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El maestro de la fotografía erótica en retrospectiva

El maestro de la fotografía erótica en retrospectiva

Helmut Newton

Ocho años después de su muerte, el mundo vuelve a ver el erotismo de sus imágenes, a través de los ojos de la mujer que mejor lo conoció: Jude Newton, su esposa, su musa, su aprendiz. Fue ella quien escogió las 200 imágenes que ahora se exhiben en una retrospectiva histórica en el Gran Palais de París.
En el Grand Palais de París se exhiben fotografías de todos los formatos y polaroids que Newton usó para sus trabajos en la revistas. Aquí, una visitante admira fotos famosas del artista que fueron publicadas en la revista Vogue francesa. Foto AFP
Por: 18/4/2012 00:00:00
El día que Helmut Newton murió, el sábado 24 de enero del 2004, el mundo del arte se conmocionó. Los precios de sus fotografías, que de las páginas de las revistas de moda habían pasado a las salas de exhibición en los museos, se dispararon; y los coleccionistas, todos jóvenes de vanguardia, empezaron a mover sus obras, no sin sentir cierta tristeza en el alma, pero sumando varios ceros a sus inversiones.

Newton pasó a la historia por ser el maestro de la fotografía erótica, el artista de la perversidad sexual, el fundador de la ‘imaginería andrógina’, un genio de la lente. Pero a pesar del mito creado alrededor de sus imágenes tan altivas, tan poderosas, tan socialmente aceptables, desde su muerte no se había visto una exposición de su obra, y aparte del libro Sumo, publicado por la editorial Taschen, cuando vivía, y cuyas ventas se multiplicaron después de su deceso, nunca más hubo una muestra pública de su trabajo.

Así que la exposición que se acaba de inaugurar en el Grand Palais de París es histórica, no solo porque es la primera después de su muerte, sino porque también es la única que se ha hecho en Francia, el lugar donde realizó la mayor parte de su trabajo para biblias de la moda como Vogue, Elle y Marie Claire, entre otras.

A Newton, nacionalizado australiano, pero berlinés judío de nacimiento, nadie lo conoció más que su esposa June Brown, quien estuvo con él durante más de sesenta años. Se enamoraron cuando vivían en Australia y ella modeló para él. Desde entonces fue su musa y miles de fotografías comprueban que el artista gozaba retratándola mientras ella hacía desnuda los quehaceres de la casa.

June también jugaba de cazadora de talentos en la calle y era perfecta para descubrir las bellezas estilizadas que al ojo agudo, mordaz y, a veces, perverso de Newton le gustaba registrar. Era también su aprendiz, pero él nunca le permitió usar su nombre como autora, así que en el mundo artístico es la fotógrafa Alice Springs.

Fue ella misma quien, después de ocho años, escogió las 200 fotografías en todos los formatos que ahora se exhiben en el Grand Palais de París, hasta el 17 de junio. Es ella quien ahora dice que cada una de las imágenes de su marido cuenta una historia. Y así es.
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