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El ex presidente Turbay disfruta a los 80 años

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Por primera vez el ex presidente Julio Cesar Turbay y su esposa, doña Amparo Canal de Turbay, abren las puertas de su casa. Hablan de su matrimonio y de la hermosa historia de sus poemas.
"Los poemas de Amparo sólo han hecho que crezca mi admiración". Foto: Archivo Jet-Set. Edición 06/Febrero 1999
Por: 9/9/2011 00:00:00
La tarde del 25 de abril de 1997 hizo mucho frío en Roma. No salió el sol y un extraño letargo se metió en los huesos de la ciudad. El ex presidente Julio César Turbay , embajador de Colombia ante el Vaticano, revisaba en silencio documentos, cartas y periódicos. Su esposa, Doña Amparo Canal, miraba por la ventana y sentí una terrible nostalgia por su tierra, por el calor de Cúcuta. Ella, para romper el hielo le confesó un secreto que tenía guardado: Julio Cesar quiero mostrarte un versos que he escrito a escondidas. El ex presidente escuchó con atención y no pudo ocular la emoción que le produjeron esos versos dedicados a Cúcuta...
 
De lejos mi Cúcuta, te veo,
Te siento, te padezco.
Tan linda, hermosa y luminosa...
 
Julio César Turbay Ayala, recuerda esa tarde de lluvia y poesía. Fue el comienzo de una nueva etapa en la vida intelectual y afectiva de Amparo... Me emocione bastante y aumenté las razones de mi admiración por ella. Amparo retoma la palabra muy emocionada. Lo mira con ternura y recuerda; Julio César me entusiasmó, me motivó con su crítica y sus comentarios. Al mes ya había iniciado lo que llamo mi aventura literaria y había escrito más de sesenta poemas. Quise darle una sorpresa muy especial y recopilé la primera parte de ese trabajo, busque un editor y a la víspera de su cumpleaños (17 de junio) a las 5 de la tarde tenía lista la primera edición de ‘Sentimientos y Ternuras’. Creo que fue el mejor regalo para Julio César. El feliz y agradecido asiente con la cabeza.
 
El libro editado en Roma, contiene un verso muy importante para la pareja Turbay-Canal. Fue escrito esa misma tarde lluviosa. Amparo, después de leer el poema a Cúcuta, escribió en presencia del propio ex presidente los primeros versos de amor en un poema titulado ‘A Julio César’.
 
Julio César: te quiero!
Eres mi vida.
Estos años sin ti serían un desierto!
Sin amor, sin
Tu grata compañía...
 
Te respondo:
Tengo mi vida consagrada a ti
Tengo mi vida consagrada
Al sagrado corazón de: Turbay
 
Amparo Canal de Turbay está segura de que estos versos han cambiado su vida y la de sus allegados. De hecho una amiga suya le dijo –después de leer el libro- que los sentimientos hacía su marido habían cambiado. Todos esos testimonios la han motivado de tal manera que en las madrugadas –en compañía del silencio- como a ella le gusta- se dedica a la poesía. Repasar estas páginas de amor la llevan a recoger los pasos de este romance páginas de amor la llevan a recoger los pasos de este singular romance. Habían pasado cinco meses desde la muerte de su esposo cuando recibió una llamada del presidente Turbay, quien había sido su jefe en los días en los que se dedicó a las relaciones públicas de palacio. La invitó amablemente a una comida. Y fueron sus hijas las que la animaron a asistir a la reunión. La ayudaron a peinarse y a maquillarse. El tenía un brazo partido. No bailaron, pero hablaron durante varias horas.
 
Esa misma noche la invitó a un almuerzo. Luego a un té, y fue en esa oportunidad, antes de que llegara la mayoría de los invitados cuando recibió una propuesta que le cambió la vida. El presidente –recuerda ella- le dijo: “Amparo, he venido pensando que tú podrías ser mi señora. Esto puede ser como la película de Ghandi, que empieza por el final. Estoy seguro de que con el paso del tiempo me vas a querer mucho más. Me dijo –recuerda Amparo- que estaba muy solo, que le faltaba amor. En ese momento me di cuenta de que me estaba enamorando de él”. Seis meses después se casaron.
 
Amparo no duda en calificarse como una mujer feliz, pues en Julio César Turbay encontró a un amigo, a un jefe, a un padre, pero sobretodo a un esposo inigualable. Por su parte el ex presidente ratificó, después de todo este tiempo la opinión que tenía de ella. Comprobó que todas las cosas que había imaginado de lo que sería una vida a su lado eran verdad. Que su intuición no le había fallado.


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