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Yo estudié con... Norma Nivia

Yo estudié con... Norma Nivia

Flashback

Diana Núñez y la top model compartieron las aulas de clase del Colegio Departamental Nuestra Señora de Lourdes, en Líbano, Tolima. Aunque las profesoras eran estrictas monjas, ellas se las ingeniaban para hacer pilatunas.
Diana Núñez y Norma Nivia. Fotos: Archivo particular.
Por: Edición 10918/12/2014 00:00:00
Diana y Norma se conocieron cuando cursaban primero de primaria en el Colegio Departamental Nuestra Señora de Lourdes. Pero fue en bachillerato cuando quedaron en el mismo curso y desde entonces se convirtieron en las mejores amigas.

En el colegio todos sabían de la existencia de Norma Nivia. Por su estatura, era imposible que pasara desapercibida. Por esa misma razón, las monjas siempre la regañaban: si estaba hablando, o no ponía atención en clase,  sobresalía y era la primera en aguantarse los llamados de atención. Cuando las amigas la molestaban por eso, “Norma decía que el problema no era que ella fuera muy alta, sino que las demás éramos muy bajitas”, cuenta Diana.

Por las tardes, una vez salían del colegio, se iban a pasear por la plaza en una moto que los papás de Norma le habían regalado. Cuando se cansaban de andar, parqueaban en el parque y se sentaban en un lugar llamado Las Dounats, pedían una gaseosa y veían y criticaban a todas las personas que caminaban por ahí. Podían pasar horas en ese plan y cuando se daban cuenta de que se les había ido el día sin hacer tareas, se montaban en la moto y arrancaban para la casa de unas compañeras de curso: las Calderón. “Con la excusa de que no habíamos entendido nada, terminábamos copiando sus trabajos”.

Diana también recuerda el día en que Norma encerró a una compañera en uno de los baños del colegio. Estaban en el último año y la profesora de filosofía las puso a hacer una exposición en parejas asignadas. Cuando llegó la hora de presentarse, Norma no había hecho el trabajo y su solución fue “desaparecer” a la compañera para decirle a la profesora que como la otra no había ido a clase, no podía exponer.

Al cabo de una hora, las monjas se dieron cuenta de lo que Norma había hecho, le abrieron la puerta a la niña que ya estaba desesperada por el encierro y le pegaron tremendo regaño a la modelo. “Le tocó hasta llorar para que la perdonaran y no la hicieran perder la materia”, cuenta Diana entre risas.

Al graduarse del colegio, ambas decidieron estudiar en Bogotá. Diana entró a Derecho en la Universidad Santo Tomás y Norma se inclinó por la Bacteriología.  Con los años, la primera terminó la carrera mientras que la segunda cambió los laboratorios por las pasarelas y el modelaje.

Hoy en día la amistad sigue intacta. De vez en cuando se reúnen, pero prefieren hacerlo en la casa de Norma debido a que las salidas a tomar café en sitios públicos se volvieron incómodas, pues la gente no para de asediar a la modelo y no las deja hablar tranquilas.
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