Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Isabella Santo Domingo: “Me caso por primera y única vez”

Isabella Santo Domingo: “Me caso por primera y única vez”

Revista Jet-Set

La actriz, escritora, periodista y comediante se casará por lo civil en septiembre con Alejandro Falla, pero no el tenista, sino un banquero colombiano que reside en Miami. La barranquillera le entregó a Jet-set detalles de su boda y habló de su stand-up comedy ‘Los caballeros las prefieren brutas’, en el que paradójicamente despotrica del matrimonio y de los hombres.
Después del matrimonio, Isabella se radicará en Miami, pero pasará temporadas en Colombia. Foto: Hernán Puentes/12.
Por: 23/2/2012 00:00:00
Escribió un libro que bautizó Los caballeros las prefieren brutas y vendió más copias que El alquimista, de Paulo Coelho; participó en el reality El Desafío 20.04 y no ganó, pero quedó de segunda; Carlos Duque le tomó una foto desnuda en un caballo y la imagen pasó a la historia de la fotografía en Colombia; su papel de villana en la telenovela Perro amor quedó grabado para siempre en la mente de los televidentes; fundó la revista Shock y ha escrito con éxito libretos para televisión. Ahora con su stand-up comedy ‘Los caballeros las prefieren brutas’, que presenta hasta mediados de marzo en el Teatro Nacional Fanny Mikey, la llaman de países como Panamá y Costa Rica para que repita su show contra los hombres, quienes a pesar de que se la pasa despotricando de ellos, se desviven por verla. Parecería absurdo, pero Isabella Santo Domingo, la mujer que tanto palo le da al matrimonio en su show cayó en su propia trampa y se casa en septiembre con Alejandro Falla, un banquero colombiano que vive en Miami, a quien conoció hace un año en la Capital del Sol. Ella le contó a Jet-set por qué tomó esta decisión.

¿Cómo llegó la propuesta de matrimonio? -Se dio de la manera más natural del mundo. Hace seis meses Alejandro me entregó el anillo y me preguntó si quería pasar el resto de mi vida con él. Al principio me morí de la risa, pero después me puse a pensar: con él sí me casaría.

¿Quién es Alejandro Falla? -No puedo contar mucho de él porque no quiero que lo vayan a pordebajear en su trabajo por salir con la niñita de la farándula. Llevo mucho tiempo tratando de desligarme de eso y haciendo otro tipo de cosas que no me venden así. Cuando empezamos a salir, él no tenía ni idea de quién era yo, pues no ve televisión ni lee revistas de farándula y a pesar de que es colombiano vivió muchos años en Chile y ahora en Estados Unidos. Es un banquero colombiano, de 40 años, divertido, chistoso y con carácter, es un tipo que sabe decir “no” de una manera amable. Podría hablar maravillas de él, pero no lo quiero presentar tampoco como el hombre perfecto porque tampoco soy la mujer perfecta. No creo en los príncipes azules, sino en los renacuajos.

¿Qué han vivido juntos? -Pasamos Navidad con su familia, algo que para mí es extraño porque siempre los buscaba disfuncionales y con familias inexistentes porque yo tampoco es que tenga una familia que mostrar ni con quién compartir. Él tiene una hija de 4 años, Eva, y yo una de 16; todos nos llevamos muy bien.

¿Había pensado en el matrimonio?
-Voy a cumplir 42 años, pero siento que este no es un tema de edad, pues nunca he tenido afán de casarme. Desde que me separé del papá de mi hija, el productor musical Bernardo Ossa, en 1996, había tenido relaciones bonitas, pero que no daban para más. Soy de las que proclama que si uno se casa es para ser cómplices, parceros, y no para tener esas relaciones castrantes en las que uno tiene que negociar su espacio. Hay una cosa rarísima y es que a mí siempre me quieren cambiar y no entiendo por qué. Hace poco me dijeron: “eres demasiado independiente”. Era un inglés y me decía que las mujeres tienen que verse un poquito necesitadas. Que tenía que ser menos espontánea. ¡Y yo no tengo que ser menos nada! Alejandro es el tipo que me disfruta y me deja ser, y a mi edad, eso es clave.

La gente pensaba que usted no creía en el matrimonio, ¿qué pasó? -Siempre he creído en el matrimonio, lo que pasa es que hay que tener criterio para entender la diferencia entre casarse para poder decir “estoy casada” y la de casarse porque alguien importante se atraviesa en tu camino. Lo más bonito de todo es que en esta ocasión no me entró esa alergia con brote que comúnmente me da cuando me toca compartir mi espacio. Esta vez quiero ceder para que las cosas funcionen y no porque me lo impusieron, sino porque lo siento.

¿En qué ha cedido? -Hay cosas que he tenido que revisar de mis relaciones anteriores. Yo soy supercontestona y temperamental, cuando siento que alguien me da órdenes o invade mi espacio, salto como un tigre a la yugular y no me dejo. Con Alejandro me di cuenta de que estaba peleando sola. De repente aprendí a escuchar, antes estaba muy ensimismada y era muy llevada de mi parecer. Créanme que si decidí casarme es porque es algo especial y estoy dispuesta a trabajar duro y a proteger la pareja por encima de cualquier cosa, de los medios, de los amigos que no estén de acuerdo y de nuestras hijas, si es necesario. Yo siempre tengo la maleta empacada y lista para decir: “Bueno, chao, esta vaina se acabó”, pero con él me cuido mucho porque no quiero perder a un buen hombre.

¿Cómo va a ser el matrimonio?
-Nos casaremos por lo civil en septiembre, pero todavía no hemos definido la fecha. Hasta ahora estamos negociando cómo será. Lo que sí puedo decir es que va a ser una experiencia bonita e integradora. Tenemos dos opciones: hacer un matrimonio grande en Bogotá con todos nuestros amigos o uno más íntimo en las Bahamas. El mar tiene mucho que ver conmigo porque soy barranquillera, y con él porque le encanta: tuvo una academia de buceo y maneja su propio bote.

¿Qué le da miedo?
-Lo único que me da un poquito de miedo es exponerlo a él. Yo no lo hago a propósito, no soy de esas que manda el boletín de prensa diciendo “me voy a casar, vengan a tomar la foto del anillo, métanse en mi vida”. Nunca he tenido el afán de hacer estas cosas para mantenerme vigente, porque si fuera así todavía haría telenovelas y hace cinco años me retiré voluntariamente. Pero si ya saben que me voy a casar para qué lo voy a negar si después voy a quedar como una tonta.

¿Qué le diría a las mujeres que han leído sus libros y han visto su stand-up y ahora, con su matrimonio, se sienten traicionadas?
-Yo sigo siendo su aliada. Siempre le he dicho a las mujeres que si están pasando por una mala relación, se abran, y que si están solas, lo disfruten y vivan su vida; pero que si en el camino se encuentran con una persona especial entiendan que le tienen que bajar el tono a la discusión porque la vida acompañada suele ser mejor. No las estoy previniendo de que se casen, sino de que se casen mal, de que su relación matrimonial se vuelva un hueso, de que se aburran y se arrepientan, que se levanten y digan: “ese bulto que tengo al lado, ¿qué es?”. No quisiera que pensaran que las estoy traicionando o que todo lo que he dicho es mentira, al contrario, quiero que piensen que si yo pude, hay esperanzas. Si me voy a casar es porque encontré a alguien especial y sería una bruta si lo dejo escapar.
LO MÁS VISTO