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Viviane Morales y Carlos Alonso Lucio todo por amor

Viviane Morales y Carlos Alonso Lucio todo por amor

Revista Jet-Set

La renuncia de Viviane Morales a la Fiscalía dejó claro que en su vida pesa más la relación con el excongresista Carlos Alonso Lucio que el poder y los cuestionamientos de la sociedad. La nulidad de su cargo por un fallo del Consejo de Estado la impulsó a defender el amor que siente por su marido, con quien se ha casado en tres ocasiones.
Cuando Viviane Morales perdió un ojo debido a una infección en la córnea, solo pensó en su esposo Carlos Alonso Lucio. “Como mujer enamorada, también tengo que confesar que no me sentía capaz de mirar de frente a Carlos, quien tantas canciones le había dedicado a mi mirada. Pero él me repetía que era tan linda como siempre” . Foto: Patricia González/06.
Por: 15/3/2012 00:00:00
Desde Eduardo VIII, quien renunció al imperio británico por la divorciada Wallis Simpson, casi nunca se había visto un sacrifico de amor como el de Viviane Morales la semana pasada. Se esperaba que la Fiscal apelara el fallo de nulidad de su cargo ante todas las instancias judiciales, pero finalmente claudicó, y prefirió salvar su relación con el polémico excongresista Carlos Alonso Lucio, con quien se ha casado tres veces: una ante el pastor Darío Silva Silva, de La casa sobre la roca; y dos ante notarios.

Hacia finales del año pasado, cuando confesó que había retomado la relación con Lucio después de un sonado divorcio, Morales fue inmediatamente cuestionada por los medios, aunque esta decisión de su vida privada y familiar, según ella, no incidiría en la mano dura que había mostrado en el ejercicio de sus funciones. Pero Lucio, con una entrada a la cárcel, varios señalamientos por supuestos vínculos con el paramilitarismo, el carrusel de la contratación de los Nule y el narcotráfico, condujo a su mujer al centro de una nueva polémica, como sucedió hace 12 años, cuando fueron al altar por primera vez.

Viviane Morales lo conoció en los días en que estrenó curul en la Cámara de Representantes, a donde llegó arropada con la bandera del Liberalismo. Luego se lanzó al Senado, con el apoyo del Movimiento Frente Esperanza, que reunía a unas 300 iglesias cristianas, entre estas la que dirigía su esposo y padre de sus tres hijos, el pastor Luis Alfonso Gutiérrez. Mientras consolidaba su carrera política, Viviane desafió la moral de los pastores al enamorarse de Lucio. El asunto llegó hasta el punto de que decidió ventilar por primera vez su amor en público, contrariando las opiniones de su exmarido e hijos. Ella no estaba acostumbrada a los escándalos, pero su nueva pareja, quien también había sido novio de Íngrid Betancourt, la ayudó a sortear la situación desde la cárcel La Picota, donde se encontraba detenido.

En un intento por defender a Lucio, Morales concedió en el año 2000 una entrevista a la revista Cromos, en la que describió su relación como un “amor sagrado”. También habló de lo infeliz que fue durante su primer matrimonio, después de unos años de casada. El más dolido con las declaraciones fue el exesposo de Viviane, quien no guardó silencio, y como retaliación escribió una carta que encontró eco en varios medios. En esta misiva tildó a Viviane de “ingenua”, y a Lucio, de “estafador intelectual”, tras responsabilizarlo de la destrucción de su hogar. Incluso desmintió a su exmujer al asegurar que el romance de ella y su rival comenzó tres años antes de que ella lo confesara.

Como argumento apeló a las visitas de ella a Cuba, donde Lucio pasó un corto exilio, y luego a varios lugares de Colombia, por los días en que este era prófugo de la justicia. Sin embargo, Viviane le dio rienda suelta a su necesidad imperante de gritarle al mundo lo enamorada que estaba.

El 11 de diciembre del 2000, recién separada, se apareció con Carlos Alonso Lucio en el restaurante Andrés Carne de Res, donde celebraban la boda de un amigo. Nadie se explicó cómo hizo Lucio para abandonar temporalmente su sitio de reclusión en La Picota. Por supuesto, las miradas del evento se concentraron en la pareja, y más, porque el exguerrillero se dedicó a dar muestras de sus dotes de bailarín de salsa. Viviane se limitó a verlo con otras parejas, pues solo aprendió a bailar cuando cumplió 38 años. En realidad, por esa época, la ex Fiscal había asistido a pocas fiestas en su vida, puesto que siempre fue una mujer de estudios más que de rumbas.

El 15 de diciembre del 2000 se casaron ante el pastor Darío Silva, en una ceremonia en la que leyeron algunos pasajes bíblicos como indicio de que ella había influido en la conversión de Lucio al cristianismo. Es más, en varias entrevistas posteriores, ella expresó el deseo de que Lucio fuera pastor, al igual que su primer marido. Las fotos del matrimonio aparecieron en las páginas sociales y en las noticias de farándula, mientras Luis Alfonso Gutiérrez, el ex de Viviane, se enfrentaba a la rabia que le produjo el divorcio. De hecho, se demoró diez años para perdonarla, y ella unos ocho para borrar los malos recuerdos que esta ruptura le dejó a sus hijos. Por supuesto, Morales hizo este acto de contrición en la iglesia de Silva, y mucho después de separarse de Carlos Alonso Lucio.

Tras el episodio de su segundo divorcio, Morales viajó a Estados Unidos con sus hijos –Gabriela, Sara y Esteban– donde aprendió inglés y trató de superar la profunda tristeza que le dejó la separación. Luego se empleó como docente en la Universidad del Rosario, se estrenó como analista radial en Caracol Radio y finalmente, en el 2010, saltó a la Fiscalía, donde nuevamente apareció Lucio y, en consecuencia, las críticas y los detractores.

Hacia finales del 2011, la fiscal confesó que había vuelto con el gran amor de su vida. Morales no ha sido una mujer de muchos noviazgos: se le conocen el de su primer esposo y dos romances juveniles en los años que estudió en París. Uno fue con un argelino, y otro con un argentino.

Cuando la designaron Fiscal General, Lucio enfiló sus armas de reconquista y le envió un enorme ramo de flores a su despacho. Ese y otros detalles terminaron por revivir su amor. La pareja se reencontró solo meses después del nombramiento de ella, y justo en el momento en que los dos conocían las dificultades que enfrentarían si ventilaban la reconciliación en los medios. Todo parece indicar que cada sábado se encontraban a escondidas en una casa-finca en La Calera. De hecho, Morales se molestó cuando en un noticiero de televisión le preguntaron que si había vuelto con el excongresista. También se enojó cuando el periodista Felipe Zuleta le insinuó que Carlos Alonso Lucio influía en las decisiones de la Fiscalía. Ella le dijo: “Su afirmación es discriminatoria. Cuando las mujeres llegamos a una posición de liderazgo se nos quiere descalificar aduciendo que no somos independientes”.

Finalmente trascendió que la pareja se casó por lo civil el 26 de octubre del 2011 en la Notaría 48 de la ciudad de Bogotá. La noticia generó un tsunami informativo por los consabidos cuestionamientos al pasado de Lucio. El debate ético involucró a un grupo de columnistas como María Jimena Duzán, María Isabel Rueda y María Elvira Samper, quienes por las acciones de Lucio cuestionaron a la Fiscal.

Viviane finalmente presentó su renuncia, justo al lado del hombre que más veces la ha llevado a la palestra pública, pero a quien considera el bastón para apoyarse, tal como lo aseguró en su discurso de despedida con muchos referentes bíblicos. “Quiero agradecerle a Carlos, mi esposo, por su acompañamiento en esta tormenta. Por respeto a mi gestión preferiste no levantar tu voz y reivindicar tus derechos frente a la inmisericorde cantidad de ataques bajos, infames y calumniadores”, dijo. Y salió con la frente en alto y de la mano de su marido.
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