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Sofía Vergara reina en Hollywood

Sofía Vergara reina en Hollywood

Revista Jet-Set

Calificada como la más elegante en los Premios Globo de Oro, la actriz barranquillera reafirma cada día más su estatus de diva del celuloide. A punta de coquetería, buen humor, tino y el prestigio de su belleza logró ser la colombiana que más lejos ha llegado en La Meca del cine.
Sofía, de 38 años, no ganó el Globo de Oro a Mejor Actriz de Reparto, al cual estuvo postulada de nuevo este año, pero sí fue coronada por la prensa del espectáculo como la mejor vestida de la gala. Lució un modelo de Vera Wang. Foto: Queen Internacional.
Por: 16/2/2012 00:00:00
El ansia de triunfo de los colombianos en el exterior siempre ha tenido como recompensa victorias morales, evidentes en las tantas Señoritas Colombia que casi ganan en Miss Universo o los muchos subcampeonatos con que han tenido que resignarse los deportistas criollos. Por tanto, es raro llegar a la cima que han conquistado Shakira, Fernando Botero y Gabriel García Márquez, un grupo de colosos nacionales a los que ahora se suma Sofía Vergara.

La célebre Toti es la única colombiana que ha tocado con las manos el cielo de Hollywood, donde se ha convertido en una de las mujeres más populares de Estados Unidos. A estas alturas ya es posible afirmar que no se trata de algo pasajero, sino de un fenómeno por el cual, según lo señalan publicaciones como People o el Huffington Post, ella ya es indispensable en las mejores galas, las grandes revistas, los talk-shows de alto rating y, pronto, se le augura, en las producciones más exitosas.

Para la muestra, su reciente aparición en los Premios Globo de Oro, en cuya alfombra roja, según The Washington Post, fue la mejor vestida, con su modelo de Vera Wang, mientras que The Daily Beast, Harper’s Bazaar, Style.com, y el New York Daily News, entre otros medios, la incluyeron en la lista de las diez más elegantes de la noche.

Pero el fenómeno de Sofía es más que trapos. Como toda actriz de renombre, está involucrada en las causas sociales y en ese plan estuvo hace poco en Londres, entrevistándose nada menos que con el príncipe William de Inglaterra, el hijo mayor de Lady Di, para cooperar en labores en beneficio de los necesitados.

La Internet, hoy un medidor indiscutible de la fama, está atiborrada de referencias sobre Sofía, todas siempre elogiosas de su genial figura y de su buen humor, justamente los dos pilares que la ayudaron a alcanzar el sueño que a tantas otras latinas le ha sido esquivo.

Para llegar aquí han debido pasar más de dos décadas desde 1989, cuando su gran belleza fuera descubierta, a sus 17 años, por el realizador Mario Mitrotti. Luego de contratarla como extra, él le dio su primera gran oportunidad en el célebre comercial de Pepsi, visto en toda América Latina, en el que ella daba picaros salticos en la arena caliente, en bikini. Pese al impacto del anuncio, Sofía entonces pensaba que lo suyo era la odontología, carrera de la cual cursó tres años.

Por los días de su glorioso debut ya estaba enamorada de José Luis González, ocho años mayor que ella, por quien desafió a su familia y a la sociedad barranquillera. Todos los Adonis de la ciudad, de las familias más ricas y prestigiosas, estaban a sus pies, pero ella se fijó en este muchacho sin pinta de galán, pero con un no sé qué en su personalidad. Estaba tan “tragado” de Toti que soportó los desplantes de la familia Vergara y de su misma novia. Durante esa tormentosa relación, El Joe, como se le conocía, se ganó el mote de ‘Kid Cachetada’, por las frecuentes bofetadas que padeció de Sofía. Aun así, ella lo adoraba, mucho más cuando él cumplía la hazaña de recorrer en menos de una hora el tramo de Cartagena a Barranquilla en moto, solo para ir a verla en sus recreos. Se casaron en 1991, pero los conflictos acabaron con la relación, de la cual nació su hijo Manolo.

Las puertas del modelaje empezaron a abrírsele y Sofía dejó la odontología. La difícil situación económica de su hogar, al parecer por el abandono de su padre, el ganadero Julio Enrique Vergara, la llevó a buscar suerte en Bogotá, donde consiguió sus primeros contratos en televisión. Como presentadora del Festival de Viña del Mar, conquistó al público y en especial al cantante Luis Miguel, con quien tuvo un romance. Luego estuvo en Londres, probando suerte en la agencia Storm, pero se cansó de las pasarelas, pues se sentía muy bajita (mide 1,70 metros) y gorda.

A fines de los 90 se fue tras el sueño americano y, en Miami, se convirtió en presentadora de los programas Fuera de serie y A que no te atreves, de Univisión. Pero aún le faltaban muchas audiciones fallidas para comprender cuál sería el camino a su medida para conquistar a Hollywood,
su nuevo mayor anhelo. Como ella misma lo ha contado, los productores no comprendían que fuera tan latina voluptuosa y rubia natural. Una cuestión de estereotipos que ella subsanó cuando se tiñó el pelo de tonos oscuros y ahí le cambió la suerte. Tras un breve paso por HBO y algunas películas, obtuvo papeles en las comedias Hot Properties y The Knights of Prosperity, que salieron pronto del aire, pero dejaron grabada la impresionante imagen de Sofía en sus primeros admiradores angloparlantes. Finalmente, su actual papel de Gloria Delgado en Modern Family le valió su consagración y postulaciones a premios tan codiciados como los Emmy y los Globo de Oro, el cual perdió hace un año frente a la archifamosa Jessica Lange.

Pero muchas hispanas voluptuosas han pasado sin pena ni gloria en Hollywood y lo que se le reconoce a Toti es una singular manera de ser que, sin dejar su sentir latino, ha calado en la idiosincrasia estadounidense, tan diferente. Amante del chispazo de oportunidad, acostumbrado a comediantes grandiosas como Lucille Ball, el público del norte se desternilla de la risa no sólo con las salidas de Gloria Delgado, una colombiana gritona, controladora, espontánea, sino con la propia Sofía en sus entrevistas. Para comenzar, ahora que lo latino está de moda en Estados Unidos, ella causa sensación cuando habla con el acento colombiano y el mal inglés de Gloria. El encanto con ello es tal, que Sofía ha tenido que desmejorar el buen inglés que aprendió en el colegio Marymount de Barranquilla para darle gusto a su fanaticada.

Según le comentó al The Daily Beast, Steve Levitan, uno de los creadores de Modern Family, fascina la manera en que ella se burla de sí misma, pero también cómo es capaz de alabarse. En especial, es muy chistosa cuando toca el tema de su busto generoso o de sus curvas. “Me resulta difícil vestirme. Me ponga lo que me ponga, siempre me veo como una stripper. Pero estoy agradecida con mis senos, y honestamente ellos me han ayudado mucho en mi carrera”. Y el año pasado, cuando no ganó el Globo de Oro por su papel en Modern Family, escribió en Twitter: “¡Yo ya tengo mis Globos de Oro!”.
Así mismo, Sofía ha conmovido a los gringos, obsesionados con la superación, por haber llegado a la cima después de cumplir los 35 años, criar sola a su hijo, padecer el asesinato de su hermano Rafael y de vencer un cáncer de tiroides. Y el sueño se completa con sus conquistas amorosas de verdaderos ídolos estadounidenses como Tom Cruise, Mark Wahlberg y Craig David.

Su franqueza también marca la diferencia en un show business que ya no tolera más a la diva distante, políticamente correcta y de frases de cajón. Sofía, por ejemplo, no oculta que quiere aprovechar su cuarto de hora y hacer mucha plata. Y en cuanto a los hombres, afirma que le gustan los que le dan regalos caros.

La otra cara de tanta jocosidad es, de todos modos, la inteligencia de una mujer que aprendió a jugar sus cartas. A su llegada a Estados Unidos, fundó junto a Luis Balaguer, Latin World Entertainment, destacada hoy como la firma más importante de manejo de talento y mercadeo de entretenimiento hispano en Estados Unidos. A través de ella fue que negoció su colección de modas para la cadena Kmart, una forma estratégica de ampliar su poder y su influencia en la cultura popular.

“No me tomo los pequeños conflictos de la vida muy en serio”, dijo una vez, y coherente con ello, ante la imposibilidad de manejar los tiempos de rodaje, renunció a actuar en la cinta The Paperboy, junto a actores tan famosos como Zac Efron, John Cusack y Matthew McConaughey. Y no se trataba de cualquier oportunidad, pues su papel se lo dieron finalmente a Nicole Kidman. “¡Que se coma mis sobras!”, le dijo la colombiana a La W al respecto, en otra de sus graciosas salidas. Seguro se lo toma así porque sabe que oportunidades de actuar junto a los grandes no le faltarán, luego de haber compartido ya cartel con Robin Williams, con quien trabajó en Happy Feet 2, o Michelle Pfeiffer, Robert De Niro y Halle Berry, sus compañeros de reparto en New Year’s Eve.

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