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Germán Vargas y Luz M. Zapata se casaron en Miami

Eventos

El Ministro del Interior y de Justicia y la politóloga pereirana confirmaron sus 12 años de noviazgo con una boda íntima en Miami, el 13 de agosto de 2010, en una Corte de Coral Gables. Aquí un recuento de los detalles de ese importante día.
En los tiempos libres, la pareja disfruta viajando y cambiando la rutina de sus respectivos trabajos en Bogotá. Foto: Zizza/06.
Por: 9/9/2010 00:00:00
Después de la ceremonia, la pareja y unos pocos familiares celebraron con un almuerzo y, pasado el fin de semana, regresaron a Colombia para retomar sus actividades laborales.

El viernes 13 de agosto, quizá como una cábala de buena suerte, Germán Vargas y Luz María Zapata unieron sus vidas después de una relación de amor y camaradería, cuya historia ya contaba con 12 años de existencia. La novia lució un traje color crudo, diseñado por la barranquillera Silvia Tcherassi, aretes de perlas, llevaba el pelo suelto, como acostumbra a hacerlo, y en su mano, un ramo de rosas blancas.

Cuentan los allegados a la pareja que esta era una idea que les venía rondando por la cabeza desde hacía ya algún tiempo, pero que no habían tenido la oportunidad de hacerla realidad, debido a la apretada agenda que Vargas tuvo durante su agitada campaña política hacia la Presidencia. Acordaron, entonces, que la ceremonia sería el primer fin de semana luego de su nombramiento como Ministro, y así fue.

Fue una boda íntima, a la que sólo asistieron los dos hermanos de Germán, José Antonio y Enrique; su hija Clemencia; la madre de la novia y una hermana. La hora acordada era el mediodía, pero el evento se retrasó debido a que, ya en la Corte de Coral Gables, cuando todo estaba dispuesto, Luz María se dio cuenta de que había dejado su pasaporte en el hotel y tuvieron que mandar a buscarlo.

Con todo y el percance, la feliz pareja dio el “sí” casi a las tres de la tarde. Luego, los novios y sus familiares celebraron con un almuerzo en el restaurante Wollensky Steak House, que queda frente al mar, uno de los escenarios favoritos de Vargas Lleras. Al caer la noche, los recién casados pasaron su corta luna de miel en el tradicional hotel Fontainebleau, fundado en 1954, de arquitectura estilo Art Déco y ubicado en la exclusiva zona de South Beach. Al terminar el fin de semana, Vargas Lleras y su esposa regresaron a Colombia para retomar sus actividades laborales con normalidad.

La historia de amor entre este par de amantes de la política es larga. Siempre que se les pregunta cómo se enamoraron, aseguran que no fue a primera vista y enfatizan en que, antes que pareja, fueron amigos. De hecho, a ella le cayó un poco mal cuando lo conoció, casi 17 años en un festival vallenato.

Por esa época, Luz María era una de las presentadoras estrella del programa del momento, el magazín Panorama, y Germán quiso romper el hielo y hacerle una broma. Entonces, le preguntó si ella no trabajaba en uno de los programas de Jorge Barón. El chiste, por supuesto, no le cayó nada bien, pero la vida los hizo encontrarse a menudo en otras reuniones en las que tenían amigos en común y, meses después, el político terminó proponiéndole que lo ayudara en su campaña al Senado. Ella aceptó y durante ese periodo, sin darse cuenta, se enamoraron.

Su relación puede describirse como discreta y estable. La bella pereirana odia el protagonismo y, según dicen, es la compañera perfecta para Vargas Lleras. Siempre ha oficiado como su pareja pero, al igual que él, tiene una carrera profesional que le demanda tiempo, pues es la Directora Ejecutiva de la Asociación Colombiana de Industrias Licoreras.

Claro que el fin de semana siempre ha sido sagrado para su relación, o al menos lo era hasta antes de que él fuera Ministro. Los dos cocinan juntos, o mejor, él le cocina a ella; descansan, se reúnen con amigos, ven películas y practican su deporte favorito: viajar. De hecho, Luz María asegura que siempre tienen la maleta lista y que cuando van al mar es cuando son más felices, pues disfrutan del buceo y la pesca. En resumidas cuentas, ella le sigue la cuerda en todo y lo acompaña, es consentidora y no le da cantaleta. Inclusive, tomó clases de golf para poder jugar con él, porque es una de las pocas actividades que no comparten.

En la casa, el ministro Vargas Lleras, que tiene fama de serio y furioso, es un hombre distinto al de la vida pública: toma del pelo, es simpático, y tiene un sentido del humor negro y del sarcasmo como el que más. La risa, dice Luz María, es la fórmula para que hayan permanecido tanto tiempo juntos, porque ella entiende su ironía, la comparte y la disfruta.
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