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Juan José Padilla, el milagro del regreso

Después de la espantosa cornada con la que un toro le sacó un ojo hace solo seis meses, el matador español triunfa en los ruedos con un parche.

Juan José Padilla, el milagro del regreso. Padilla en la corrida del 6 de abril en Arles (Francia), una de las más lucidas desde su segundo debut. Empezó a entrenar para volver al ruedo a los tres meses del accidente. Foto: AFP

Padilla en la corrida del 6 de abril en Arles (Francia), una de las más lucidas desde su segundo debut. Empezó a entrenar para volver al ruedo a los tres meses del accidente. Foto: AFP

El día de la primera corrida de su regreso a los ruedos, en marzo pasado en Olivenza (Extremadura), salió en hombros, entre las aclamaciones de “¡torero, torero!”. Pero la crónica taurina de su país comentó que también debió llegar en hombros a la plaza, pues su reaparición es el triunfo de la vida sobre la adversidad. Cómo no, si hacía solo cinco meses, el 7 de octubre del 2011, el llamado Ciclón de Jerez (por su nacimiento en Jerez de la Frontera), se desangraba en la arena de La Misericordia, en Zaragoza, en la tradicional Feria del Pilar, luego de un brutal ataque del toro Marqués, en una de las cornadas más espeluznantes que se recuerde.

En el tercio de banderillas de su cuarto toro de esa tarde, Padilla se resbaló y el animal aprovechó para cornearlo en la cara. El pitón penetró por la mejilla izquierda y salió al lado del ojo, ante la mirada atónita del público, presa del pánico. No era para menos: sus nervios habían sido desgarrados y su mandíbula y su órbita ocular perforadas. Según le contó recientemente a Paris Match, en ese aciago momento, ya en el hospital, sintió la presencia de cinco pequeños ángeles que descendían del cielo. “Ellos cuidaron de mí”, asegura.

Cinco horas de cirugía, a cargo de los doctores Carlos Valcarres y García Perla, le salvaron la vida, pero no la visión por el flanco izquierdo, pues la cornada dañó el nervio óptico. Aun así, en los primeros días de su recuperación el matador gaditano, de 37 años, prometió que volvería a torear, un empeño visto por su propio apoderado, Antonio Mantilla, como reflejo de las emociones del momento. Pero a medida que pasaban las semanas mantenía su talante y hasta le pidió a Mantilla que no cancelara sus compromisos en Hispanoamérica. “Jamás pensé en retirarme”, le dijo a Paris Match, y continuó: “Siempre supe que torearía de nuevo.

Esto es mi vida. Volver ha sido un desafío, pero es delante de un toro que me siento de lo mejor”. Debió lidiar con la oposición de su padre, su madre y su hermano Óscar, banderillero. En cambio, su esposa Lydia y sus dos hijos, Paloma y Martín, lo dejaron decidir libremente. “La confianza de ellos es lo que hoy me da fuerza. A causa del parche en mi ojo, mi niña me llama ‘el torero pirata’”.

A los tres meses del accidente, Padilla ya entrenaba en los ruedos. Como él mismo lo dice, le ayudaron su disciplina y el hecho de que aborda la vida con profundidad. Además, acudió a terapias de reeducación y de ortofonía, para curarse de la parálisis facial que le dejó la cornada, la trigésimo séptima en 18 años de carrera. “Me hice muchas pruebas antes de volver. No tengo ninguna duda sobre mi capacidad de enfrentar a un toro. Si ese no fuera el caso no lo haría. Ante todo, respeto a mis compañeros de cartel”, explica.

Llamado por la crónica taurina del diario español El País como “un héroe de nuestro tiempo”, Padilla le confesó a Paris Match que sintió miedo cuando se vio de nuevo ante un toro. De hecho, antes del ataque de Marqués pensaba que un matador no necesita dos, sino cuatro ojos. Pero ahora cree que para torear, tener uno solo es parecido a tener dos. “Una vez en la corrida, no pienso en que me falta un ojo. Para mí, tengo dos. De todas maneras, nunca miro hacia atrás. Miro siempre hacia adelante”, declaró.

Conocido por preferir a los temibles toros miura y pases peligrosos como el denominado en portugués “a porta gayola”, que se ejecuta de rodillas, Padilla ha salido en hombros de todas las faenas que también ha protagonizado desde su segundo debut en ciudades como Arles (Francia) y Sevilla. Los expertos en tauromaquia de España comentan que ha retornado renovado, sin tremendismo y más fiel que nunca a la consigna de que el toreo de sentimiento no le es ajeno.

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