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Jack Nicholson, el gran seductor cumplió 75 años

Jack Nicholson, el gran seductor cumplió 75 años

Revista Jet-Set

El actor creció creyendo que su abuela era su madre y que su madre era su hermana. A esa confusión emocional muchos le atribuyen su frenética y disoluta vida.
Nació en Nueva York, posee una fortuna de más de 250 millones de dólares y una valiosa colección de arte valorada en otros 100 millones. Cobra entre 10 y 15 millones de dólares por película. Foto: AFP.
Por: 10/5/2012 00:00:00
La historia de su nacimiento es casi tan truculenta como la de tantas de las cintas que lo convirtieron en uno de los actores más geniales en la historia de Hollywood. El 22 de abril de 1937, su madre June Frances Nicholson, artista de cabaret, lo trajo al mundo convencida de que su esposo, Donald Furcillo, también hombre del espectáculo, cuidaría de ellos como en una real familia. Pero resultó que él estaba casado con otra y su bigamia dio al traste con los sueños de Frances, cuya madre, Ethel, resolvió criar al niño con su esposo John Joseph Nicholson.

Así, la futura estrella creció creyendo que sus abuelos eran sus padres y que su madre era su hermana, hasta 1974 cuando, ya famoso, un periodista de la revista Time que escribía un artículo sobre él descubrió la verdad y la dio a conocer para sorpresa del propio actor, quien no sabía la historia. En ese momento, su abuela y su madre habían muerto y no quiso averiguar acerca de su padre. Según Patrick McGilligan, autor de la biografía Jack’s Life, es muy probable que el padre del artista no fuera Furcillo, sino Eddie King, el mánager de June. Se dice además que Ethel tuvo relaciones con ambos al tiempo y nunca supo de quién era su hijo.

Para cuando conoció la verdad, Nicholson ya empezaba a ver los mejores frutos de su carrera en Hollywood, a donde llegó a finales de los años 50. Primero, fue mensajero de los estudios de animación Hanna y Barbera, donde le ofrecieron un puesto de dibujante. Pero lo que él quería era actuar y no erró en su elección.

Ya desde su época de estudiante en Mansquan High School (Nueva Jersey), se destacó como el payaso de la clase y la evolución de ese talento resultó en un intérprete de roles magistrales, que se quedan grabados en la memoria de los espectadores para siempre. Prácticamente, logró remontarse a las mismas alturas de Marlon Brando, la estrella que lo inspiró para dedicarse al cine. Jack es hoy el actor con más postulaciones al Premio Óscar, en cinco décadas consecutivas, de las cuales ha ganado tres.

En su vida privada no ha sido menos célebre, con su fogosa inquietud por el sexo y su fama de soltero eterno, pues solo se casó una vez, en 1963, con Sandra Knight, y luego saltó de romance en romance. En medio siglo, así mismo, agotó todas las vertientes del placer para hacer honor a su lema: “Siempre buenos momentos”. Se tomó todos los tragos, probó todas las drogas y desató la euforia y la furia, de manera que también hizo titulares por sus exaltaciones casi demoniacas en público.

“La verdad es belleza y lo bello es verdad. Me gusta hacer cosas bellas. Quizá suene ridículo, pero cuando escojo una película, lo hago porque responde a esa idea. La mayoría de los seres que he interpretado son raros, pero es difícil pensar que todo personaje del cine no lo sea. Lo único que pido es que ellos se relacionen con la verdad de alguna manera”, dice.

A los 75 años, sabe estar consigo mismo: “Por mucho tiempo, me dio miedo estar solo. Tuve que aprender a estarlo. A veces pienso: ‘¡Uh, voy a hablar con alguien por ahí o me voy a volver loco!’. Pero me gusta estar solo. Hay un gran lujo en la soledad”. En cuanto al amor, asegura que tanta gloria es mito, pues no sabe si ha sido tan exitoso como se comenta. “Me encantaría tener un último romance que sea real. Pero no estoy muy convencido de que eso suceda. He estado enamorado toda la vida, pero ello siempre comienza con una obsesión que termina exactamente a los 18 meses”. Su fama de aventurero, cree, le costó que muchas no le hubieran creído su propuesta de matrimonio. “Me ha perjudicado lo que la gente piensa de mí. Es una barrera que jamás cruzaré”, concluye.
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