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A Carla Bruni  tocó esconderla

A Carla Bruni tocó esconderla

Gente

Carla Bruni está irreconocible. Tras sus breves apariciones durante la campaña de su esposo Nicolas Sarkozy a la Presidencia de Francia, los tabloides ingleses se ensañaron con la exmodelo de 44 años, a quien señalaron de abusar de tratamientos estéticos.
Cuatro años como Primera Dama de Francia le han pasado factura a Carla bruni. Su belleza, antiguamente elogiada por ser "muy natural", hoy es solo un lindo recuerdo desvanecido por el bótox. Fotos: AP/AFP
Por: 10/5/2012 00:00:00
El especialista estadounidense Ben Behnam le aseguró al Daily Mail que “Carla se sobrepasó con el bótox”, por lo que ahora “parece una ardilla”. Incluso llegó a sugerir la utilización de Radiesse, para rellenar y reducir las arrugas. Por su parte, el cirujano plástico Alex Karidis comentó: “Ella muestra los clásicos signos de devoción al bótox. Esas pequeñas sombras bajo su nariz son probablemente a causa de la inyección de rellenadores para eliminar las líneas de expresión hacia la boca”.

Sin embargo, este cambio de apariencia no sería el único motivo para que la cantante se mantuviera lejos de las cámaras. Aunque desde el nacimiento de su hija Guilia, el pasado mes de octubre, Bruni dijo que se dedicaría por completo a su familia, lo cierto es que los asesores de campaña de su esposo le pidieron mantener un perfil bajo.

La idea era recuperar la imagen de un Sarkozy sencillo, trabajador y familiar que contrarrestara la fama de presidente bling bling (ostentoso) que lleva a cuestas.De hecho, Carla llevó su nuevo rol de ama de casa a los medios. Además de su ya celebre “somos gente modesta”, defendió a su marido ante el semanario Le Nouvel Observateur: “Nunca para de trabajar y puede tener jornadas de 20 horas diarias. Temo que se sobrepase y llegue a matarse”. Bruni, que no tiene un pelo de boba, en varias entrevistas se atrevió a responsabilizar a las élites parisinas del movimiento anti-Sarkozy que imperó en la campaña.

Mientras Europa está sumida en una crisis económica, los ciudadanos no ven con buenos ojos a un gobierno como el de Sarkozy, que en público pide austeridad y en privado derrocha toda clase de lujos. Una Primera Dama exmodelo, hija de acaudalados industriales italianos, y que ahora gasta miles de euros en cirugías, no es precisamente la mujer con la que se identifican los votantes.
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