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Las pinturas prohibidas de Íngrid Betancourt

Las pinturas prohibidas de Íngrid Betancourt

Revista JetSet

Henry Arias pintó unos cuadros inspirados en Íngrid Betancourt con la intención de exponerlos en París. Sin embargo, los directivos de un centro cultural que estaban interesados en la muestra la suspendieron con el argumento de que la imagen de la excandidata no era favorable en ese momento. Jet-set conoció los polémicos óleos que han estado guardados en una bodega de Pamplona, España.
Henry Arias ha expuesto todas sus obras en París, Estocolmo, Madrid, Nueva York, Miami y Caracas, entre otras ciudades, menos los polémicos cuadros de Íngrid Betancourt, que empezó a pintar antes de que la liberaran. Foto: Gerardo Gómez/11
Por: 26/1/2012 00:00:00

El pintor bogotano Henry Arias estuvo a punto de exponer en París los 24 cuadros de una serie inspirada en el secuestro de Íngrid Betancourt y otros episodios del conflicto armado colombiano. Ante la emoción de regresar a los grandes salones culturales de la Ciudad Luz, Arias mandó a imprimir unos mil folletos con las imágenes de cada una de las desgarradoras obras en las que recreó a una Íngrid encadenada o crucificada como símbolo de la barbarie del conflicto armado colombiano.

En esos días, el artista también le encargó a la imprenta de su confianza un número aproximado de afiches para promocionar la exposición que prometía convertirse en uno de los acontecimientos culturales de Francia, por su visión crítica de la realidad colombiana, con énfasis en los secuestros atribuidos a las Farc. Sin embargo, cuando solo faltaba repartir las tarjetas de invitación para el evento que tendría como sede los salones de la Alcaldía de París, cerca al museo Pompidou, Henry Arias recibió la orden irreversible de posponer la muestra artística.

Los organizadores, sin profundizar en los argumentos que los llevaron a tomar esta decisión, solo dijeron que no era el momento de hacerla ante la desfavorable imagen de la líder política franco-colombiana. “La imagen de mujer heroica que tuvo en otra época estaba anulada”, dijo el artista.

Arias no quedó conforme con la explicación, pero tampoco la refutó, a pesar de que creía firmemente en que no había decaído el interés de los medios de comunicación por la excandidata presidencial de Colombia. En esos días, la televisión europea había transmitido un documental con las intimidades de la ‘Operación Jaque’, que la trajo de regreso a la libertad. Por su lado, la propia Íngrid empezaba a entregar detalles de lo que sería su libro biográfico con los secretos de sus atormentadas vivencias durante seis años en la selva. Todo esto se sumaba al interés de Hollywood de llevar a la pantalla grande las infidencias del cinematográfico rescate de Betancourt y de varios de sus compañeros de calvario, como los tres norteamericanos que más tarde escribieron un exitoso best-seller a seis manos.

Luego, Íngrid Betancourt volvió a sorprender a sus coterráneos con una amenaza de demanda contra el Estado colombiano por los daños y perjuicios causados por la amarga experiencia del cautiverio. El inesperado y candente anuncio llevó a Arias a reflexionar acerca de la posibilidad de que la exsecuestrada también emprendiera acciones legales contra él por usar su imagen en una de sus series artísticas. Por eso, rechazó la oferta de un multimillonario árabe que quería comprar la serie dedicada a Betancourt: “En estos momentos estaría demandado porque pensaría que me estaba lucrando de ella”.

Los cuadros permanecen en una bodega de España, a la espera de que en cualquier momento sean exhibidos en México, Colombia o en la misma Madre Patria, donde, según el artista, también fueron rechazados en la ciudad de Pamplona por temor a las represalias de Íngrid.

Henry Arias, quien conoce de sobra la intranquilidad que producen las polémicas, prefirió esconder los cuadros y decidió dedicarse a otras temáticas como el homenaje que le hará a Juan Manuel Santos y a Gabriel García Márquez en los próximos meses. No sería la primera vez que Arias concentre sus pinceladas en el universo de Gabo. Ya lo había hecho hace años en una serie de obras que dedicó a los personajes del libro El amor en los tiempos del cólera, y que fue ampliamente elogiada por el periodista Germán Santamaría, en la revista Diners. “Este trabajo pictórico se proyecta como una expresión profunda y hermosa de un amor contrariado en una ciudad del Caribe”, escribió.

Sin embargo, la irreverencia parece ser la obsesión de este bogotano y más cuando la utiliza contra los religiosos. Por ejemplo, la serie de Íngrid en la cruz y semidesnuda es una clara alusión a la crucifixión de Jesús. Un telón alusivo a esta metáfora mística que colgó en las paredes de un edificio de la calle 118 con carrera 15 de Bogotá, situó a Arias nuevamente en la palestra pública, hasta el punto de que recibió llamadas insultantes por pintar a Íngrid como si fuera Jesucristo. “Me llamaban para decirme hp”, recuerda.

Pero como toda obra artística tiene muchas maneras de interpretarla, otros transeúntes consideraron que el creador de aquella Íngrid crucificada lo hacía con la motivación de atacar “los ideales de la lucha armada de las Farc”. Varias personas que se hicieron pasar por guerrilleros, lo amenazaron de muerte, pero él sólo retiró el mural un año después, cuando lo asaltaron los temores por una posible demanda de parte de Íngrid. “Si algún día la saco a una sala de exposición sé que habrá polémica. Espero que Íngrid entienda que solo buscaba resaltar su heroísmo”.

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