobamos que Bogotá es una ciudad amurallada, brutalmente jerarquizada entre ricos y pobres. Esa frontera se traspasa pero a través de la violencia camuflada. Si la niña no hubiera muerto, quizá habría sido la sirvienta de la familia Uribe Noguera. La alta sociedad tiene un desprecio por las personas menos favorecidas".


Foto: El Espectador.

Para Restrepo este no es un hecho aislado de nuestro entorno social y dice mucho tanto de los colombianos como de la familia del victimario. "El país estaba obsesionado tratando de entender qué sociedad habíamos creado para que pasara algo así. Detrás de un sociópata hay una sociedad que le ha servido de caldo de cultivo. El personaje de la novela es hijo de mami y no de papi. La madre poderosa trata de taparle las debilidades. Le camufla tanto los defectos que termina convirtiendolo en un monstruo", dijo la autora.

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Uribe Noguera marcó un antes y después en la crónica roja nacional, más allá del impacto mediático que desató una dosis compartida de morbo y conmoción nacional. El asesinato nutrió columnas de opinión que escribieron psicólogos y psiquiatras, los noticieros de televisión siguieron los hechos en largos bloques de una hora y los artistas pintaron murales con la imagen del joven bogotano, que paga una condena de 58 años. “No nos contentemos diciendo que el asesino era un monstruo. Es, desde luego, un ser aterrador, pero miremos qué hay dentro de nosotros mismos”, puntualizó Restrepo.


Foto: Revista Semana.

La novela, escrita desde el punto de vista de un personaje ficticio que fue bautizado con el remoquete del ‘Hobbit‘, le permitió a la autora un juego inédito en su carrera literaria. Por primera vez, relató el hecho desde una mirada masculina, en un ejercicio en el que participaron su hijo y un sobrino, quienes le dieron las pautas para hablar y abordar la realidad como un hombre.

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Los divinos, que será publicada en el extranjero, ya encontró un nuevo escollo. En el mercado de Estados Unidos, la niña tendrá más edad, en palabras de la autora, "como ejemplo de que las disyuntivas de las sociedades no quieren mirar lo que está pasando o porque buscan mantener los parámetros de la salud mental".

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