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La venganza de los mellizos de Facebook

La venganza de los mellizos de Facebook

Revista Jet-Set

Tyler y Cameron Winklevoss, que reivindican ser los verdaderos creadores de Facebook, no se conforman con los 65 millones de dólares que ya obtuvieron por sus reclamos. Ahora quieren otros 650 millones y humillar ante el mundo a Mark Zuckerberg, a quien acusan de haberles robado la idea de la red social.
Tyler y Cameron Winklevoss, de 30 años, son hijos de un millonario empresario de licencias de software que empezó como humilde contador. Hoy son muy famosos en Estados Unidos, han hecho comerciales y hasta aparecieron en un capítulo de Los Simpson. Foto: Queen Internacional
Por: 18/4/2012 00:00:00
“No está en nuestro ADN”, dicen los Winklevoss cada vez que les mencionan el verbo perder, sobre todo, si su adversario se llama Mark Zuckerberg y lo ven como el traidor que les plagió la idea que pudo hacer de ellos los gemelos más ricos y famosos del planeta. Lo odian tanto, que ya completan ocho años de litigios en su contra, en los cuales no han ahorrado plata en los mejores abogados, a quienes han hecho escarbar en los códigos hasta hallar la fórmula que quizás, ahora sí, sacie su sed de revancha.

Si bien su fortuna no alcanza los 28 mil millones de dólares de Zuckerberg, no se pueden quejar de escasa celebridad. Con el estreno de la cinta Red social, en el 2010, en la que fueron encarnados por Armie Hammer, el mundo supo que la piedra en el zapato del feliz y simplón fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, son estos dos guapísimos y adinerados hermanos idénticos, residentes en Greenwich, Connecticut, el pueblo con el nivel de vida más alto de Norteamérica. Hoy, la gente los para en la calle para pedirles autógrafos, enterada de su trifulca con Mark y hasta se volvieron la imagen de una marca de pistachos.

Siendo estudiantes de Harvard, Tyler y Cameron contrataron a Zuckerberg para que implementara los algoritmos de una página en Internet para hacer amigos en el alma máter. Él, aseguran, no les cumplió con el proyecto y montó el suyo propio basado en su idea, que de pasatiempo de moda en Harvard se convirtió en una fiebre mundial y en una de las compañías más exitosas de la web, con más de 845 millones de usuarios y valorada en 100 mil millones de dólares.

Los gemelos, competitivos por naturaleza (son dos destacados remeros olímpicos), prepararon su venganza y no les fue mal en el primer asalto en las cortes. Para evitar el escándalo, Zuckerberg acordó en el 2008 darles 45 millones de dólares en acciones y otros 20 millones en efectivo. Hoy, esos 65 millones han aumentado a 200, según la prensa de finanzas. No obstante, los mellizos impugnaron el trato, argumentando que Zuckerberg los engañó. Como lo explicaron hace poco a la cronista Dana Vacho, de Vanity Fair, él les hizo creer que cada acción valía 36 dólares, cuando la empresa las tasaba en 8,8 dólares. Así, los 45 millones que recibieron en papeles se reducirían a unos 11 millones, es decir, que fueron timados en 34 millones.

La Corte de Apelaciones de Estados Unidos desestimó el caso. Los Winklevii, como los llaman cariñosamente en su país, no apelaron ante la Corte Suprema de Justicia, pero tampoco olvidaron. Según Dana Vachon, la razón por la que practican un deporte como el remo, que no da fama ni fortuna, es que se basa en cuánto dolor se le puede causar al rival hasta quebrantarlo. Y esa misma filosofía quieren aplicársela a Zuckerberg.

En marzo del 2010, la suerte pareció sonreírles. El sitio web Business Insider filtró unos mensajes electrónicos que Zuckerberg le envió a un amigo cuando trabajaba para los Winklevoss. “Sí, los voy a joder”, decía en uno de ellos, explicando su intención de demorar la terminación de la red social de los hermanos, para favorecer la suya. Basados en ello, impugnaron otra vez el acuerdo con Zuckerberg, a la luz de una regla federal de procedimiento civil según la cual un demandante puede conseguir la apertura de un nuevo juicio sobre un litigio fallado si se descubre que se le ocultó evidencia que podía favorecerlo. Los Winklevoss aspiran así a una nueva tajada de 650 millones de dólares.El caso está que arde, porque a Facebook no le conviene ser cuestionada en el manejo de sus acciones ahora que está a punto de salir a la bolsa.

Mientras que los jueces deciden, se conoce más de la vida de los gemelos, no exenta de más dramas. Antes de su inusitado ascenso en la escena gringa, su hermana mayor, Amanda, murió por sobredosis de drogas. Se ha sabido, además, que ellos no son los niños de abolengo que sugieren su pinta y su mito, lo cual destacan cada vez que pueden. Incluso, según la periodista Vachon, la familia de Zuckerberg, de judíos acomodados, se mueve en la élite estadounidense mucho antes que la de ellos. Por el lado materno, provienen de modestos artistas de vaudeville que deambulaban por los caminos, mientras que en el paterno figuran un bisabuelo obrero de minas de carbón que veía en las máquinas un portento del diablo, y un abuelo que estudió hasta octavo grado.

El salto a la riqueza lo dio su padre, Howard Winklevoss Jr., pues de sencillo contador escaló a dueño de una firma de licencias de software que hoy figura entre las 500 empresas de la revista Fortune, con ingresos anuales de 20 millones de dólares. En fin, se comenta en Estados Unidos, los mellizos no necesitan precisamente la plata de Facebook para sobrevivir, sino más bien para calmar su ego de niños lindos y malos perdedores, herido por el patito feo de Harvard.
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