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El exrector del Moderno pasa en NY el trago amargo de su renuncia

El exrector del Moderno pasa en NY el trago amargo de su renuncia

Revista Jet-Set

A pesar de las protestas de los alumnos y padres de familia, Juan Carlos Bayona se fue del Gimnasio Moderno después de 14 años como rector. Su renuncia se produjo en medio de una polémica que llegó hasta las páginas de la prensa nacional, algo que nunca antes había sucedido en nuestro país.
Bayona viajó a Nueva York a pasar unos días después de su salida del colegio. Dice que le gustaría trabajar en el sector público de la educación en el país. Foto: Oscar Frasser/12.
Por: 16/3/2012 00:00:00
El viernes 10 de febrero, Juan Carlos Bayona, exrector del Gimnasio Moderno, salió por última vez del colegio, en medio de un enjambre de alumnos, exalumnos y padres de familia que clamaban por su permanencia en el plantel. Nunca antes en Colombia la renuncia de un rector de colegio había causado tanta polémica, tantos comentarios sociales, tantas reacciones entre los estudiantes, tantos titulares de prensa.

Quizás esto explique la importancia del Gimnasio Moderno en la sociedad bogotana y lo que significó Bayona para los ‘gimnasianos’, una especie de logia armada a través de generaciones desde 1914, cuando don Agustín Nieto Caballero fundó el plantel y lo bautizó con el nombre que para siempre regiría sus principios: un lugar para formar el cuerpo y el alma de hombres que buscarían siempre renovarse.

Bayona es nieto, hijo, sobrino, hermano y tío de gimnasianos. Se graduó en 1977, con Gonzalo Mallarino, el escritor; Juan Manuel García, el primero en hacer un implante coclear en Colombia; el Pato Fuentes, director del departamento de música de Los Andes; y Piyo y Juancho, los de Compañía Ilimitada, por mencionar solo a algunos de los de su generación.

Era famoso por ser buen futbolista y fue precisamente allá donde, como a la mayoría, le pusieron un apodo: El Ovejo. Y así se quedó, al igual que su hermano Mauricio, quien heredó el sobrenombre y hoy en día, para identificarlos, hay que aclarar cuál es cuál.

Lo cierto es que después de 14 años como rector, Bayona presentó su renuncia, en medio de una aguda polémica que giró alrededor de la disciplina en el colegio, los resultados del Icfes y el nivel de inglés con que se graduaban los alumnos. El exrector, considerado como un purista gimnasiano, ha dicho que defenderá siempre el principio de la “disciplina de confianza”, que creó el fundador del plantel y que seguirá siendo su base como educador.

Desde Nueva York, a donde viajó unos días a pasar la tusa por la falta que le hacen sus estudiantes, concedió esta entrevista en la que por primera vez habló acerca de sus últimos días como rector del Gimnasio Moderno.

¿Cómo fueron sus últimos días en el colegio? -Mis últimos días en el colegio fueron una fiesta. Tristes y hermosos. Tal vez de los mejores de mi vida.

¿Fue realmente una renuncia?
-Una pequeña parte de mí renunció. La otra, jamás lo haría. No se renuncia a respirar.

Hubo protestas estudiantiles, arengas, alumnos que llamaban a las emisoras. ¿Quiénes quieren que se quede y quiénes quieren que se vaya? -Las protestas de los estudiantes son la prueba del pensamiento libre que yo infundí como el Gimnasio me enseñó. Pensaron por sí mismos. Fue histórica. Expresaron con decencia, pero con enjundia, las preguntas sin respuesta que aún se hacen. Subvirtieron el orden, en el fondo de eso se trata.

¿Es cierto que el inglés no era una de sus prioridades?
-El inglés es importante. No se trata de negarlo o cosa parecida. Se trata de que hay más lenguas. Eso es todo. Y si hay más lenguas, hay más formas de entender al mundo. Y de nombrarlo.

¿Y lo de volverlo mixto? -La mixtura o coeducación, es una opción. Y eventualmente un destino. Yo lideré durante casi dos años una reflexión a muchas bandas para saber por qué no somos mixtos. Era eso. Saber por qué no somos mixtos, o por qué deberíamos serlo.

Entonces, ¿cuál es el vuelco que pretenden darle al colegio? -No creo que lo que pasó tenga que ver con darle un vuelco al colegio. Además, la quilla de la nave, hace un siglo, tiene un astrolabio muy seguro. Se necesitaría que le dieran vueltas y vueltas al timón porque sí. Pero no creo que se trate de eso.

¿Cómo era el colegio cuando usted estudió ahí y cómo es ahora? -El colegio se fundó para educar clase dirigente. Lo que se llamó “la nueva aristocracia”. Gente que no valiera por sus orígenes o abolengos, sino por su sentido del deber social, por su responsabilidad estructural más allá del asistencialismo; en pocas palabras: por su compromiso con la ética pública.

¿Cuál es el perfil de un rector de colegio? -El perfil de un rector, parafraseando a García Márquez, debe estar al alcance de los niños y los jóvenes. Debe ser aquel que tiene la capacidad de poner a la institución educativa al servicio del ser humano, y no al revés. Lo que importa es la rosa y no el jarrón, por más bonito que este sea.

¿Y el perfil del rector del Gimnasio Moderno? -El ser gimnasiano no es un patrimonio de quienes en él crecimos. Como es natural, ayuda mucho a entenderlo el haberlo vivido, pero lo importante está en que son ideas universales, que vienen desde la Acrópolis y el Liceo Aristotélico.

¿Qué es lo que más va a extrañar del colegio?
-Extrañaré a los chinos. Su fuerza, como te enseñan, como te retan.

¿Qué está haciendo en Nueva York?
-Caminando con Cristina. Es lo que más me gusta después de leer.

Y ahora, ¿a qué se va a dedicar? -Quisiera dedicarme al sector público en educación. Digo mal. Al sector oficial, porque todos, de alguna manera, somos públicos.
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