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La pequeña Havana de Cartagena

La pequeña Havana de Cartagena

Revista Jet-Set

La presencia de Hillary Clinton en el bar-café Havana en Cartagena disparó la popularidad de este sitio que abrió sus puertas hace seis años. Su dueño, un barcelonés, nos contó la historia de este lugar por donde han pasado varios presidentes colombianos y artistas como Benicio del Toro.
Antes de llegar a Cartagena, el español Gabriel Mas, propietario del bar-café Havana, vivió en Cuba, Salvador y Honduras, donde descubrió plenamente la música de Benny Moré y Chano Pozo, dos de sus grandes artistas musicales. Foto: Imagen Reina/12
Por: 10/5/2012 00:00:00
Gabriel Mas, el propietario del bar Havana en Cartagena, se encontraba en Barcelona cuando por casualidad abrió las páginas del periódico El País y se enteró de que su ‘templo de la salsa’ en Colombia había saltado a las noticias del mundo entero. La suerte de esta publicidad gratuita le sonrió por cuenta de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, quien decidió alzarse la bata en los tablados havaneros y levantar el codo como una turista más durante la realización de la Cumbre de las Américas en La Heroica.

Según el propio Mas, la esposa del expresidente Clinton habría llegado a su negocio por recomendación del mandatario Juan Manuel Santos, otro amante de la salsa y la música cubana que también es asiduo visitante de Havana. El alborozo que despertó la dama de los asuntos estatales del gobierno de Obama en este lugar tuvo repercusiones políticas en la prensa norteamericana. No faltó quien interpretara la presencia de la señora Clinton en Havana como una contradicción ideológica, atendiendo que en esos días el Presidente norteamericano ratificaba el embargo de su país a Cuba y ni siquiera abría la posibilidad de que Raúl Castro asistiera como invitado a la próxima Cumbre de las Américas. Pocas voces la redimieron como las de la versión on-line de Vanity Fair que analizó el desparpajo de ella en la rumba como un cambio de actitud que acabó con su mala imagen de mujer antipática y distante. “Hillary demostró que tiene sentido del humor”, escribió la revista virtual.

Sin embargo, mientras otros medios le recriminaban a Clinton que se estuviera “bebiendo hasta la última gota de los dineros del fisco”, Gabriel Mas seguía recibiendo nuevos rumberos en su prestigioso bar que dejó desde hace tiempo el estigma de “sitio degradado y de dudosa reputación”. “Fue normal que eso pasara al principio, puesto que el barrio Getsemaní no era visto con buenos ojos. Algunos cartageneros me decían que no iban allá por temor a que fueran criticados por andar en una zona de tolerancia. Hoy, cuando sigue el proceso de recuperación, me siento orgulloso de que mi café-bar haya contribuido con esto”, dice Mas.

El viejo edificio esquinero donde está ubicado el bar Havana fue hasta hace seis años una ruina abandonada a su suerte donde funcionó una compraventa y la sede de varios políticos de la ciudad. Antes de tomarlo en arriendo, el español Gabriel Mas había probado suerte en los negocios con una taberna que se llamaba Cuatro Vientos, otra pista de salsa y son montuno, pero sin el éxito de Havana, que no solo ha llamado la atención de Hillary Clinton, sino de personalidades como Gabriel García Márquez, el juez Baltazar Garzón y los actores Benicio del Toro y Gael García, entre otros. Por las noches de charangas y salsa havaneras también han pasado Luis Miguel, Henry Fiol y el beisbolista Sammy Sosa, después de que lo cuestionaran por despigmentarse la piel. De esas visitas no existen registros gráficos, en virtud de que Gabriel Mas siempre se ha mostrado renuente a fotografiarlos ante el derecho que tienen los famosos a divertirse como lo deseen y sin temor a que sean cuestionados. Las célebres fotos de Hillary saltaron a la palestra pública por obra de los twitteros y personas que las subieron en las redes sociales.

El éxito incuestionable de Havana Cartagena le abrió el camino a una sucursal en el casco histórico de Ciudad de Panamá, con el mismo nombre y concepto de rumba cubana. El lugar, con una pista de baile para 800 personas, también ha sido refugio de personalidades de la política, como el mandatario panameño Ricardo Martinelli, y los artistas Emilio Estefan, La India, Willie Colón y Richie Ray. Hace poco, en Bogotá, abrió las puertas de Cuba Jazz Café en los viejos billares San Francisco, de la Avenida Jiménez, y que como hilo conductor con sus antecesores también decidió ubicarlo en un sitio marginado y con la misma pasión por la música cubana con influencia neoyorquina.

La inauguración de este lugar en Bogotá coincidió con el revuelo que produjo el paso de Hillary Clinton por el bar Havana, de la capital de Bolívar. Hace unas semanas, Gabriel Mas le concedió una entrevista a una emisora de Miami, pero sin suerte para los periodistas que buscaban nuevas anécdotas del paso de la Secretaria de Estado por la “pequeña Havana cartagenera”. Gabriel Mas no se cansó de repetir que Hillary se tomó unas cuantas cervezas Águila, que bailó toda la noche al ritmo de la Charanga África y que fue muy amable con los asistentes y meseros. “¡Ah!, y con la cuenta que pagó no creo que se haya gastado las reservas del Estado”, dijo mientras espera emocionado a otra visitante tan ilustre como ella.
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