En una entrevista concedida al portal deportivo
Yahoo! Sports, el exboxeador de 46 años indicó que cuando pilló por sorpresa a su mujer con
Pitt, se volvió "completamente loco".
"Estaba dispuesto a... Deberías haber visto su cara cuando me vio", dijo, refiriéndose a la reacción del actor ese día de 1988.
Cuando esto sucedió,
Givens y
Tyson ya estaban en trámites de divorcio tras tres meses de matrimonio, pero
Tyson explicó que día tras día, antes de acudir al despacho de su abogado para "llamarle el nombre del cerdo", se pasaba por casa de ella para tener sexo.
El matrimonio de
Givens y Tyson, en la década de 1980, estuvo marcado desde muy pronto por la violencia, por lo que
Givens pidió el divorcio alegando "abuso conyugal" y por el que obtuvo más de diez millones de dólares.
Pese a reconocer su irritación en el momento del descubrimiento, el exboxeador aseveró que no le guarda ningún rencor a
Brad Pitt: "Espero que Brad no crea que le odio. No le odio, de ninguna manera".
Para aquel entonces, en 1988, el actor aún no había dado el salto al estrellato, por lo que para Tyson sólo se trataba de "un pequeño chico con pintas de playero", indicó.