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Carmen Otero el alma del Santa Clara

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Elegante, sofisticada y con mucho estilo, Carmen Otero se ha convertido en la estrella del Hotel Santa Clara.
Así, tal cual, es Carmen Otero. Sin ella, Cartagena no sería lo mismo. Foto: Archivo Jet-Set. Edición 11/Junio 1999
Por: 14/9/2011 00:00:00
Cartagena no sería lo mismo sin Carmen Otero, ni tampoco el hotel Santa Clara y menos el Mercure Monterrey. Su figura se ha convertido en una especie de sello y si bien los hoteles que mercadea pertenecen a importantes y renombradas cadenas, la atención sería diferente sin la presencia de su elegante y bella anfitriona.
 
Pendiente de todo, con la minuciosidad de quien conoce bien los secretos misteriosos que le dan vida a un hotel, Carmen llega a las 8 de la mañana al Santa Clara y se encierra en su aire acondicionado helado a echar números y hacer contactos, mientras sus huéspedes se cocinan bajo el sol y llegan en las noches impregnados de arena buscando desesperadamente una ducha para poder quitarse el bronceador y saludarla como se merece.
 
Un encanto, una relacionista pública sin igual, una gran ejecutiva que a falta de un hotel ya maneja dos. ¿Qué defectos podría tener Carmen Otero, quien a las diez de la noche luce igual que a las nueve de la mañana? “Obsesiva”, se dice, “perfeccionista”. ¿Qué tal el problema?
 
Nació en Cartagena, estudió en el Colegio de Cartagena de Indias y después, como buena nativa, se fue a Estados Unidos a aprender inglés. Cuando regresó se casó y mientras estudiaba turismo en el Colegio Mayor de Bolívar tuvo a sus dos hijas, Estefanía y Natalie. De hecho, fueron ellas quienes recibieron el diploma que llevaría a su madre a hacer lo que más disfruta en la vida.
 
Fue y vino por toda clase de empresas turísticas, agencias de viajes y se paseó por toda la ciudad a diario, haciendo ‘tours’ por las calles que tanto conocía. Entonces la ciudad vieja se convirtió en un lugar de visita obligado, y por una especie de atracción personal, también el convenio de Santa Clara, en ese entonces en etapa de restauración.
 
Fue así como la llamaron para nombrarla directora de ventas y mercadeo de un hotel que aún no abría sus puertas al público pero que prometía ser toda una novedad. Y Carmen, ni corta ni perezosa, se le midió al reto de lanzar el proyecto. El hotel fue inaugurado el 7 de octubre de 1995 y el 10 ya tenía alojados ahí a los 40 jefes de Estado que vinieron para la Cumbre de los No Alineados. Los primeros en firmar el libro de visitas fueron Yacer Araffat y Fidel Castro, quien no tuvo ningún reparo en dedicarle un rato a Carmen para terminar cambiando del todo el concepto que ella tenía de él.
 
Pero ahora Carmen habla de haber alojado a Gloria Estefan, a Ricky Martín y a Carlos Vives en el hotel y aunque no han pasado por allá ninguno de los de la familia Iglesias ni tampoco Luis Miguel, los está esperando con los brazos abiertos. Lo cierto es que disfrutaba tanto de su trabajo que ha confesado abiertamente que no hay como los diciembres en Cartagena y admite, sin complejos, que puede que se sepa todos los detalles de cocina de los hoteles que maneja pero en su casa quien administra la despensa es Pilar. Y lo hace de maravillas.

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