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Los 100 años de ‘El Colombiano’

Los 100 años de ‘El Colombiano’

Revista Jet-Set

El periódico insignia de los antioqueños cumple 100 años de vida, y para celebrarlo, su actual directora, Ana Mercedes Gómez, lideró un rediseño que incluye un salto al formato tabloide y la integración de las redacciones Web y de papel.
Ana Mercedes Gómez, la directora del diario, asumió el mando en 1991, cuando su hermano Juan Gómez Martínez se retiró para dedicarse de lleno a la política. Foto: Cortesía El Colombiano.
Por: 21/3/2012 00:00:00
Por la alfombra roja de los 100 años de El Colombiano desfilaron las figuras más representativas de la política, los medios de comunicación y la farándula del país entero. 1.200 invitados participaron de la gran celebración del primer siglo de vida del diario paisa, y recordaron sus inicios.

El 6 de febrero de 1912, en el preámbulo de los “locos años 20”, el medio impreso más importante de Antioquia comenzó a circular como un bisemanario que servía a la causa conservadora. Su fundador fue Francisco de Paula Pérez, un joven estudiante de Derecho de la Universidad de Antioquia a quien le faltaban tres meses para completar los 21 años para ser mayor de edad y, por esa razón, no podía ser director. Sin embargo, su tenacidad lo llevó a hacer toda suerte de diligencias hasta que la Gobernación de Antioquia le dio autorización para dirigir el nuevo periódico ‘azul’.

Pacho Pérez, como lo llamaban sus amigos, comenzó su quijotesca empresa con 300 pesos, escribía a mano los editoriales en una oficina de la calle Colombia y luego los enviaba al taller situado frente al Teatro Bolívar, para que los montaran en los linotipos. El martes 6 de febrero salieron a la calle los primeros 400 ejemplares tamaño tabloide, de cuatro páginas, la primera de ellas con 13 avisos y ninguna noticia. Se vendía a tres centavos y circulaba los martes y los viernes. Dos años después, Pérez le entregó el matutino al Directorio Conservador de Antioquia.

El periódico de ‘paisópolis’ tuvo dos nacimientos: el segundo fue el 2 de enero de 1930. En plena depresión económica mundial, El Colombiano atravesaba una crisis que amenazaba con liquidarlo. Dos jóvenes paisas, Julio Carlos Hernández y Fernando Gómez tomaron la decisión de comprar el rotativo en quiebra y resucitarlo.

Ana Mercedes, la hija menor del excanciller Fernando Gómez Martínez, recuerda que “un día, don Julio llamó a mi padre y le dijo: ‘El número de la lotería de Manizales que compré en nombre de los dos, ganó’. Mi mamá, que vivía en una finca en Envigado porque no había dinero para pagar el arriendo de una casa en Medellín, entusiasmada dijo: ‘Qué emoción, vamos a poder comprar una casita’. Pero mi papá dijo: ‘No, esa platica se la vamos a meter a El Colombiano y seguramente después El Colombiano nos dará para comprar la casa”. Los que vivieron esa época recuerdan que mientras que Fernando dictaba la línea editorial, el propio Julio C. iba de tienda en tienda vendiendo avisos y en la madrugada le daba clases de solfeo a los voceadores de prensa para que gritaran: “El Colombiano de hoy, El Colombiano de hoy”. Así fue como, con Hernández al frente de la caja registradora y Gómez Martínez en la máquina de escribir, el rotativo adoptó el lema: “Un periódico de todos y para todos”, que actualmente conserva.

Ana Mercedes Gómez describe a su padre como un hombre de pocas palabras, austero y acérrimo lector, quien empezó en el periodismo escribiendo crónicas para diferentes medios de comunicación y firmaba con el seudónimo de ‘A.V. Struz’. “Él decía una frase que se me quedó grabada: ‘El periodista, como el político, no tienen la obligación de saberlo todo, pero sí deben asesorarse de los mejores para opinar sobre los diferentes temas’”, cuenta Gómez, quien aprendió a leer con las tiras cómicas del periódico. Ella se graduó de Educación en la Universidad Pontificia Bolivariana y su primer trabajo en el periódico fue como traductora; luego, con sus hermanas y cuñadas, fundó la página ‘Lunes hogareño’, que más adelante se llamó ‘En familia’. En 1975, cuando expidieron la Ley 51 que exigía la tarjeta de periodista, se hizo la promesa de que estudiaría Comunicación por créditos. Casualmente, el 5 de diciembre de 1985, el mismo día que entregó su último trabajo de la carrera, murió su padre. Dos años después empezó la inducción para asumir la jefatura de redacción. “Me llamó el doctor Jorge Hernández, sobrino de Julio C. Hernández, a proponerme el cargo. Yo no quería ese puesto, pues mi deseo era ser cronista e investigadora, pero él me dijo que necesitaba a alguien ahí a quien le doliera El Colombiano. El 17 de diciembre de 1986 acepté a regañadientes. Ese mismo día llegué a mi casa, prendí el televisor y estaban dando la noticia del asesinato de Guillermo Cano, director de El Espectador. Pensé: ‘en qué me estoy metiendo’ y me puse en manos de Dios”.

En 1991, Ana Mercedes relevó en la dirección del periódico a su hermano Juan Gómez Martínez, quien se dejó picar por el bicho de la política. Desde entonces en esta tarea la acompañan Luis Miguel De Bedout, gerente del periódico desde hace 20 años y una nómina de más de 600 colaboradores. Por las páginas de este tradicional diario han pasado plumas como la de Jaime Sanín, Gilberto Alzate Avendaño; los expresidentes Belisario Betancur, Carlos Lleras Restrepo y Alberto Lleras Camargo; y Juan Zuleta Ferrer, uno de los mejores editorialistas del país y quien lo dirigió entre 1963 y 1984.

El maestro Fernando Botero ganó su primer sueldo pintando ilustraciones de desnudos para el Suplemento Literario de El Colombiano en los años 50 y por eso lo echaron del colegio de la Bolivariana. Él mismo lo relató en una entrevista publicada el pasado 6 de febrero en el periódico: “Un día me llamó el cura Henao y me advirtió: ‘Mire, esos dibujos pornográficos que está haciendo no me gustan. Tiene que cambiar eso’. Después escribí un artículo sobre Picasso, y puse una frase que a lo mejor no me daba cuenta de lo grave que era, seguramente la había leído en alguna parte y me sonó muy bonita. En el artículo yo decía que el cubismo, en su destrucción de la forma, reflejaba la destrucción del individualismo en la sociedad contemporánea. Total que al día siguiente el cura Henao reunió al colegio, echó un discurso durante 45 minutos y al final dijo: ‘Aquí en el colegio hay manzanas podridas que pueden contaminar las buenas’. Las podridas éramos Jaime Piedrahíta Cardona y yo, y nos botaron a los dos”.

Con el cambio de look, El Colombiano pasó del formato universal al europeo o berlinés y se convirtió en el primer diario regional que viene grapado y trifilado, a todo color. Además, lanzó la versión para Ipad y estrenó el logo del periódico y el rediseño de elcolombiano.com, a donde actualmente acuden 1’600.000 visitantes únicos mensuales. El diario ha hecho inversiones del orden de los diez millones de dólares en los últimos dos años para encarar los desafíos que vienen, especialmente teniendo en cuenta la vigencia de los medios digitales. “Ahora estamos en proceso de integrar la redacción de la página Web y la de papel para producir información las 24 horas, los siete días de la semana”. Dentro de poco publicarán el libro 100 palabras en los 100 años de El Colombiano, del cronista José Navia, quien se metió en las entrañas de este diario para contarles a los lectores un siglo de historia.

Ana Mercedes dice que la principal lección que le han dejado estos 20 años al mando del ‘buque insignia’, como los empleados llaman al diario, es que el periodista debe ser humilde. “A veces nos falta humildad para decir ‘de este tema no sé’ y reconocer que nos equivocamos”. Dice que quiere estar en su cargo por unos años más, pero aclara que eso lo decide la junta directiva. “Mi sueño es que mientras yo sea directora de El Colombiano pueda titular ‘Colombia alcanzó la paz integral’”.
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