Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

La historia desconocida de Yoko Ono

La historia desconocida de Yoko Ono

Revista Jet-Set

Su relación con John Lennon ha opacado el prestigio como artista de la célebre japonesa, al igual que los aspectos novelescos de su trágica vida: tiene sangre azul, casi se suicida y su segundo marido secuestró y le ocultó durante 23 años a su hija mayor en venganza por su infidelidad.
Nadie creería que Yoko cumplirá 80 años en el 2013. Aquí aparece con una de sus instalaciones, que le han dado renombre en el mundo del arte conceptual. Foto: Queen Internacional.
Por: 12/4/2012 00:00:00
John Lennon una vez describió a Yoko como “la artista desconocida más famosa del mundo: todos saben su nombre, pero nadie conoce realmente qué hace”. El exintegrante de Los Beatles no solo tenía razón, sino que además le cabía algo de responsabilidad, ya que si no fue él quien eclipsó a su amada japonesa, al menos sí lo hizo su romance, uno de los más escandalosos y polémicos de los años 60.

Lo que muy pocos recuerdan hoy es que cuando John y Yoko se conocieron, ella ya era una artista de vanguardia bien establecida y fue justo en una de sus exhibiciones, en Londres, que se encontraron por primera vez, para siempre. “De cierta manera ambos arruinamos nuestras carreras por estar juntos”, le dijo hace poco Ono a la periodista Chrissy Iley, del londinense Daily Telegraph, en una entrevista en que, como raras veces, habló de aspectos poco recordados de su trágica historia, un karma que para ella se inició cuando pidió de niña sufrir siete desgracias y ocho desastres.

Detrás de su fama de rebelde y contestataria, se esconde la descendiente de un linaje aristocrático de Tokio. La familia de su madre, Isoko Yasuda, era la fundadora y propietaria de un banco mercantil y no vio con buenos ojos las aspiraciones artísticas de su padre, Yeisuke Ono, pariente de la familia imperial nipona, y lo obligó a vincularse a sus negocios financieros. Fue por eso que él siempre apoyó a Yoko en su vocación artística y la matriculó en una escuela para niños con talento especial para la música, en la cual llegó al nivel de concertista. Resultó ser tan inquieta intelectualmente, que luego de vivir en San Francisco, Nueva York y Hanói, por el trabajo de Yeisuke, se convirtió en la primera mujer en ser aceptada en la carrera de Filosofía de la universidad Gakushuin, conocida como el colegio de los pares y una de las más exclusivas de Japón, donde estudió junto al actual emperador Akihíto.

En contraste con el recuerdo benigno de su padre, Yoko dice que su madre no parecía quererla mucho. “Ella estaba muy ocupada con su propia vida. Era pintora y estaba en busca de algo (...) Se enamoró locamente de mi padre y se repitió la historia de siempre: los niños resultaban molestos para el idilio”. Tanto, que le aconsejó a Yoko que no se casara y que si lo hacía no tuviera hijos. Entonces, para llevarle la contraria, ella se casó en 1956 con el compositor Toshi Ichiyanagi. Ello sin contar que, ya viviendo en Nueva York, se juntaba con artistas y bohemios que, según su rígido clan, estaban por debajo de su estatus social.

Su primer matrimonio fue tan infeliz, que vivió muy pocos años con su esposo. En medio de la tormenta trató de suicidarse, por lo cual su familia la internó en una clínica siquiátrica en Japón. Un día, llegó hasta allí el músico de jazz y productor de cine Anthony Cox, quien había oído hablar mucho de ella y quería conocerla. A los pocos meses se casaron y tuvieron una hija, Kyoko, en 1963. Pero la unión tampoco corrió con suerte y permanecieron juntos por el bien de la pequeña. En 1966, ella conoció a Lennon, casado entonces con Cynthia Powell, y tiempo después iniciaron una relación adúltera que terminó en el divorcio de ambos de sus parejas. Cox nunca le perdonó a Yoko su aventura y le disputó agriamente la custodia de Kyoko, al punto de que en 1971 la secuestró, la matriculó en una escuela bajo el nombre de Rosemary y la mantuvo oculta de su madre durante años. “Fue muy duro. Yo la recordaba como una niñita y vivía comprándole pequeños suéteres de cachemir que se apilaban en mi vestidor hasta que un día alguien me dijo: ‘¿No entiendes que ella ya tiene 26 años y debe estar tan alta como tú ’”. Kyoko sabía quién era su madre, pero, según la japonesa, “amaba mucho a su padre y él le había advertido que si me buscaba nunca más volvería a verlo”. Por el bien de su hija, Yoko incluso llegó a anunciar en People que renunciaba a seguir buscándola. Finalmente, a petición de su marido, Kyoko hizo contacto con Yoko. Tenía 31 años. Cuando Chrissy Iley le preguntó si tiene hoy una relación cercana con ella, contestó: “De cierta forma”.

Su relación con Lennon, con quien se casó en 1969, no solo le costó ver crecer a su niña, sino además el repudio por parte de su encopetada parentela, en especial de su madre. “No creo que a ella le importara lo que yo hiciera, pero su orgullo se sintió herido cuando supo que me había ido a vivir con un hombre salido de la clase trabajadora de Liverpool. La familia expidió un comunicado de prensa que decía: ‘No estamos orgullosos de Yoko Ono’. ¿No es sorprendente”, le relató al Telegraph en medio de carcajadas.

Tras el asesinato de Lennon en 1980, Yoko retomó su carrera como artista conceptual y sus cotizadas instalaciones recorren todo el año las mejores galerías del mundo. Se trata de obras muy acordes con los ideales del recordado Mayo del 68, en pro de la paz y la tolerancia, y con una abierta crítica a las creencias y costumbres a veces absurdas de la humanidad.
LO MÁS VISTO