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La monarquía española en su hora más difícil

La monarquía española en su hora más difícil

Realeza

En un soleado día primaveral del 2009, la infanta Cristina de Borbón y su marido Iñaki Urdangarín gastaron 4.591 euros (6.194 dólares) para celebrar la primera Comunión de dos de sus hijos con casi 100 invitados.
El proceso judicial contra Cristina nació de la presunta malversación de fondos en subvenciones públicas de la que se acusa a su esposo Urdangarín durante su etapa como presidente de un instituto deportivo sin ánimo de lucro. Foto: AP.
Por: AP7/2/2014 00:00:00
No era la primera fiesta que organizaban en su palacete de Barcelona, bien protegido de objetivos curiosos por enormes muros de seguridad. Los cumpleaños de alguno de sus cuatro hijos y festejos entre amigos eran corrientes en los buenos tiempos. Pero las dudas sobre si aquellos y otros muchos gastos fueron ocultados al fisco han llevado a la hija de los reyes de España Juan Carlos y Sofía a testificar como imputada ante un juez.

La cita del sábado en Palma de Mallorca, paraíso turístico en el corazón de las mediterráneas Islas Baleares, es histórica en sí misma. Porque no es habitual ver a personas de sangre azul complicadas en los tribunales si no es por un divorcio. La infanta está imputada por delitos de fraude y blanqueo de capitales, que podrían sumar hasta 11 años de prisión. En esta fase del proceso, Cristina está bajo investigación, pero no ha sido formalmente acusada.

"Que la hija de los reyes de España declare como imputada ante un juez es un hecho insólito en la democracia española", dijo Fernando Rayón, experto en casas reales y autor de cuatro libros sobre la monarquía española. "El daño es no solo a la infanta, sino a la institución, a la corona, es evidente y está hecho".

El hombre que interrogará a la hija de los reyes es el juez José Castro, que ya investiga a Urdangarín en su juzgado de Palma desde 2010. La declaración será a puerta cerrada. En su auto de imputación, de más de 200 folios, Castro desnudó la vida privada de la pareja, generalmente ajena a la opinión pública.

No sólo las fiestas. También se mencionaron viajes, estancias en lujosos hoteles, clases de salsa o la compra de una exclusiva vajilla de casi 3.000 dólares. Un retrato de la típica vida de la realeza, muy difícil de digerir en un país atormentado por la crisis y con un desempleo del 26%.

Pero lo que se dirime en Palma no es la conveniencia de un tren de vida más o menos alto, sino su legalidad. La acusación sostiene que ese dinero se facturó a la sociedad mercantil Aizoon, creada al 50% por Cristina y su esposo en 2003.

Según Castro, Aizoon era una "sociedad pantalla" cuyos ingresos se usaron como gastos personales, cuando en realidad se trataba de dividendos que debían tributarse a Hacienda.

"Lo que no se puede hacer es disfrazar como gastos de la sociedad gastos tuyos que son personales", dijo Ignacio Sánchez, abogado del despacho Hogan Lovells en Madrid. "Los gastos inherentes a la sociedad hay que repartirlos y tributarlos".

Jesús María Silva, abogado de la infanta, afirmó que es inocente. La línea de defensa esperada es que Cristina atribuya la gestión de la sociedad a su marido, descargando cualquier responsabilidad sobre su persona.

"Ella es inocente, lo dice ella, lo creo yo, y, tan pronto como lo explique, lo va a ver toda España", dijo Silva.

El proceso judicial contra Cristina, de 48 años, nació de la presunta malversación de 5,6 millones de dólares en subvenciones públicas de la que se acusa a su esposo Urdangarín durante su etapa como presidente de un instituto deportivo sin ánimo de lucro llamado Noos.

Parte del dinero que generaba la actividad de Noos fue a parar a Aizoon, según el magistrado.

La ley española dice que el delito fiscal exige defraudar más de 120.000 euros (162.374 dólares) en un año. Por debajo de esa cantidad, se imponen multas. Técnicos de Hacienda declararon que, de haber fraude, la infanta jamás sobrepasó ese límite. El sindicato de funcionarios Manos Limpias, que ejerce la acusación particular, considera que de los ejercicios revisados en los últimos 10 años, Cristina sí pudo haber ocultado 123.000 euros (166.433 dólares) al fisco en 2007.

El juez Castro no dio una cifra concreta, porque tampoco está obligado. Pero accedió a la petición del sindicato de cuestionar a la infanta.

"Para nosotros es un triunfo de la democracia, de la sociedad civil que está cansada de tanta corrupción", explicó a The Associated Press Virginia López-Negrete, abogada de Manos Limpias y una de las personas que podrá preguntar a la infanta el sábado.

Muchos expertos aseguran que si se ha llegado a este punto casi sin retorno ha sido por el propio empeño del rey en proteger a su hija. Cuando lo que tenía que haber hecho es empujarla a testificar voluntariamente ante el juez.

"Creo que la casa real ha hecho una política de comunicación nefasta con este asunto", explicó López-Negrete. "Daba la impresión que (la infanta) no quería declarar y esto ha hecho pensar a la gente que no todos somos iguales ante la ley".

"Mi esperanza en su declaración ahora es ninguna. Creo que irá con la lección aprendida. Dirá que no sabe nada", añadió.

Es una incógnita si la infanta realizará a pie o en coche, por motivos de seguridad, lo que en España se conoce popularmente como paseíllo —en terminología taurina— de acceso al tribunal. A diferencia del paseíllo de los toreros al entrar en la plaza, que siempre se saluda con aplausos, lo que le espera a Cristina es un buen aluvión de abucheos, además de centenares de medios de comunicación.

Y las protestas son casi el pan nuestro de cada día para la monarquía española.

Las sospechas de corrupción, unidas a episodios como el polémico safari del monarca para cazar elefantes en Botsuana (Africa) del 2012 han sacudido el prestigio del rey y de la institución en general.

En un intento por preservar la corona, contraproducente para algunos porque no es una opinión cualquiera, el presidente Mariano Rajoy defendió la inocencia de la infanta durante una entrevista en televisión.

Juan Carlos, de 76 años, es una persona carismática. La sociedad todavía le agradece la forma en la que lideró la transición a la democracia y su papel en defensa del Estado tras la intentona militar golpista del 23 de febrero de 1981.

Sin embargo, el índice de aprobación de la monarquía se encuentra en el nivel más bajo de su historia reciente. Sobre todo entre los menores de 34 años, que no vivieron la convulsa transición después de la muerte de Francisco Franco en 1975. Los españoles dan a la corona una nota de 3,68 sobre 10, según el último dato del público Centro de Investigaciones Sociológicas en mayo del año pasado.

En la encuesta de enero del diario madrileño El Mundo, el 83% dijo que la casa real había gestionado mal el caso de la infanta. El sondeo rebajó la popularidad del monarca al 41%, pero dio niveles de aprobación cercanos al 70% a su hijo y heredero, el príncipe Felipe de Borbón.

Mientras oficialmente, la casa real descarta la abdicación.

"Esta controversia con la infanta, que es grave, debe ser una oportunidad para que la corona se rehabilite", señaló Rayón. "Creo que el rey debe asumir todo el desgaste del caso, y cuando la monarquía esté en la mejor situación posible, renunciar (al trono)".
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