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Carlos Vives y su gran tributo en el Festival Vallenato

Carlos Vives y su gran tributo en el Festival Vallenato

REVISTA JET-SET

Después de desafiar al público de Viña del Mar, el samario volverá al Cesar, donde asistirá a la parranda más larga de su vida: el homenaje que le rendirá el Festival Vallenato. La designación fue cuestionada por los puristas que creen que su propuesta es más cercana al rock que a los aires de Francisco el Hombre.
El año pasado fue productivo para Carlos Vives: 78 presentaciones alrededor del mundo, 962 horas en vivo y dos billones de reproducciones de sus videos y canciones
Por: Revista Jet-set.27/4/2018 15:50:00

Carlos Vives volvió a despertar al ‘Monstruo’ de Viña del Mar, el temido auditorio de 15.000 cabezas que, con el poder de la rechifla, se da el lujo de bajar del escenario a los artistas que no son de su agrado. El samario todavía recordaba que Fey, Anahí y los Tigres del Norte fueron masacrados por los abucheos prolongados de un público capaz de construir ídolos y acabarlos con la voracidad de una bestia.

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Pero a él lo aplaudieron y hasta le pidieron varias canciones de su viejo repertorio, incluyendo los éxitos de los Clásicos de la provincia. ‘El Monstruo’ no había olvidado algunos covers que hizo el intérprete en sus inicios, poco después de la serie Escalona, cuando, en una especie de rebelión contra él mismo, decidió romper el molde del tradicionalismo que les imprimió a los aires de Francisco el Hombre.

Foto: Cortesía Paola España Press.

Por fortuna, cuando Carlos Vives se subió al escenario de la Quinta Vergara, ya había vencido el susto que siembra el exigente público que se proclamó la voz del pueblo y de Dios, como lo dijo José Luis Rodríguez, ‘el Puma’, en los años ochenta. En el último ensayo, cuando el intérprete de La bicicleta tenía bajo control los detalles del vestuario y sonido, mágicamente exorcizó el miedo que incomoda incluso a experimentados como Adele, Sia y Axl Rose.

En ese momento sintió que estaba listo para enfrentar al auditorio, que bailó sus canciones durante dos largas horas. Por la presentación obtuvo una gaviota de plata y otra de oro, que se sumaron a su colección de premios, incluyendo los nueve gramófonos que le ha otorgado la industria discográfica de Estados Unidos.

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Pero en pocas semanas Vives seguirá en la montaña rusa de las emociones debido al gran homenaje que recibirá desde el 25 de abril en el Festival de la Leyenda Vallenata. Una vez más se enfrentará a los fantasmas que lo persiguen desde sus inicios. Cuando la organización del evento oficializó el tributo al cantautor, la prensa local de la capital cesarense y la élite intelectual de la ciudad preguntaron, como lo hicieron hace dos décadas, si la propuesta musical de Carlos Vives se ajustaba a la identidad folclórica que tejieron la caja, la guacharaca y el acordeón en tierras del cacique de Upar.

Foto: Sergio I. Rodríguez. Styling: Olga Piedrahita y Frnaklin Ramos.

Para anticiparse a la efervescencia del debate de los folcloristas, el presidente del festival, Rodolfo Molina Araújo, salió a exponer la decisión con el argumento de que necesitaban darle un nuevo impulso a la internacionalización del evento y a la música de los acordeonistas. “No podemos desconocer lo que Vives ha hecho por nuestro folclor en el extranjero. Ama nuestras melodías. Ha grabado muchos temas de nuestros grandes compositores. El homenaje nos ayudará a seguir con esa proyección”, dijo. Solo que en algunos sectores de la ciudad la explicación no fue suficiente. Antes de designar al samario, un colectivo de artistas que ha sido cercano al evento lanzó los nombres de Jorge Oñate y Alfredo Gutiérrez, cuyos trabajos siempre se han movido en los terrenos de la tradición.

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Mientras esto sucedía en los alrededores de la plaza Alfonso López, el cantante samario defendía su designación desde la gira de conciertos que lo llevó a España, Chile y Argentina. “Nunca quise ser Leandro Díaz ni Alejo Durán”, afirmó a propósito de esta polémica que, según él, lleva 25 años desde que decidió fusionar rock y pop con un género que parecía exclusivo de glorias locales del Cesar y La Guajira como Diomedes Díaz, Rafael Orozco y Poncho Zuleta.

Alrededor de esta discusión bizantina, Carlos Vives recordó el día en que un juglar cuestionó su trabajo. “Eso no es folclor”, le dijo. “Tienes toda la razón. No canto vallenatos. Solo me inspiro en este género”, respondió el cantante, quien ha vendido más de veinte millones de discos en casi tres décadas de trabajo. Con los Clásicos de la provincia inició una revolución musical que se ganó el apelativo de tropipop, o un medio camino entre el rock y folclor nacional, que vendió cuatro millones de discos en el mundo entero. Hasta ese entonces, las ventas de un artista colombiano no pasaban de 400.000 copias.

Foto: Sergio I. Rodríguez. Styling: Olga Piedrahita y Frnaklin Ramos.

El fenómeno de Vives fue inspirador para una nueva generación de intérpretes que amaban las canciones de Escalona, incluso en Bogotá, donde por un largo tiempo fueron miradas con desdén. “Me gustan las propuestas de Fonseca, Cabas y Juanes. Algunos de ellos son del interior, pero adoran nuestra música”, aseguró. No obstante, esta tendencia musical ha generado algún malestar entre los amantes del vallenato autóctono. Sin lanzar nombres, ni pullas contra Vives, algunos periodistas como Juan Gossaín y Daniel Samper Pizano reclamaron el regreso de las melodías de los juglares a la usanza del festival en sus inicios.

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Cuando faltan pocos días para su gran tributo en Valledupar, Vives hizo un repaso de sus mejores parrandas: las de Leandro Díaz en casa de su tío Rodrigo Vives y otra de dos días en Patillal, Cesar, donde estuvo con Escalona y con ‘el Cacique de la Junta’. “Mi vida siempre ha estado ligada al vallenato. Incluso cuando me enamoré de Claudia Elena Vásquez. Ella lo adora”, aseguró. La exreina de belleza se convirtió en una suerte de asesora que lo ha ayudado a manejar su carrera a la manera de la relación que tenían Mercedes Barcha y Gabo, en la que ella incluso opinaba acerca de los títulos y textos de las novelas. “Claudia es tan buena en lo que hace que si fuera cantante ya me habría desbancado”, afirmó el artista. Con ella tiene dos hijos: Pedro y Elena. Los otros dos, Carlos y Lucy, son de su segundo matrimonio.

Foto: Sergio I. Rodríguez. Styling: Olga Piedrahita y Frnaklin Ramos.

Después de cantar ante ‘el Monstruo’ de Viña del Mar, Vives quedó en un estado de éxtasis que le espantó el sueño durante días. Incluso sintió que tenía energía de sobra para trotar en la calle más larga de la ciudad. En Valledupar, después del gran tributo, volverá a enfrentarse a lo mismo.

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