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Gerardo Nieto sus cine-tours en Cartagena

Gerardo Nieto sus cine-tours en Cartagena

Revista Jet-Set

Este cineasta realiza una serie de tours por las plazas, calles y casas coloniales de Cartagena donde rodaron películas como El amor en los tiempos del cólera y La misión. Para beneficio del turismo de la ciudad, estos lugares se mantienen intactos. Jet-set los recorrió con él.
Gerardo Nieto realiza sus Bike-Tours, o tours cinematográficos, desde hace año y medio. El recorrido incluye los sitios donde filmaron escenas de películas indispensables para cualquier cineasta como Cobra verde, Quemada y La misión. Foto: Andrés Rozo/12.
Por: 14/3/2012 00:00:00
En casa de Gerardo Nieto todos tenían claro que su vida estaría estrechamente ligada al séptimo arte. Su padre, Víctor Nieto, fundador del Festival de Cine de Cartagena, fue su cómplice en las funciones de matinés y vespertinas del viejo Teatro Cartagena, cerca a la Calle Larga, donde lo paseó por toda clase de géneros cinematográficos: desde el western italiano hasta cine de autor francés. Con la muerte de su papá, Gerardo se marginó del festival, pero la pasión por la industria cinematográfica ya era parte de su vida, hasta el punto de que hoy organiza los Bike-Tours, o paseos en bicicleta por los sitios de interés de la ciudad donde se rodaron grandes producciones hollywoodenses y europeas.

Los turistas recorren escenarios coloniales como las plazas de la Aduana y de Los Coches que sirvieron de telón de fondo de las películas Quemada, con Marlon Brando, y de La misión, que fue protagonizada por Robert de Niro y Jeremy Irons. Allí, Nieto rueda un divertido anecdotario acerca de Brando, que ya pertenece a las leyendas urbanas de Cartagena, como cuando se atreve a afirmar que el actor de Apocalypse Now se encerraba en una casa de Bocagrande a fumar marihuana. “Se la fumó toda, me contaron”, asegura con picardía, mientras sus contertulios toman aliento para continuar con esta aventura cinematográfica.

Ahí mismo, el alemán Werner Herzog rodó Cobra verde, con el atormentado actor Klaus Kinski, padre de Nastassja Kinski, y que gracias a su locura nutrió de pequeñas historias la estrecha relación de Cartagena y el cine. En la ciudad todo el mundo habla, como si hubiera sido testigo ocular, de que en un ataque de ira Kinski le propinó una bofetada a su director Herzog ante la mirada atónita de decenas de personas. Cuando pretendía gritar al resto de los actores y al equipo técnico, el artista se encontró con un grandulón que se defendió con furia y un tono de voz más alto. “A mí no me gritas”, lo amenazó. No sabía que era Salvo Basile, quien ya llevaba unos cuantos años en Cartagena.?La ira de este alemán llamó la atención del cineasta y escritor caleño Sandro Romero, quien escribió acerca del tema en varios magazines culturales de su ciudad. En una ocasión, el actor Santiago García, quien aprendió rápidamente la estrategia de Basile, se enfrentó a Kinski cuando pretendía quitarle el cupo en un avión que viajaba a Bogotá. “Vea, gran hijueputa”, le dijo. “A mí no me lo va a quitar porque yo tengo que volar a Bogotá a trabajar, y usted no tiene que hacer un culo allá. Y si cree que usted está loco, pues yo estoy peor”. Klaus Kinski acababa de salir de una clínica como consecuencia de un infarto que le dejó una sobredosis de cocaína en una noche cartagenera de excesos.

Cartagena ha sido escenario de más de cincuenta películas y de series de televisión extranjeras como Nostromus, con Collin Firth, ganador del Oscar por la cinta El discurso del Rey. Nieto, quien participó en el reparto de esta teleserie de la BBC de Londres, todavía recuerda que un cura de la Plaza San Pedro suspendió la grabación de una escena violenta en la que Firth era torturado en el cuello. El sacerdote argumentó que su labor era frenar el irrespeto a los alrededores de la casa de Dios.

Entre el divertido anecdotario, Gerardo Nieto agregó que la capital de Bolívar es un escenario perfecto para todo tipo de películas, pero los realizadores prefieren rodar en otros lares por el temor a enfrentarse a las trabas burocráticas y a los papeleos dispendiosos que se necesitan para filmar en la Ciudad Amurallada. En Cartagena hay que pagar hasta un impuesto a los bomberos por utilizar las plazas y callejuelas llenas de balcones. Hace poco, el actor John Leguízamo le dio la razón al señalar que esta carga tributaria ha impedido el arribo de nuevos productores al Corralito de Piedra. Para el artista colombiano, los aranceles que cobran a los inversionistas extranjeros son muy altos. “Las autoridades deberían rebajarlos en 40 por ciento. En otros países estos descuentos son un atractivo para el fomento del cine”, dijo hace poco en el Hay Festival.
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