Política y familia

Los hijos de Santos

Los hijos del candidato Juan Manuel Santos se han puesto la camiseta para apoyar a su padre en estas elecciones. Martín, Esteban y María Antonia coinciden en que el país necesita un presidente como su papá, que le dé continuidad a la política de seguridad democrática.

Los hijos de Santos. Por estos días, en la casa de los Santos-Rodríguez no se habla de otra cosa que de política y de lo que harían si llegan a la Casa de Nariño. Foto: Gerardo Gómez/10 - Oscar Frasser/10.

Por estos días, en la casa de los Santos-Rodríguez no se habla de otra cosa que de política y de lo que harían si llegan a la Casa de Nariño. Foto: Gerardo Gómez/10 - Oscar Frasser/10.

El mayor, Martín, lidera las juventudes santistas en la Universidad de los Andes, donde cursa Derecho; María Antonia, la segunda, que estudia en la Universidad de Brown, está interesada en el trabajo con los niños discapacitados; y Esteban, el menor, prestará servicio militar dentro de un par de años cuando se gradúe del Anglo Colombiano.
 

Martín, María Antonia y Esteban, los tres hijos del candidato a la Presidencia de la República por el Partido de La U, y de María Clemencia Rodríguez, no quieren que los vean como ‘santos’, sino como tres jóvenes que pertenecen a una generación a la que le interesa la política y que no le comen cuento a las promesas electorales. “Antes, la gente de nuestra edad no se preocupaba por estos temas, muchos ni siquiera sabían cómo se llamaba el presidente de su país, pero ahora están más informados y tienen más argumentos para debatir”, dice María Antonia.
 

Los tres tienen claro que con su llegada al Palacio de Nariño tendrían que sacrificar su privacidad, pero que su rutina seguiría siendo lo misma: estudiar, hacer deporte y salir de vez en cuando. “No voy a parar de rumbear o de tomarme mis tragos, simplemente porque mi papá sea presidente. Seguiré actuando como soy, con los valores y principios que me enseñaron en mi casa”, dice Martín.
 

Martín Santos
Estudiante de Derecho

 

El mayor de los Santos Rodríguez confiesa que lo primero que haría el próximo 7 de agosto al entrar a la Casa Privada sería pedirle mucho a Dios para que los oriente en su servicio al país, y segundo: “mirar por dónde me voy a escapar por las noches para irme de fiesta con mis amigos”.
 

Además, reconoce que desde que su papá anda en campaña su lista de fans ha aumentado considerablemente. La prueba es que su Facebook está lleno de solicitudes de admiradoras que lo quieren conocer. Pero este joven ‘don Juan’ tiene claro que su corazón le pertenece a Natalia Zuleta, su novia, con la que lleva cuatro meses y de la que se enamoró en la Universidad de los Andes, donde ambos estudian Derecho. Ella tiene 22 años y está en noveno semestre; él tiene 21 y está en octavo. Esta barranquillera lo describe como un hombre tranquilo, deportista, cariñoso, buen bailarín y con cero talento culinario. “No sabe fritar ni un huevo”, dice.
 

Pero detrás del adolescente, al que le encanta jugar golf y póker, hay un joven que sufre con cada comentario negativo que la gente o los medios de comunicación hacen de su papá. “Mis hermanos son más calmados, yo soy más vulnerable. Un día puedo estar saltando de la felicidad, y al siguiente, llorando como un niño”, dice. En esos momentos de debilidad, recuerda una frase que le dijo el candidato hace un tiempo: “En una fila de patos, el cazador siempre le va a disparar al que va de primero”.
 

Y es que Martín no sólo es el defensor número uno del político, sino su mejor amigo. Lo espera todas las noches para contarle lo que salió en el noticiero y para darle consejos. “Mis hermanos y yo lo molestamos mucho por su manera de vestir. Si ustedes miran las fotos de cuando era Ministro de Defensa, se darán cuenta de que hizo un giro de 180 grados en su look. Antes era muy anticuado, se ponía jeans claritos hasta los tobillos y camisas de dénim. Nosotros hemos logrado modernizarlo un poco”.
 

Este futuro abogado define a su papá como un líder y un hombre de mente abierta. “Me encanta que haya dicho públicamente que fumó marihuana. Creo que, ante todo, la imagen de un político tiene que ser transparente. A algunos les parecerá malo y a otros bueno, pero lo importante es que fue franco”. Sobre este mismo tema, su hermana María Antonia opina que su papá no lo hizo como una estrategia para ganar el voto de los jóvenes, como lo quisieron hacer ver algunos medios. “Yo estoy segura de que si le hubieran hecho la misma pregunta a los demás candidatos, habrían contestado lo mismo”.
 

María Antonia Santos
Estudiante de Neurociencia

 

La niña de los ojos de Juan Manuel Santos tiene 19 años y es la que más se parece al político en su forma de ser. “Los dos somos tímidos, disciplinados y nos gusta el estudio”, dice ‘La Patojita’, como la llama cariñosamente Juan Manuel. Se graduó del colegio Anglo Colombiano en el 2008, luego se fue a París a perfeccionar el francés y a tomar talleres de corte de pelo y maquillaje. Ahora estudia Neurociencia en Brown University, una de las más prestigiosas de Estados Unidos. Entre sus tareas están hacerle seguimiento a un niño autista para entender su comportamiento. “Compartir este tiempo con David ha sido una de las experiencias más maravillosas de mi vida. Cuando nos vemos, le muestro fotos de Colombia y le hablo de mi país para que nunca se olvide de mí”, dice.
 

Esta aprendiz de científica es una de las más pilas de su clase: “Mis amigas me molestan mucho porque soy demasiado entregada al estudio. Eso lo heredé de mi padre, quien me enseñó que para lograr lo que uno se propone, hay que hacer las cosas con pasión”.
 

Esteban, su hermano menor, dice que si la tuviera que definir en una palabra ésta seria: “inteligente”. Ella aclara que no se considera una nerd y que le gusta salir a rumbear con sus amigas y con su novio, Samir Oliveros, quien estudia Cine en Nueva York. En caso de que su papá llegué a ser Presidente de la República, piensa pedir una licencia en la universidad para venir a apoyar a su mamá en las labores sociales. Su sueño es crear una fundación para niños con discapacidades cognitivas. “Es increíble que en el país no existan el desarrollo ni la tecnología para tratar a este tipo de personas”, anota.
 

Esteban Santos
Estudiante de bachillerato

 

El menor de la familia tiene 16 años y es el niño consentido de la casa. Estudia noveno grado en el Anglo Colombiano y tiene claro que después del colegio quiere prestar el servicio militar. “Cuando mi papá fue Ministro de Defensa nos enseñó a amar y a respetar a las Fuerzas Militares”. Tanto, que en su cuarto tiene una especie de altar dedicado a estos héroes de la patria.
 

El 2 de julio del 2008, día de la ‘Operación Jaque’, el menor de los Santos Rodríguez estaba en un campamento de verano en un velero cuando vio por televisión la noticia de la liberación de Íngrid Betancourt. Inmediatamente, se le encharcaron los ojos y pidió prestado un celular a los dueños de la embarcación para llamar a su casa: “Rosita: dígale a mi papá que ya me enteré de la noticia y que estoy muy orgulloso de él”. A pesar de sus diferencias, estos tres jóvenes coinciden en que el santo de su devoción, definitivamente, es Juan Manuel.

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