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Se casó el mejor partido de Europa

Se casó el mejor partido de Europa

Revista Jet-Set

Pese a ser heredera de la segunda mayor fortuna del Viejo Continente y la séptima del mundo, Marta Ortega prefirió una boda discreta al fasto que esperaba la encopetada alta sociedad española.
Marta Ortega, de 28 años, estudió Negocios Internacionales y será la sucesora de su padre en las riendas de su emporio textil, en el cual se inició trabajando como vendedora. Sergio Álvarez Moya, de 27 años, es hijo del empresario Julio Álvarez Camporro y es el mejor jinete de España. Conoció a Marta en la hípica. Foto: Gtres Online.
Por: 16/3/2012 00:00:00
Pese a ser heredera de la segunda mayor fortuna del Viejo Continente y la séptima del mundo, Marta Ortega prefirió una boda discreta al fasto que esperaba la encopetada alta sociedad española. Pero no por ello el enlace de la hija de Amancio Ortega, dueño del megaimperio textil Inditex, que incluye las tiendas Zara, dejó de ser calificado como el matrimonio del año y reflejó que une a dos acaudalados apellidos, ya que el novio, Sergio Álvarez Moya, es hijo del rico empresario Julio Álvarez Camporro, además de ser el primer jinete de España.

La prensa solo pudo captar fotos de la llegada de los contrayentes a la finca Pazo del Drozo, propiedad de los Ortega, a las afueras de La Coruña, en cuya capilla se dieron el “sí”, ante 200 invitados, entre familiares y amigos íntimos. Hasta último momento se especuló con la presencia de Carlota de Mónaco y la millonaria Athina Onassis, a quienes Marta conoce del mundo de la hípica, ya que también es una consumada amazona. Pero el rumor resultó inexacto.

Marta no escogió a Zara para que creara su traje nupcial, sino que lo diseñó con Narciso Rodríguez, modisto favorito de Michelle Obama y la princesa Letizia. El resultado, un modelo de máxima simplicidad, cortado al bies, con amplio escote en V, y bordados y guantes largos. Como única joya lució unos aretes de oro blanco y diamantes. Su tocado consistió en un moño a la nuca del que se desprendía un velo corto de tul, mientras que su ramo fue obra de Thierry Boutemy, el mejor florista del mundo.

Luego de la boda, siguió una recepción en una carpa de cerca de mil metros cuadrados, cuya decoración evocó los elegantes clubes hípicos ingleses, en un claro homenaje a los novios. El lugar fue adornado con cuadros de la rica pinacoteca de los Ortega y con trofeos obtenidos como jinetes por los nuevos esposos.

Los chefs Marcelo Tejedor y Nacho Manzano, quienes suman tres tenedores Michelín, prepararon un menú inspirado en las gastronomías de Galicia, tierra de los Ortega, y la natal Asturias de Sergio. Un coctel de frutos del mar sirvió de abrebocas al banquete, en el cual se destacaron como platos principales la Merluza de Celeiro y el Pollo de aldea, bañados con vinos Rías Baixas Predalonga 2010 y tinto La Rioja, Roda I Reserva 2006. El pastel de bodas fue un cono de macarrones color fucsia, aunque de postre también se sirvieron milhojas.

Los novios abrieron el baile con la canción I’m Alive, de Celine Dion, y la fiesta duró hasta el amanecer, luego de dos noches de festejos, pues la víspera hubo una gala en el hotel Hesperia Finisterre, de La Coruña. Al día siguiente partieron a su luna de miel, en el avión privado de Amancio Ortega, al parecer a Australia.
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