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Yo estudie con... Rafael Pardo

Yo estudie con... Rafael Pardo

Flashback

Enrique Cuéllar, amigo de Rafael Pardo, dice que el ex senador era un rockero empedernido, mamagallista e irreverente, durante su época de estudiante en el Gimnasio Moderno.
Enrique Cuéllar y Rafael Pardo.
Por: Edición 974/2/2015 00:00:00
Lo primero que recuerda su compañero de curso y de parrandas es que a Pardo le encantaban Jimmy Hendrix, Eric
Clapton y los Rolling Stones. “Es un enamorado de la música y como yo también soy melómano, nos reuníamos a tocar, aunque Rafael, más bien, prefería oír y bailar. El del grupo de rock and roll era yo”. Y la pasaban tan bien que frecuentaban la discoteca La Bomba, en la calle 60, a donde iban a ver a Los Flippers y los Speakers, los grupos criollos de la juventud de entonces.

Y no es que se mantuvieran de rumba. Lo que pasaba era que Rafael Pardo era un joven que no necesitaba pegarse a los libros para que le fuera bien en el colegio. Enrique cuenta que nunca fue el más brillante, pero que sí sacaba buenas notas sin hacer mucho esfuerzo. Es más, los dos pertenecían al grupo de estudiantes tomadores de pelo que se hacían en la parte de atrás del salón y mandaban papelitos con bodoqueras. La diferencia estaba en que Enrique siempre se rajaba en disciplina y Rafael no, quizás fue cuestión de suerte.

De todas formas los dos se gozaron la etapa del colegio. Incluso, dicen que compartieron el grupo de amigas del Gimnasio Femenino para las fiestas y que muchas veces llegaron a suspirar por la misma mujer. De hecho, aprendieron a bailar al ritmo de Trini López, los Tijuana Brass y Ray Conniff.

Y si se trataba de viajar por toda Colombia, Rafael y Enrique también eran los primeros que estaban listos para la
partida. No en vano estuvieron de excursión ocho días en La Guajira, recorrieron Amazonas y Vichada, y cada vez que podían se escapaban a la finca de algún amigo en los Llanos. En lo único que no coincidían mucho era en el gusto por el deporte, pues Enrique sólo fue una vez al estadio El Campín, y por casualidad, mientras que Rafael era y sigue siendo el hincha más furibundo de Santa Fe y no se perdía ni uno de sus partidos. “Fue excelente deportista dentro y fuera del colegio. Era tan elástico que parecía como de caucho y siempre fue el mejor en la prueba de los 100 metros planos, aunque corría de medio lado”, asegura Enrique Cuéllar.

Quienes conocieron a Rafael Pardo en su época de adulto no creerían muchas de estas anécdotas pero, como bien lo asegura su amigo, el ex ministro tuvo un cambio importante cuando entró a estudiar Economía en la Universidad de Los Andes. Estando allí, dice Cuéllar, se volvió más serio y más profundo, aunque siguió siendo buen amigo, sencillo y sin asomo de poder o burguesía. Se metió tan a fondo en su carrera que hasta llegó a ser director del Centro de Investigaciones Económicas de la universidad y, desde entonces, se interesó por la actividad pública. Hoy en día, en la medida en que su tiempo y ocupaciones se lo permiten, continúa siendo el hombre cercano a sus compañeros de la clase del 71.
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