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Jurados taquilleros

Jurados taquilleros

Revista JetSet

Desde que se inventaron los realities de concurso, los canales de televisión del mundo entero invierten millones en su producción, y se la juegan toda con la elección de los jurados que se convierten en el mayor gancho del show. En Colombia ya desplazan a las telenovelas, algo inconcebible hace unos años. ¿Por qué?
Alejandra Azcárate no solo hace reír, sino que además es la reina del sarcasmo. Paola Turbay y Manolo Cardona, sus compañeros en el jurado, derrochan simpatía en cualquiera de sus apreciaciones. Las evidentes fricciones entre Amparo Grisales y Jairo Martínez, a veces resueltas con el carisma de Luz Amparo Álvarez, suelen dar tanto de qué hablar como las presentaciones de los concursantes.
Por: 5/3/2012 00:00:00
Nuevamente Caracol y RCN se enzarzan en un duro combate por enamorar a las audiencias. Mientras el primero volvió con la segunda temporada de Yo me llamo, el segundo lanzó Colombia tiene talento, una adaptación del formato de Britain’s Got Talent. Aunque en ambos las presentaciones de los participantes serán el plazo fuerte, no cabe duda del esfuerzo de los canales por tener una nómina de lujo entre sus jurados.

La diva Amparo Grisales, la comiquísima Luz Amparo Álvarez y el consagrado productor Jairo Martínez regresan al estrado de Yo me llamo para elegir al mejor imitador de Colombia y, de paso, dar mucho de qué hablar con sus peleas. En Colombia tiene talento, la chispa de Alejandra Azcárate se acompaña de la gracia de Paola Turbay y la simpatía de Manolo Cardona.

Con estos equipos ya montados, el público se pregunta cuál será el más taquillero. Experiencias internacionales de mayor trayectoria como American Idol, The X Factor y Britain’s Got Talent, estos dos últimos creados por el veterano productor Simon Cowell, pueden dar una pista sobre la fórmula de éxito en este tipo de programas.

De acuerdo con la prensa internacional, existe el llamado “efecto Cowell”, el cual se refiere a la necesidad de tener entre el jurado a un personaje mordaz, ingenioso y que no tenga reparos en ser cruel en sus comentarios. Simon Cowell, quien da nombre a este fenómeno, y quien ha sido jurado en tres realities de audiencias millonarias, es de los que no tiene reparos en ridiculizar a los participantes. Se atreve a comparar la voz de un competidor con “el maullido de un gato cayendo desde un rascacielos” o “el sonido de una oveja ahogándose en el mar”. Más de una vez ha llevado a los competidores hasta las lágrimas, pero, contrario a lo que se pensaría, esto le ha granjeado bastante popularidad y altas cifras de televidentes. Tan solo la primera temporada de The X Factor alcanzó un record de 7,4 millones de pegadas a los televisores en el Reino Unido.

Tras Simon han llegado toda una suerte de aprendices: Piers Morgan en America’s Got Talent, Randy Jackson en el nuevo American Idol, José Gaviria en nuestro Factor X y, de manera más reciente, Amparo Grisales y Alejandra Azcárate.

De acuerdo con el académico y crítico de televisión Ómar Rincón, el jurado de este tipo de concursos se diseña bajo parámetros dramáticos, de manera que siempre haya “un bueno, un malo y un bufón”.
Cuando esto sucede, se crea una doble trama en el programa: los jurados están en un pulso constante mientras los concursantes hacen lo necesario para ganar. Como es evidente, ahora el gancho para las audiencias no es uno, sino dos.

En el caso de Yo me llamo ambas historias han funcionado. El concurso es sencillo y permite a los televidentes una fácil identificación, no solo con uno u otro imitador, sino también con ciertos géneros musicales que los espectadores buscan defender a capa y espada. Así mismo, los enfrentamientos entre los jurados tienen todos los componentes de un buen melodrama: celos, intrigas y enfrentamientos verbales. De hecho, en esta nueva temporada, Amparo Grisales, quien se propuso no dar tregua con el resto de los jueces, afirmó que “las opiniones de Jairo y Luz Amparo me importan… pero un pito”.

En cuanto a la competencia, RCN está en camino de demostrar si Colombia tiene talento. Por lo pronto, todos esperan ver presentaciones con la calidad de la versión gringa, cuya última temporada fue vista por cerca de 12 millones de norteamericanos. Cardona, Turbay y Azcárate son jurados que no necesitan presentación, pero, pese a su encanto, quizá no han explotado del todo el “efecto Cowell”. Azcárate, incisiva y muy graciosa, está por encontrar a su antagonista, tal vez refundido entre la jovialidad de sus compañeros.

Al respecto, valga recordar que a finales de enero Simon Cowell decidió prescindir de Nicole Scherzinger y Paula Abdul como jueces en The X Factor de Estados Unidos. ¿La razón? Que las dos eran demasiado “suaves” con los concursantes.

Sin embargo, el éxito de estos realities no depende solo de los ‘líos’ entre los jurados. Según Ómar Rincón, en medio de las votaciones se esconde un conflicto de culturas. Es así como Marbelle, fiel exponente de los géneros populares, se enfrenta a José Gaviria, que se supone hace trabajos para un público al que le gusta el rock y la balada internacional. También está Amparo Grisales y sus continuos agarrones con Jairo Martínez, y Paula Abdul contra Simon Cowell. Falta por ver si Colombia tiene talento hace uso de esta estrategia, pues no es muy evidente cuál de los jurados quiere imponer su autoridad y cuál se entrega a sus emociones.

“A muchos puede que no les haya gustado la victoria de Rafael Orozco en la primera versión de Yo me llamo, pero detrás de esto se deja entrever una gran verdad: Colombia es un país vallenatero, o de rancheras y música tropical”, sentencia Rincón. Según el crítico, “Marbelle y Amparo Grisales hablan desde lo que les gusta o no, y defienden su postura así esto les suponga roces con los otros jurados; pero Jairo Martínez y José Gaviria (ambos curtidos en la industria musical) lo hacen desde lo que ellos consideran bueno en términos comerciales”.

Ahora bien, en el resto del mundo millones de televidentes le han alcahueteado las ironías a Simon Cowell porque es posible que lo vean como un experto que conoce los hilos de la industria musical. Actualmente, los concursos internacionales American Idol, The Voice y ¡Q’Viva! poseen jurados de fama internacional, como son los casos de Steven Tyler (cantante de Aerosmith), Jennifer López, Marc Anthony, Adam Levine (líder de Maroon 5), Christina Aguilera y Cee Lo Green, entre otros.

Ellos han dado muestras de imitar la tiranía de Cowell. Pero, ¿basta hacer gala de una sinceridad extrema para ser jurado? Luz Amparo Álvarez, por ejemplo, dice que tiene argumentos de sobra para juzgar a un imitador porque ella misma es reconocida en nuestro país como una de las mejores en este oficio.

Juan Esteban Sampedro, director de Entretenimiento de Caracol, que emite Yo me llamo, afirma que “el programa depende en 90% del talento de la gente que los conforma, tanto jurados como concursantes. Si los imitadores no lo hacen bien, el programa pierde su esencia, quedaría vacío”. En esta discusión da la razón cuando dice que el jurado es un gancho importante para cautivar a grandes audiencias. Ante esto, la carrera entre Yo me llamo y Colombia tiene talento apenas comienza.
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