Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

La casa de ‘El Padrino’

La casa de ‘El Padrino’

Revista Jet-Set

Beverly House, la fastuosa mansión en donde John F. Kennedy y su esposa Jackie pasaron su luna de miel y que fue escenario de la cinta El Padrino, vuelve a ser noticia, pues se vende por la friolera de 95 millones de dólares.
Techos tallados de 22 metros de alto y páneles de madera en sus muros caracterizan la biblioteca de Beverly House, construida en los años 20. Foto: South West News/The Grosby Group
Por: 13/4/2012 00:00:00
Entre todos los palacetes que le dan su glamurosa identidad a Beverly Hills, el distrito de los millonarios en Los Ángeles, este se destaca como uno de los cinco más opulentos y caros de Estados Unidos. Hoy, está a la venta para quien quiera pasar a la historia como otro de sus privilegiados inquilinos, al lado de personalidades como John F. Kennedy y William Randolph Hearst. Para merecer el honor, el ambicioso comprador deberá pagar 95 millones de dólares, más de 167 mil millones de pesos, es decir, algo así como el presupuesto anual de un municipio colombiano tan grande como Soacha.

De coronar este caro capricho, el nuevo propietario no podrá pasar por alto que su nueva dicha estará basada en la desgracia del millonario Leonard Ross, quien ha sido el dueño de la casa durante 36 años y ahora debe deshacerse de ella porque cayó en bancarrota.

Además de hacer parte de la historia de las grandes dinastías y fortunas de Estados Unidos, Beverly House tiene su lugar entre las locaciones más solicitadas del cine. A comienzos de los años 70, sirvió de escenario a nada menos que El Padrino, la afamada cinta de Francis Ford Coppola, quien rodó allí una de sus escenas más emblemáticas, la del caballo muerto en la cama de Jack Woltz, interpretado por John Marley. Años más tarde, la mansión acogió a otro filme taquillero, El guardaespaldas, con Kevin Costner y la recientemente fallecida Whitney Houston.

Pero, sí algo le da su toque dorado a Beverly House, es el hecho de que allí, en 1953, pasaron su luna de miel John F. Kennedy y su esposa Jacqueline Bouvier, cuando apenas despuntaban a la fama. Años más tarde, la popular pareja retornó a su nido de amor, pues el político escogió el lugar como cuartel general de su campaña electoral en la costa oeste de su país, luego de la cual fue elegido como el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos.

Se trata en verdad de una obra maestra de la arquitectura y las artes decorativas digna de una familia que como los Kennedy es considerada como la realeza de la nación del norte. Su alto precio se explica por sus extensas dimensiones, sus variadas dependencias, la riqueza de sus materiales y la depuración de sus diseños. Solo el área construida de la propiedad es de más de 6.500 metros cuadrados, a los cuales se suman 15 mil metros cuadrados de jardines portentosamente cuidados. Quien se quede con el palacio, que mezcla los estilos español e italiano, seguro no dejará de imaginar a Kennedy jugando billar en su espacioso salón de juegos o en compañía de su esposa viendo una cinta de moda en una de sus dos salas de proyección. Los recién casados de aquel 1953, tan amantes de la natación, disfrutaron a mares de las tres piscinas. La mayor de ellas mide 22 metros de largo y recibe las aguas de imponentes cascadas.

Aquello de palacio no es una arbitrariedad, si se tiene en cuenta que sus techos miden entre diez y 20 metros de alto y están tallados con intricados decorados. En cuanto a espacio para alojar a sus huéspedes, el comprador no tendrá inconvenientes, ya que la casa posee 29 habitaciones, un comedor para 400 invitados y un enorme salón de baile. Para momentos más íntimos, quien habite el lugar contará con un salón especial para desayunar, una gran biblioteca, salón de estar con salida a la imponente terraza. Además de cinco casas adicionales y un apartamento.

Para los tiempos en que los Kennedy pasaron allí sus primeros días como esposos, Beverly House ya tenía renombre y suscitaba la habladurías en la alta sociedad de California. Fue mandada a construir en 1925 por el banquero Milton Getz, bajo diseños de Gordon Kaufman, por entonces uno de los arquitectos más prestigiosos del mundo. Dos décadas más tarde, la mansión fue adquirida por la actriz Marion Davies y ella se la regaló a su amante, el magnate William Randolph Hearst, el fundador del imperio de medios de comunicación más grande del planeta. Hearst, inspirador de la cinta Ciudadano Kane, se mudó allí desde su Palacio de San Simeón, que junto con Beverly House se disputa el título de la casa más ostentosa de Estados Unidos. Cuando Hearst murió en 1951, Marion se quedó con la propiedad e instaló a su amante Horace Brown y se la dejó al morir en 1961. Quince años después, Leonard Ross se la compró, la renovó, le devolvió su gloria a los jardines y compró además dependencias que Brown había vendido aparte. Ahora, están lejos esos días de opulencia y se ve obligado a venderla por un precio algo modesto, si se tiene en cuenta que hace cosa de cuatro años, la casa fue valorada en 165 millones de dólares, lo que la convirtió en la más cara de Norteamérica.
LO MÁS VISTO