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Cécilia Attias y Carla Bruni ¿Tregua o reconciliación?

Cécilia Attias y Carla Bruni ¿Tregua o reconciliación?

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La exesposa del presidente Sarkozy parece haberle tendido la rama de olivo a su sucesora Carla Bruni, luego de hacerle la guerra durante casi cuatro años.
Cécilia Attias, de 57 años, nunca pensó que Nicolas Sarkozy la reemplazaría por una mujer más joven. “Nicolás Sarkozy no volteó la página, sino que cambió de libro y usted es la única en esta tierra que no se ha dado cuenta”, le dijo Carla Bruni, de 44 años, a Cécilia al reclamarle por sus intromisiones en Palacio. Fotos: Queen Internacional.
Por: 17/1/2012 00:00:00
Estas dos mujeres que pasarán a la historia como las Primeras Damas más atípicas de Francia han mantenido un contrapunteo digno de sus fuertes personalidades, dentro de los más finos modales, eso sí. Ahora, la intrigante relación ha tomado un nuevo giro, que es visto por muchos de los que siguen la vida y milagros de Carla, la actual madame Sarkozy, y su antecesora, Cécilia Attias, como el sello de una paz que hace poco era improbable.

Según informó Voici, la revista del corazón francesa, fue Cécilia la que tomó la iniciativa de tenderle la rama de olivo a la Primera Dama por medio de una visita a la villa Montmorency,  en París, donde habita la pareja presidencial. El pretexto, más que justificado, fue conocer a Giulia, la primera hija de la exmodelo y cantante con el presidente Nicolas Sarkozy, nacida en octubre pasado. Acompañada por su tercer esposo, Richard Attias, Cécilia le llevó a la bebé regalos de Ovale, una glamurosa boutique donde Carla hizo su listade regalos. De acuerdo con Voici, la Primera Dama solo tuvo sonrisas y agradecimientos durante el encuentro, que marca un episodio culminante en la historia de la primera familia recompuesta que ha pasado por el Palacio del Eliseo.

No obstante, queda la pregunta de si se trata de una tregua antes de la retoma de las hostilidades que, de acuerdo con varias biografías y revistas prestigiosas, comenzaron prácticamente desde el mismo día en que el Presidente dio muestras de que lo suyo con Bruni iba muy en serio.

La clave de la rivalidad radica en que las dos se parecen mucho: son rebeldes e independientes y las marca fuertemente el signo de la contradicción. Así, pueden ser a la vez muy humanas, pero también implacables, dulces y duras, gatas y tigresas, autoritarias y abiertas, conciliadoras y peleonas. Y en relación con Sarkozy, también guardan un rasgo en común: su capacidad de influir en sus sentimientos y en su política.

Al parecer, cuando dejó por segunda y definitiva vez a Sarkozy por Richard Attias, en el 2007, Cécilia estaba convencida de que conservaría ese poder sobre él. “¿Tú crees que Carla Bruni va a hacer que Nicolas me olvide?, le habría dicho a una amiga por los días de finales de ese año, cuando el Presidente y la cantante iniciaban su romance. Pero luego de la boda, Cécilia tuvo que tragarse sus palabras y se murió de los celos al verse reemplazada no solo en el corazón del hombre que le perdonó su infidelidad, sino además en el Palacio del Eliseo.

Al llegar a la casa de gobierno, afirma el libro Carla et les ambitieux, de Michaël Darmon e Yves Derai, ella se deshizo de varios empleados incondicionales de Cécilia y tomó el control de todo: las agendas, los viajes, los colaboradores y hasta los mensajes electrónicos que la ex Primera Dama le mandaba al área de seguridad de la presidencia. Ello debido a que Louis, el hijo que tuvo con Sarkozy y quien vive con ella en Nueva York, tiene escolta oficial. Por ello, muchos guardas franceses eran desplazados a esa ciudad, lo que le permitía a Cécilia mantener un canal con el Eliseo. Carla descubrió que así era como su predecesora seguía teniendo su pequeño feudo en Palacio, en lo que vio un abuso. No solo mandaba a que le hicieran compras y diligencias en París, sino que además se daba el lujo de dictar directivas sobre los funcionarios. Todo esto a un costo a veces exorbitante para el presupuesto, por lo que el Presidente tuvo que ponerle un límite a su exesposa, el cual luego Carla remató por teléfono. “Cuando doy una orden en el Eliseo no se me escucha”, se quejó Cécilia indignada. “Nicolás dio instrucciones para que no me hicieran caso. Eso quiere decir que él no ha volteado la pagina”, agregó. A lo cual la Primera Dama le dijo: “¿Por qué quiere usted dar órdenes en el Elíseo? Yo no doy órdenes en su casa. En efecto, ¡él no ha volteado la página, el cambió de libro! Y usted es la única persona en esta tierra que no se ha dado cuenta”.

Luego de este diálogo agridulce, las dos mujeres solo se volvieron a hablar por mensajes de texto o por intermediarios. En septiembre del 2009, las dos parejas se encontraron por primera vez en Nueva York y Carla empezó a enviarle mensajes a su rival alabando la buena educación que le ha dado a Louis. Aun así, Cécilia guardaba sus distancias y su lema parecía ser: “contacto, pero no familiaridad con Carla”, quien, según el libro de Darmon y Derai, se impuso la tarea de sanar las heridas, todo por el bien de Louis. En marzo del 2010 hubo un nuevo encuentro de los cuatro, luego del cual el mandatario le envió una larga carta a Attias expresándole que las hostilidades entre ellos terminaban. Y ahora con este gesto de los regalos para Giulia, es Cécilia la que da muestras de haber cambiado de libro, es decir, de actitud, al menos por el momento.
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