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Las mañanitas del maestro

Las mañanitas del maestro

Revista Jet-Set

Con una semana de festejos en Ciudad de México, el maestro Fernando Botero celebró 65 años de carrera artística y 80 de vida. Su familia y sus amigos viajaron desde diferentes partes del mundo para cantarle Las mañanitas y acompañarlo a inaugurar su gran retrospectiva en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad.
Con una semana de festejos en Ciudad de México, el maestro Fernando Botero celebró 65 años de carrera artística y 80 de vida. Su familia y sus amigos viajaron desde diferentes partes del mundo para cantarle Las mañanitas y acompañarlo a inaugurar su gran retrospectiva en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad. Foto: LAzoLatino.com
Por: 12/4/2012 00:00:00
Fue en México donde Fernando Botero entendió que el arte local también puede ser arte universal. Fue en México donde descubrió el volumen para sus cuadros y fue allá donde se hizo más hombre al convertirse en padre por primera vez.

En la época en que no había para lujos, cuando él hacía rendir el ron con agua en las fiestas, el contacto con México le confirmó una intuición que lo rondó toda la vida: “Debo inspirarme en mi tierra y en mis recuerdos para el desarrollo de mi obra artística”. Y así fue como México lo hizo ser más antioqueño, más nuestro y, en resumen, más colombiano.

Con estos antecedentes no había un mejor lugar para exponer esta gran retrospectiva que el Palacio de Bellas Artes, el recinto sagrado de las artes en México. Y el título no podía ser otro: ‘Celebración’.

Para el maestro el orgullo fue doble, puesto que su hija Lina debutó como curadora de esta extraordinaria muestra y en el discurso ante el presidente Felipe Calderón, amigos, familia y paisanos colombianos, dijo: “Exponer en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México es un alto honor que marca, sin duda, uno de los momentos más trascendentales de mi carrera artística, que ya ha se extendido por cerca de 65 años”.

A la inauguración, el maestro Botero llegó acompañado por 300 amigos, que viajaron desde Europa, Estados unidos, México y Colombia. Con ellos celebró no solo esta retrospectiva de 177 piezas, entre óleos, dibujos, técnica mixta, esculturas en pequeño formato y cinco esculturas monumentales, sino que fue colmado de cenas privadas y homenajes para celebrar también sus 80 años de vida.

Aunque Fernando Botero cumple años en abril, decidieron adelantarle la fiesta y una noche antes de cortar el listón de la muestra, su hijo Fernando Botero Zea le organizó una cena-homenaje en el Museo Casa de la Bola, a donde le llevó mariachis para que le cantaran Las mañanitas. Visiblemente emocionado, posó ante las cámaras y a todos parecía darles las gracias empuñando sus manos a la altura del corazón. En compañía de Lina, su hija, apagó las velas del ocho y el cero, mientras su esposa, Sophia Vari, dejaba escapar algunas lágrimas.

En ese instante, sus hijos y sus nietos querían una foto con él, al igual que todos en la fiesta. Se amontonaba el afecto. Durante toda la semana de festividades, el maestro Botero no dejó de sonreír y no se negó a una sola foto. Su ya famosa calidez sorprendió a los periodistas mexicanos. ?Pero lo más impactante de esta semana boteriana en México fue verlo tan bien de salud, dispuesto a ser el último en salir de sus homenajes, fuerte y contento. Andrés Jaramillo, dueño de Andrés Carne de Res, y como tal, experto en la capacidad de aguante de mortal alguno en una noche de fiesta, no dudó en comentar: “Tenemos maestro Botero para rato”.
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