Revista JetSet

Mauricio Silva sabe quién mató a Joe Arroyo

En el libro con el sugestivo título de ¿Quién mató al Joe?, Mauricio Silva plantea la hipótesis de que el artista murió por culpa de su esposa Jacqueline Ramón, y su mánager, Luis Ojeda. Entre los dos lo habrían obligado a trabajar en contra de las recomendaciones de los médicos que sugerían reposo y en algunos casos la hospitalización.

Mauricio Silva sabe quién mató a Joe Arroyo. El libro ¿Quién mató al Joe?, de Mauricio Silva, confirmó que el interprete jamás pudo superar los problemas de drogadicción. “Dos semanas antes de ser hospitalizado fue a una ‘olla’ de Barranquilla a comprar bazuco”, afirmó el autor. Foto: Imagen Reina/12
El libro ¿Quién mató al Joe?, de Mauricio Silva, confirmó que el interprete jamás pudo superar los problemas de drogadicción. “Dos semanas antes de ser hospitalizado fue a una ‘olla’ de Barranquilla a comprar bazuco”, afirmó el autor. Foto: Imagen Reina/12

Parece que hubiese dos Jacqueline Ramón: la heroína dulce y transgresora que luchaba por el amor imposible de Joe Arroyo en la serie de RCN Televisión, y la villana y conflictiva que describió el periodista Mauricio Silva en su nuevo libro ¿Quién mató al Joe?

El escritor bogotano regresó a las tragedias del cantautor cartagenero después de su exitoso best-seller El centurión de la noche, para dar respuesta a una pregunta que hace pensar en la teoría legal de que Jacqueline y el mánager de su esposo, Luis Ojeda, arrastraron al artista, de 56 años, a una muerte prematura. “Aún enfermo lo obligaban a trabajar. Para ilustrar esta situación descubrí que un domingo, antes del estreno de la telenovela, Joe estaba entubado, y lo sacaron de la clínica para que promocionara este programa. Al compositor, quien era drogadicto, le dieron vino para mantenerlo estimulado”, denunció Silva en su crónica periodística.

En la medida en que avanza el relato, los hechos dan cuenta de los conflictos familiares que rodeaban al artista como una metáfora de que su vida interna tampoco andaba bien. Por ejemplo, el Joe jamás dejó su adicción al bazuco, según uno de los cincuenta testimonios que recogió Mauricio Silva para nutrir la información de este polémico libro. Un taxista de Barranquilla confesó que dos semanas antes de que el Joe fuera hospitalizado en la clínica La Asunción lo acompañó a una de las zonas de tolerancia de la ciudad, donde el intérprete cambió un transistor por unas cuantas papeletas del polvo que deterioró su salud. “El compositor nunca dejó las drogas”, enfatizó Silva, quien se alista para atender la demanda legal que interpondrá la tercera esposa del cantautor por la publicación de ¿Quién mató al Joe?

El libro, que en la preventa vendió mil de los nueve mil ejemplares impresos, también coincidió con las pruebas testimoniales que presentó el abogado Abelardo de la Espriella contra Jacqueline Ramón, a quien denunció ante la Fiscalía por el delito de homicidio preterintencional, en calidad de representante de Eikol, Nayalibe y Adelita, las tres hijas del cantante. Luis Ojeda, quien suscribía los contratos artísticos y presentaciones de Joe Arroyo, terminó involucrado en el mismo proceso porque, al parecer, también contribuyó al deterioro de la salud física y mental del intérprete de La rebelión y Mi Mary. “La señora era conocedora de la gravedad que tenía el maestro Arroyo y aun así persistió en subirlo a la tarima a sabiendas de que esa situación podía causarle la muerte”, especificó el jurista.

Por su lado, Silva cuestionó a Ojeda al señalar que firmó algunos contratos musicales mientras el Centurión de la noche agonizaba en su lecho de muerte.

En la sala de espera de la unidad de cuidados intensivos de la clínica La Asunción salieron a la luz pública las viejas rivalidades familiares entre Jacqueline Ramón y las hijas y amigos de Joe. Mientras Eikol y Nayalibe denunciaban que Jacqueline les negó la posibilidad de ver a su padre, Adelita, hija del primer matrimonio, entregaba un testimonio que contribuía a limpiar la mala imagen de su madrastra. “Ella no es mala”, dijo en ese entonces, aunque después de la muerte del creador del joesón cambió el testimonio y se unió al grupo de demandantes que empezó a asesorar De la Espriella. “Durante la hospitalización de su padre se alió a Jacqueline para estar al lado de su papá”, escribió Silva, quien además narró un episodio en el que Adelita se tomó 25 pastillas de un antidepresivo para quitarse la vida como consecuencia de sus conflictos con Jacqueline y el desinterés del Joe por mediar a favor de sus hijas. Incluso Ramón le exigió a la muchacha de servicio que no le diera comida a su hijastra, a quien le ofreció 200 mil pesos de salario para que trabajara como criada del propio Joe.

El best-seller de Mauricio Silva incluye más revelaciones, como los motivos que desencadenaron la separación del cartagenero con su segunda esposa y musa, Mary Luz Alonso, a quien le compuso el éxito Mi Mary. “Ella le fue infiel con un concejal de Usiacurí, Atlántico, por una razón que es comprensible, y es que ella se aburrió de la drogadicción de su esposo”, aseguró el autor. No obstante, Arroyo la perdonó y hasta la veía a escondidas con la promesa de que se darían una segunda oportunidad, sugirió Mary, en los días en que murió su exesposo. “La sola presencia de Mary y sus hijas intimidaba a Jacqueline, hasta el punto de que creó la empresa Joe Sound Music, en la que ella heredó los bienes y derechos de la música del artista”, afirmó Mauricio Silva.

Esta otra batalla legal le añadió más intriga, tensión y conflictos a la vida del Joe después de su muerte, y que, según Silva, “daría para una segunda telenovela, pero menos sosa que la de RCN”.

Otros Articulos