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Julio E. Sánchez Vanegas, el hombre de las estrellas

Julio E. Sánchez Vanegas, el hombre de las estrellas

Revista Jet-Set

El colombiano que tiene el récord de haberse codeado con los más famosos de Hollywood, acaba de lanzar su libro Historias al aire, en el que cuenta con humor y nostalgia su trayectoria de seis décadas en la radio y la televisión.
“Finalmente espero que la gente que lea mi libro, se entere de cómo se hace una vida”. Foto: Gerardo Gómez/12
Por: 10/5/2012 00:00:00
Cada día, Julio Enrique Sánchez Vanegas llega a su oficina en el norte de Bogotá pasadas las diez de la mañana, atiende sus asuntos por teléfono, recibe sin mayores antesalas a quien lo necesita, y se devuelve a su casa antes de las cinco de la tarde. Anda relajado y de buen humor. Hace una década decidió parar esa maratón que inició desde que tenía 24 años, porque se cansó de cumplir horarios, correr entre aeropuertos y hoteles, y pensar solo en trabajo.

Ahora, el hombre que se hizo famoso transmitiendo eventos deportivos, espectáculos “desde cualquier lugar del mundo”, y que logró entrevistar a grandes estrellas de Hollywood como Robert Redford, Kirk Douglas, Steve McQueen y Richard Chamberlain, se detuvo, se dio tiempo para recordar, se puso a la tarea de escribir “a ratos”, como él mismo reconoce, y acaba de lanzar un libro biográfico.

Después de mucho pensarlo, el pionero de las transmisiones vía satélite para Colombia de los Premios Óscar y del concurso de Miss Universo, le hizo caso a un antiguo llamado interior que le pedía escribir sobre lo que él llama “las aventuras de mi oficio”. Tardó cuatro años en darle forma a sus memorias. Rodeado de paredes repletas de premios India Catalina, Antena de la Consagración, Simón Bolívar y, por supuesto, su más preciado galardón internacional: el Raduga (otorgado por los televidentes de la entonces U.R.S.S.), sacó de los cajones cientos de fotografías archivadas cuidadosamente, y armado de lápiz y papel redactó en primera persona los detalles de su profesión.

Porque a los 82 años se tiene todo el material para contar cientos de historias, esas anécdotas que cada vez que él las repite le imprimen energía a su voz. Entonces recuerda, con un orgullo medido, que su cara fue una de las primeras que los colombianos vieron el 13 de junio de 1954, día en el que el general Gustavo Rojas Pinilla inauguró la televisión en el país.

¿Y no sintió miedo? “Nada –dice–. Nunca he sufrido de nervios”. Y es que para ese momento histórico del país, la voz de Julio Sánchez Vanegas ya era reconocida por los oyentes de emisoras como Radio Mundial, 1020, Nueva Granada o La Voz de Bogotá, en donde pasaba de leer poesías y programar música clásica, a narrar encuentros de lucha libre y competencias de ciclismo. En esa nueva etapa, en la que aparecía su figura en blanco y negro en las pantallas de los televisores Emerson de 20 pulgadas, Julio le dio vida a la Revista Dominical, un programa de variedades en el que presentó al compositor mexicano Agustín Lara, acompañado de otras figuras de la época dorada.

Una idea que desde ese momento ya se perfilaba como su inolvidable musical Espectaculares JES, que se estrenó en 1973 y en el que se presentaron reconocidos cantantes internacionales como Roberto Carlos, Rocío Durcal, Rafael y Julio Iglesias, con quien inició una amistad entrañable desde el día en que, dejando a un lado un viaje a Caracas, el cantante español accedió a grabar su programa en Cartagena sin cobrarle un peso.

Así son sus historias: de extremos. Son recuerdos plenos de anécdotas y viajes reunidos durante más de sesenta años de carrera, que hoy se pueden descubrir en las 185 páginas de Historias al aire, que acaba de ser lanzado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Allí cuenta cómo una reina perdió el título de Miss Universo porque mostró su malestar hacia uno de los jurados que quiso hacerle una broma acerca del narcotráfico en Colombia, o describe con detalle el día en que fue víctima de un atraco en las calles de Nueva York.

Es un texto que invita al lector a un recorrido por la historia de la radio colombiana, el inicio de la televisión, las trasmisiones en vivo, los musicales, los magazines, las telenovelas y los programas de concurso, como el inolvidable Concéntrese. También da cuenta de la personalidad de un hombre hecho a pulso, un visionario que siempre tuvo claro lo que buscaba, un joven inquieto que nunca se quedó mucho tiempo en el mismo lugar porque no quería acomodarse demasiado, un viejo que logró dejarles un legado importante a sus cuatro hijos, Julio, Jaime, Gerardo y Alberto, todos dedicados al negocio del entretenimiento en la radio y la producción de televisión. Son historias de un hombre que hoy dice con total tranquilidad que no le queda nada pendiente… “Con lo que hice estoy satisfecho”, concluye.
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