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Pregunta Pilar

Pregunta Pilar

Revista Jet-Set

Pilar Castaño publica su tercer libro, Profesión: mujer, en el que entrevista a 14 mujeres iconos en el país como Sofía Vergara, Shakira y Noemí Sanín. En primicia algunos apartes.
Pilar trabajó durante un año en este libro y disfrutó al máximo la experiencia de adentrarse en el universo femenino. Ella siguió al pie de la letra la enseñanza de su mamá, Gloria Valencia, quien le dijo en la entrevista que era de mala educación no ser feliz. Foto: Imagen Reina/12.
Por: 12/4/2012 00:00:00
“No se nace mujer, se hace”, esta frase de Simone de Beauvoir inspiró el nuevo libro de Pilar Castaño, en el que entrevista a 14 colombianas que desde sus distintas profesiones han marcado la historia del país. Ellas son Margarita Rosa de Francisco, Sofía Vergara, Martha Senn, Silvia Tcherassi, Gloria Zea, Nohra Puyana de Pastrana, Shakira, Margarita Vidal, Paola Turbay, Ángela Becerra, Noemí Sanín, Adriana Arboleda, Taliana Vargas y Gloria Valencia de Castaño.

Según Pilar, la decisión de participar en este proyecto de Editorial Planeta tuvo mucho que ver con la muerte de su mamá, Gloria Valencia de Castaño. “La soledad y el vacío por su partida me hicieron adentrarme en el universo femenino y darme cuenta de que si yo conocía tan de cerca el mundo de Gloria, que era un mundo de una mujer entregada a su familia, pero trabajando de sol a sol, tenía que haber muchas mujeres por el estilo; empecé a buscarlas y encontré maravillas”.

La columnista de la revista Cromos cuenta que la entrevista más difícil de conseguir fue la de Shakira y que la que más la marcó fue la de Gloria Zea. “Que ella diga que es indestructible, interminable e infinita, es una fantasía. En general todas las conversaciones tienen un toque especial. A través de los diálogos puedes visualizar el taller de Ángela Becerra, una publicista que durante un viaje a India, como el de la película Eat, Pray and Love, descubre su vena de escritora. Sientes a una Noemí Sanín entregando los guayos y diciendo: ‘Ya no más política’, y ves a una Margarita Vidal persiguiendo a Fidel Castro y a Gabo diciéndole: ‘Margarita, deje a Fidel quieto’. En conclusión, es un viaje por las historias vivenciales de estas mujeres que son la inspiración para muchas de nosotras”.

Profesión: mujer se lanzará el próximo 28 de abril, durante la próxima Feria del Libro de Bogotá, en un conversatorio con Daniel Samper Ospina. “Él se encarga de desvestir a las mujeres a su manera en la revista Soho, y yo de recomendarles cómo vestirse”, dice Pilar.

Gloria Zea
Nunca compartió usted el triunfo con Fernando Botero. ¿Eso llegó mucho después? -Cuando regresamos a Colombia empezó el triunfo de Fernando Botero, pero eso tampoco importa mucho, porque el triunfo yo lo daba por descontado desde el día que lo conocí, desde el día que yo vi a Fernando Botero, que era un pintor delgadito, larguirucho, no tenía bigote ni barbita, eso fue posterior. Fernando tenía su estudio en la calle 38 abajito de la séptima, un cuartito húmedo, diminuto, y mi casa ha sido siempre en la 35 con quinta. Él pintaba con unos pantalones de pana en los cuales se limpiaba los pinceles, él no tenía trapo, entonces, atravesaba el Parque Nacional con esos mismos pantalones. Nuestro romance se desarrolló en la carrera séptima entre la calle 34 y El Cisne, que quedaba aquí en la 24. Ahí nos encontrábamos con todos los intelectuales, con Rogelio, con Marta Traba, con todo el mundo. Ese era nuestro romance, los domingos en el Parque Nacional, muchas veces sin un peso. Mamá no lo podía creer y cuando yo llegué a decir en mi casa que me iba a casar con ese señor, ella se desmayó. Mi tía Amalia Zea de Rueda me dijo: “¿Pintor? ¿De brocha gorda? ¡Mijita!”. Esa era la Bogotá de ese momento. Después me casé con Andrés Uribe.

¿Andrés y usted tienen una diferencia de edad grande? -De 33 años, nada menos. Andrés tenía la misma edad que mi papá. Y además estaba casado. Eso fue un escándalo terrible. Mi papá era Embajador de la Unesco en Nueva York, y Andrés el representante de la Federación Colombiana de Cafeteros en la misma ciudad.

¿Cuál ha sido la época más feliz de su vida? - Uno tiene muchas épocas felices en la vida. Yo fui feliz con Fernando Botero.

¿Fue el gran amor de su vida?
-No, fue uno de los grandes amores de mi vida.

Margarita Rosa de Francisco
¿La belleza es algo con lo que se nace o se hace? -La belleza es un concepto tan relativo... Se puede nacer con una extraordinaria belleza física, pero sin pincelada final de una personalidad esplendorosa, esta no termina de manifestarse.

¿Cuál ha sido su mejor papel? -Como actriz sería incapaz de saber cuál ha sido mi mejor papel, sin embargo, hay unos que quiero más que otros. El personaje que hice en la película Paraíso Travel es mi favorito. Curiosamente, solo dura diez minutos y es una mujer destruida y fea.

También ha sido una existencialista consumada, cuestionándose cada segundo. ¿Por qué? -No sé de dónde viene el existencialismo al que tanto me refiero en las entrevistas que me hacen. No leía filosofía de esta corriente, ni mucho menos. Nací con la pregunta por el sentido de la vida clavada en mí, porque sí. Siempre me pareció raro existir, realmente considero que es lo más loco que ha podido pasar. No sé por qué pienso así.

¿Cómo vive hoy? -Vivo en un lugar amplio y blanco, con pocos rincones y mucha luz, con un piano, una guitarra y un equipo de sonido prístino.

¿Sin qué no puede vivir?
-No puedo vivir sin el silencio.

¿Está sola?
-Desde hace dos años y medio estoy acompañada del hombre que pensé que nunca llegaría.

¿Ángel o demonio? -La combinación ángel-demonio es explosiva. ¿Por qué no jugarle a ambos?

¿Cuál es su fuerte? -Creo que mi pelo. Él es más fuerte que yo.

¿Dónde queda el paraíso? -El paraíso se encuentra en un alma serena y pacífica.

¿Cuáles son sus iconos?
- Mis iconos de belleza son las divas de los 50, hoy se ven mujeres con la majestad de Audrey Hepburn o Grace Kelly.

Shakira
¿Qué tanto se han cumplido sus sueños? -He sido muy afortunada porque muchos de mis sueños se han hecho realidad. Pero aún hay más... nunca dejo de soñar.

¿Para quién compone?
-Cuando escribo, siento que obedezco a una necesidad de expresarme. Pongo todo de mí en mis composiciones y el resultado le llega a la gente, que se conecta al punto de sentirlas propias. Esa es la belleza de la música. Hay veces en las que una canción te conmueve y no sabes exactamente por qué. Me gusta pensar en esa conexión subconsciente entre el autor y el público, aunque a veces no sepamos identificarla como tal.

¿Hoy dónde están los ladrones?
Siguen al acecho, estan allí a la vuelta de la esquina. Algunas veces los atrapo, otras no.

¿Qué tan importante es el amor? -El amor lo es todo. Nos hace mejores personas y le da sentido a nuestra vida. El amor al prójimo también es importante. Hay muchas formas de amar. Hay que elegir la que más nos guste. Pero siempre amar.

¿A quién admira? - A las personas que se levantan todos los días y lo viven como si fuera el último, dando siempre lo mejor.

Por un día, ¿quién le gustaría ser? -Un pájaro. Aunque sea durante unas horas.

¿Hasta cuándo seguirá cantando? -Hasta que las velas no ardan, y hasta que mi voz y mis ganas me lo permitan.

Sofía Vergara

Antes de comenzar, ¿pensó alguna vez que su busto, bello y espectacular, le abriría muchas puertas más adelante? -Cuando me empezó a salir el busto yo era flaquita y se me veían gigantes, y yo le rogaba a mi mamá que me los cortara. Ella me regañaba y me juraba que algún día le iba a dar gracias a Dios. Durante mi embarazo era horrible, parecía con triple barriga, unos globos impresionantes. Después de Manolo me rellené aun más, pero saqué más caderas, muslos y quedé como más proporcionada. Ser tan voluptuosa me ha abierto muchas puertas, aunque muchos no saben que aquí en Los Ángeles me aconsejaron muy seriamente que me los redujera para que me tomarán más en serio como actriz, y he interpretado papeles en los que me las aplastan con un brasier especial. Yo estoy orgullosa de mi busto, pero, para ser franca, a veces fantaseo con tener ese busto chiquito, divino, paradito de las que no tienen que ponerse brasier y usan esos escotes maravillosos.

¿Hacer el amor embellece? -¡A mí me ha sentado de maravilla! Siempre.

¿Por qué cree que le ha sido tan esquivo el Emmy? -No lo veo esquivo, solo van dos postulaciones en las dos temporadas del show. Hay actrices que han sido candidatas seis y hasta diez veces, y nada que ganan. Cuando se trata de los Emmy, dicen que a la novena es la vencida, así que todavía hay tiempito. ¡No me echen sal!

Paola Turbay

¿Cómo se ve en diez años? -En el campo laboral quisiera estar en Broadway, quisiera estar haciendo teatro, no lo he hecho ahora, simplemente porque los horarios que tengo me permiten tener más tiempo con mis hijos, tengo mayor flexibilidad. Estoy esperando que Emilio se gradúe del colegio y arranque su universidad. En diez años voy a tener 50. Esta década para mí ha sido importante, apenas la estoy arrancando, pero siento que es otro florecer, también es una época en la que los niños son mucho más independientes, tengo más tiempo para mí y sé que eso se va a ver reflejado en un espíritu más joven.

¿Qué tan duro ha sido romper el sofisma de que por ser linda se es bruta? -En todas partes la belleza se asocia con bajo coeficiente intelectual. Conmigo es muy distinto, porque en el tema de la actuación no importa si se es inteligente o no, lo que importa es saber actuar; eso, a diferencia de una presentadora de noticias, de una abogada o una médica. Lo que les importa es que uno haga bien el papel, pero fíjate que por bonita he perdido papeles de doctora, porque dicen que una doctora no es así de bonita. Piensan que una mujer tan bonita no podría ser doctora o no se interesaría por estudiar medicina. Entonces, ahí sí me afecta.

¿Es verdad que la maldad afea, que no hay bruja bonita? - Hay brujas sexis, de pronto. Pero la belleza viene de la actitud, de tener una conciencia tranquila, trabajar constantemente, y si le sumas los cuidados y el mantenimiento, eso es lo fundamental, el ser integral.

Gloria Valencia de Castaño
¿Es cierto que en las calles los estudiantes le decían “La Divina” cuando llegó a vivir a Bogotá? -Sí, a los 15 años ya llevaba cinco en Bogotá y en la banda del colegio me convertí en tambor mayor. Primero, porque lanzaba la vara muy alto y nunca se me cayó, y segundo, por mis piernas largas, pues la faldita era plisada y cortica, y me veía bien. Cuando pasaba, los bogotanitos no hacían más que gritar bobadas como esa.

¿Cuál es el precio correcto? -El que nunca me pagaron.

¿Para qué sirve la moda? -A mí, para esconder mis defectos, para taparme el cuello y llenarme de arandelas y pañoletas. Ponerme hombreras y verme más alta, y que no se note que tengo un hombro caído. Para resaltar mis cualidades, mis piernas. Heredé las piernas de mamá.

Gloria, ¿cómo le gustaría que la recuerden? -Como alguien que amó, que entendió que no se puede ser feliz siempre, pero que consideró que era mala educación no ser feliz. Que se reinventó siempre. Que cayó muchas veces y pudo levantarse. Que siempre tuvo una sonrisa para los demás. Alguien que no quiso nunca que la rosa diera más que su perfume.

Me queda claro que no fue fácil… -Nunca nada fue fácil, pero al final del día, al poner la cabeza sobre la almohada, sentí siempre que había dado lo mejor de mí y que había amado sin reserva. Eduqué a mis hijos con amor. Les di todo. ¡Demasiado! Sin fijarme si lo estaba haciendo bien o mal. ¡Lo di todo!
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