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Ernesto McCausland, del periodismo al cine, y al revés

Ernesto McCausland, del periodismo al cine, y al revés

Revista Jet-Set

El periodista barranquillero que maneja El Heraldo sigue aferrado a su otra pasión: el cine. Hace poco exhibió el documental Eterno nómada, una historia mágica del Caribe. Así habló de este acierto cinematográfico y de sus retos frente a uno de los diarios más importantes del país.
Después de varios documentales como director de su casa productora La Esquina del Cine, el barranquillero Ernesto McCausland estrenó la realización Eterno nómada, la historia de un fantasma que enfrentó a los wayúu con una familia francesa. El libreto escrito por él tiene “algo de poesía, pero muy poca, quizá menos de la que hubiera querido”. Foto: Carlos Pelícano Londoño/12.
Por: 9/4/2012 00:00:00
El inicio de Ernesto McCausland como documentalista se remonta a los primeros años de Telecaribe, cuando dirigía, presentaba, narraba y escribía el libreto del programa Mundo costeño. Este espacio nació como una necesidad imperante de hacer visible la realidad mágica de la Costa, que Gabo ya había retratado en sus libros, pero que hasta ese entonces se había mostrado muy poco en televisión. Fue así como McCausland entrevistó a un sexagenario que estaba deseoso de perder la virginidad, o a Nurys Borrás una maestra que en los 60 fue una suerte de Shakira, pero de la música tropical.

Con esas pasiones, el periodista barranquillero llegó al Noticiero QAP, al grupo de colaboradores de Noticias RCN, y años después a la cabeza de El Heraldo, donde sucedió al exvicepresidente Gustavo Bell. En todos estos años, siempre ha estado al lado de su vocación de contador de historias de su tierra y que tiene como soporte su nuevo documental Eterno nómada, un relato cinematográfico de la Guajira, donde también queda el mismísimo Macondo. La producción es el intrincado encuentro de dos culturas, la wayúu y la europea, que coinciden cuando los indígenas de ranchería creen que el fantasma que los asusta y mata a sus animales es el espíritu de Claude Herviant, un director de cine francés que murió en ese departamento.

En el afán de exorcizar aquella visita del más allá, los aborígenes solicitaron exhumar los restos de Herviant para realizar un segundo entierro, pero se encontraron con la barrera del desinterés de los familiares que no creen en cuentos de brujas, duendes y apariciones que se escapan de la lógica humana. El rodaje de la cinta, que fue estrenada en el pasado Festival de Cine de Cartagena, demoró más de un mes, de los cuales 15 días transcurrieron en el desierto de la Guajira y unos 20 en Francia, Bélgica y España.

¿Ahora si cree que los muertos visitan a los vivos? -Cuando uno vive una experiencia como la de esta película, queda enclavado en medio del forcejeo entre una cultura ritualista como la guajira y otra racionalista, como la que caracterizaba a los familiares del francés. Uno se olvida de creer. Solo se entrega a la dicha de narrar.

¿Le alcanzó el dinero que le dio el Fondo de Desarrollo Cinematográfico o le tocó buscar más inversionistas? -El jurado partió de la base de que nos iba a ser fácil obtener financiación y nos bajó de 50 a 34 millones de pesos. Ese dinero lo gastamos en el viaje a Europa, que representa una tercera parte del filme. Pero contamos con el apoyo de la empresa privada y fue posible obtener lo que al final costó todo el proyecto. Desde luego que yo eso no lo resiento. Al contrario, el FDC hace una gran labor y el premio fue el punto de partida para obtener esos recursos.

¿Qué reflexión le deja la confrontación de dos mundos: el indígena y el europeo? -Que el planeta se mueve a muy distintas velocidades, pero las pulsaciones del corazón son idénticas.

LA DIRECCIÓN DE 'EL HERALDO'

¿Qué retos tiene El Heraldo impreso frente a los medios digitales?
-Cuando llegué a El Heraldo el reto era crecer en la página web. Las redes sociales transformaron la manera de hacer periodismo. Ahora mismo, se trata de adaptarnos rápido a cada cambio e interpretar muy bien las voces del mercado.

¿Cómo acercar los medios impresos a la juventud, considerada una adicta a los nuevos medios?
-En eso estamos. Lanzamos una publicación gratuita, ¡Hey!, destinada al público joven y nos ha ido muy bien. Pero al mismo tiempo trabajamos arduamente en redes sociales.

¿Cree que el periódico de papel tiende a desaparecer?
-A estas alturas ya no creo en la extinción del diario de papel, pero sí que su ubicación en el espectro mediático será diferente. El papel tendrá que ofrecer un contenido que está por definirse. De que lo hagamos acertadamente, depende el futuro.

¿Imprimió su sello de cronista en las páginas de El Heraldo? -Si algo me alejó de la crónica fue mi llegada a El Heraldo. Tenemos muchos compromisos con una región asediada por enormes desafíos. Pero la crónica está ahí. Tengo un cronista de tiempo completo, Carlos Polo, y muchos otros incubándose. Eso es un lujo que en nuestros tiempos no nos podíamos dar.

Los medios han cambiado y los periodistas también… -Ahora hay una generación de nuevas figuras que le trae aire fresco a la movida. Cultivan modos diferentes, quizá son menos líricos y retóricos que nosotros. Me encuentro regocijado de que traigan nuevas propuestas a un viejo arte.

¿Qué concesiones ha hecho con la crónica judicial, el periodismo de farándula y otros temas que se asumen ‘exitosos’ o que la gente prefiere leer en los medios?
-La crónica judicial debe ser percibida como el relato de una sintomatología social. Eso aumenta el reto de contar a cabalidad la historia y de proporcionar los insumos para entender los procesos judiciales. Algunos lo interpretan como un proceso de ‘amarillización’ de los medios. Pero el caso Colmenares tiene obnubilados a muchos de los colegas que antes se horrorizaban porque nosotros cubríamos un caso.

¿Ha sido complicado lograr independencia frente a la clase política y dirigente local?
-No niego que es difícil y que abundan las presiones. Pero poseo total independencia y un respeto absoluto hacia la labor periodística por parte de la propiedad de la empresa.

¿Tiene mucha carga de estrés laboral por el manejo del periódico? -Mucho estrés, pero cuando lo vives al lado de buenos compañeros y amigos, se percibe más bien como un delicioso flujo colectivo de adrenalina.
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