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Pékerman el imperturbable

Pékerman el imperturbable

Revista Jet-Set

El director técnico de la Selección Colombia de fútbol, el argentino José Néstor Pékerman, llega a recomponer un proyecto deportivo truncado por las polémicas salidas de Hernán Darío Gómez y Leonel Álvarez. ¿Quién es ese hombre en el que el país deposita las esperanzas de ir al Mundial?
La hija colombiana de Pékerman, Vanessa, le dijo a su padre cuando lo despedía en el aeropuerto de Buenos Aires: “Tenemos que clasificar al Mundial, sí o sí”. Foto: AP.
Por: 9/4/2012 00:00:00
La tormenta perfecta se desató en un bar en el centro de Bogotá a comienzos de agosto del 2011. El entonces técnico de la Selección Colombia de fútbol, Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez, fue acusado de golpear a la mujer que lo acompañaba y la opinión pública se volcó a exigir su renuncia. Ante tales muestras de repudio, el estratega antioqueño no vio otra opción que disculparse públicamente y dimitir del cargo. Con el banco vacío, la Federación de Fútbol decidió dejar el destino de la tricolor en manos de Leonel Álvarez, quien pese a contar con jugadores de la talla de Dayro Moreno, Teófilo Gutiérrez y Jackson Martínez, en tres partidos no logró más que una victoria, un empate y una derrota, lo que propició su despido a mediados de diciembre.

En la búsqueda de un nuevo técnico se barajaron todo tipo de nombres nacionales e internacionales, de hecho, el mismísimo presidente de la República, Juan Manuel Santos, quiso entrar a terciar en la discusión y ofreció su apoyo a la contratación de un extranjero. Finalmente, el 5 de enero y tras 31 años sin entrenador foráneo, se confirmó al argentino José Néstor Pékerman como nuevo timonel del onceno cafetero y última esperanza para clasificar al Mundial Brasil 2014.

Pékerman empacó entonces su inseparable mate y tomó un vuelo con destino a Colombia. Dejó atrás a su esposa, Matilde Michielin, a sus dos hijas y a sus perros; sin embargo, la despedida más difícil fue con sus nietos, tres varones que lo llaman “Nono”, a quienes recoge siempre del jardín y son los únicos que tienen permitido interrumpirlo cuando ve fútbol. Su hija Vanessa, nacida en la capital antioqueña en la época en que Pékerman jugaba en el Deportivo Medellín, lo despidió advirtiéndole: “Tenemos que clasificar al Mundial, sí o sí”.

Diametralmente opuesto a los años de su niñez, en los que lo apodaban ‘Polvorita’ por su temperamento explosivo, Pékerman ha dado muestras de un carácter imperturbable. Frente a los señalamientos contra los técnicos anteriores, él no ha tenido más que palabras de cortesía; cuando se le pregunta por el Mundial, no se apresura ni a poner excusas ni a prometer el título, y ante la ráfaga de optimismo generada por su victoria ante México, ha hecho un llamado a la cautela. Como él mismo lo ha dicho en varias oportunidades: “Si uno mantiene una filosofía, cree en una idea y tiene la fuerza para seguir sosteniendo lo que se hace, se puede lograr cualquier título o clasificación. Pero esto no se consigue en seis meses”.

La verdad es que Pékerman llega a un campo minado. Mientras el periodista Hernán Peláez le recomendó cuidarse de los dirigentes de la Federación, porque “ellos solo piensan en el billete en Suiza y en la viajadera”, otros como Iván Mejía le advirtieron de lo difícil de configurar un nuevo equipo: “Si llama a los de siempre, malo; y si se pone a ‘inventar’, peor”. Y es que un nombramiento como el del seleccionador nacional no podía pasar inadvertido sin pisar algunos callos. Aunque no faltaron grandes voces de apoyo a su contratación, como las de Falcao, El Pibe o Giovanni Hernández, jugadores como Rafael Robayo o el mismísimo Édgar Perea no se mostraron muy complacidos. “Pékerman es muy dedicado al fútbol, pero el país tiene talento de sobra; y estoy hablando de jugadores y técnicos, para clasificar al Mundial”, comentó Perea.

Desde su llegada al país, Pékerman ha sido un sorpresa para todos. De acuerdo con el periodista Ricardo Henao, “es un hombre de bajo perfil, humilde, trabajador, que está por encima de los protagonismos”; y aunque se le critica su distanciamiento con la prensa, ya que solo habla antes y después de los partidos y no concede entrevistas, otros conocedores del balompié colombiano, como José Fernando Neira, aplauden su manera de ser: “Nosotros no necesitamos que hable, necesitamos resultados”.

A sus 62 años, el argentino es un hombre en lo alto de su carrera, pero pocos saben que empezó desde abajo y tuvo que sortear muchas dificultades. A su paso por el Medellín y con 28 años de edad sufrió una lesión en su rodilla izquierda que puso fin a su carrera como volante. En una de las contadas entrevistas que ha dado a la prensa, le confesó a Rolando Hanglin que no pudo quedarse en el país, porque le dolía el cariño de los colombianos: “la gente estaba muy entusiasmada porque habíamos clasificado para una Libertadores y cada vez que me veían por la calle la gente me preguntaba ‘¿cuándo vas a jugar, Pékerman?’. Eso me apuraba, entonces, me esforzaba de más y se me inflamaba terriblemente la rodilla”.

Sin posibilidades de volver a la grama, la familia Pékerman regresó a Argentina, donde su situación económica empeoró a tal punto, que Matilde tuvo que buscar trabajo como profesora y él como taxista. Afortunadamente para ellos, todo cambió cuando se le encargó dirigir la Selección Juvenil argentina, con la que se coronó campeón mundial Sub-20 en tres ocasiones: en Qatar, Malasia y Argentina. Desde entonces, se le reconoce por su estilo clásico de juego y por su afán como ‘formador’, ya que bajo su guía surgieron Aimar, Redondo, Saviola, Riquelme y Lionel Messi.

Aunque muchos se atribuyen el descubrimiento de ‘Leo’, fue Pékerman quien le dio la primera oportunidad de jugar en la Selección Argentina, razón por la cual Messi le dedicó su primer Balón de Oro. En el 2004, después de verlo en un partido en las inferiores del Barça, Pekerman quedó impresionado por su talento. Angustiado por los rumores de que sería convocado para la Sub-20 española, llamó de inmediato al seleccionador juvenil argentino Hugo Tocalli para rogarle que lo convocara. Y así fue: se alineó a Messi para un amistoso contra Paraguay. ‘La Pulga’ entró cuando el partido iba 2-0 a favor y el marcador terminó 8-0. Luego de este encuentro el rosarino empezó a convertirse en la estrella que es ahora.

Por los resultados con las juveniles y la renuncia de Marcelo Bielsa antes del Mundial 2006, Pékerman asumió al frente de la Selección Argentina, que resultó eliminada en penaltis tras empatar contra Alemania. Los medios de todo el mundo, aunque su equipo fue elegido por la Fifa como el de mejor juego, se alzaron lanza en ristre contra él por no meter a Messi al partido. ?Pékerman la tiene difícil. Este hombre de proyectos a largo plazo será medido por su clasificación al Mundial y tendrá que lidiar, como lo señala José Fernando Neira, con la mentalidad y el comportamiento de los jugadores, a los cuales les hace falta un largo camino para alcanzar el profesionalismo que ha demostrado el argentino.
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