Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Las mejor y peor vestidas de los Oscar

Las mejor y peor vestidas de los Oscar

En la alfombra roja

En la noche más elegante del cine, no siempre la fama y el talento arrolladores son directamente proporcionales al acierto en los atuendos.
La bella e inteligente Lupita fue una digna rival de Cate Blanchett y Amy Adams, no solo por su talento sino por su elegancia. Fotos: EFE.
Por: 3/3/2014 00:00:00
En el mundo del cine, se dice que la gala del Oscar no es la favorita de las estrellas, quienes prefieren el ambiente más familiar y de fiesta de amigos que se respira en la entrega de los Globo de Oro, al estrés y la etiqueta más rígida de la ceremonia de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, que tuvo lugar este fin de semana.

Es el momento culmen de la temporada de premios y la expectativa por lo que se pondrán las luminarias se vuelve tan apasionante como las cábalas sobre quiénes merecerán los codiciados trofeos. He ahí el motivo del resquemor de los artistas frente a la gran noche: para los nominados está en juego su prestigio en la pantalla, pero para todos, en especial para ellas, es la prueba de fuego acerca de su buen gusto. No es solo cuestión de vanidad, sino que la fama de vestirse bien, hasta coronarse como ícono de la moda, es la llave que abre la puerta de jugosos contratos con las mejores marcas y de las portadas de las revistas referentes del estilo como Vogue.

Los críticos se vuelven más puntillosos cada año. Algunos canales como E! se han inventado toda serie de dispositivos para detallar los atuendos de las divas casi hasta desnudarlas, mientras que People publicó una edición especial con estadísticas sobre los colores y estilos que les han valido la mejor o peor suerte a las divas a la hora de recibir el Oscar. El rojo es el color maldito, por ejemplo, mientras que un detalle en las mangas siempre es ganador.
La gran conclusión de este año es que bien valió la pena asistir a la temporada de galardones luego de la gloriosa campaña protagonizada por Lupita Nyong’o, la bella mexicana de raíces kenianas, quien no solo se reveló como gran actriz, sino como nuevo símbolo del chic de Hollywood. No se equivocó en ninguna de las galas en las que recogió un trofeo por su papel en 12 años de esclavitud y en el “duelo final” del pasado domingo suscitó aclamaciones a rabiar con el bello traje de inspiración griega que Prada hizo especialmente para ella, en un azul que, en sus propias palabras, le recordaba a Nairobi, la capital de Kenia.

La bella e inteligente Lupita fue una digna rival de Cate Blanchett (Armani), Amy Adams (Gucci Couture), Jeniffer Lawrence (Dior), Naomi Watts (Calvin Klein Collection), Charlize Theron (Dior) y Penélope Cruz (Giambattista Valli), quienes afincaron su poderío como las diosas de la elegancia, en una noche en que reinó la mesura de los tonos neutros y sorprendieron los inusuales vestidos negros y los blancos inspirados en las novias.

Así como ellas brillaron, no faltaron las que les dieron gusto a las malas lenguas. Estrellas top como Angelina Jolie (Elie Saab), Julia Roberts (Givenchy) y Anne Hathaway (Gucci), dividieron opiniones. De la última, por ejemplo se dijo que el aplique de su corpiño parecía una bola de discoteca de los 80, mientras que los críticos de Julia olvidan que a lo mejor escogió el negro porque está muy reciente el trágico suicidio de su media hermana. A Lady Gaga le achacan que su traje se inspiró en un jarrón barato y a Anna Kendrick que su modelo tenía de todo y no decía nada.

Fue emocionante la reaparición de viejas glorias como Liza Minelli y Kim Novak, la inolvidable protagonista de Vértigo, pero las opacaron los pésimos diseños que eligieron. Liza, por ejemplo, parecía en pijama.

La anfitriona de la noche, Ellen DeGeneres encantó con su show y sus cambios de ropa, que disiparon la monotonía de una ceremonia tan larga, pero su esposa Portia de Rossi, en cambio, se veía fuera de lugar lo mismo que Sally Hawkins, Glenn Close, Jennifer Garner y Jada Pinkett, cuyos trajes dejaron claro que el exceso no siempre es la clave del éxito.
LO MÁS VISTO