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Ana Torroja en Bogotá: “Mecano siempre estará pendiente”

Ana Torroja en Bogotá: “Mecano siempre estará pendiente”

Mundo musical

Ana Torroja siempre va a ser la voz de Mecano, y lo asume sin problemas. Aunque el grupo oficialmente no existe desde el 98, para una parte del público, Ana sigue siendo la compañera eterna de los hermanos Cano. Trae a Bogotá su gira Soy, en la que presenta su trabajo como solista y repasa a Mecano.
Ana Torroja regresa a Bogotá con su tour ‘Soy’ este sábado 19 de julio. Foto: Página Oficial Anatorroja.info
Por: 18/7/2014 00:00:00
Viene a Colombia por segunda vez con espectáculo propio; ya había parado en Bogotá con el tour Girados, compartido con Miguel Bosé, en el 2000. Muchas canciones y muchas cosas han pasado desde entonces. Cinco discos en solitario, un matrimonio activo, su hija, Jara de 9 años, un accidente de tránsito grave que le cambió su forma de ver la vida, y una demanda por fraude fiscal el año pasado. Y por supuesto, la gira Soy, con la que recorre algunos países de Suramérica.

Este concierto forma parte de una gira corta, de formato reducido. Cuatro músicos, escenografía sobria, diseñada para teatros y salones pequeños. “No hay presupuesto para más”, dice Ana entre risas. “Ni siquiera traemos teclado. Hemos montado las canciones con una base muy rockera, así que los cambios no se sienten, nadie extraña nada, las canciones suenan maravillosas”.

Aquí no hay actitudes caprichosas ni de superestrella. El repertorio está diseñado para intercalar canciones suyas con las de Mecano. Casi todos sencillos conocidos, superéxitos, los que todo el mundo se sabe, explica Ana. “Es muy divertido y muy emotivo. Me sorprende ver público de distintas edades, desde niños hasta señores y señoras mayores que se saben las canciones, Me quedo pensando que mientras los pequeños saltan en las que les suena a baile, puede ser la misma canción con la que un hombre sedujo a su mujer, justo cuando apenas empezábamos a cantar”.
 
Mecano siempre estuvo rodeado de un aura de conflicto. Si no era entre los integrantes, era hacia afuera. Hubo años difíciles, en los que se ganaron fama de antipáticos y distantes con la prensa. Ana recuerda: “La verdad es que ahora al tomar distancia de todo lo que pasó, veo que en la etapa del grupo no asimilé muy bien toda la atención que generábamos. Era difícil, de repente, tener a todo el mundo encima de ti. Ahora es distinto, tengo más tiempo para disfrutar del camino y del viaje. Sé que tengo un trabajo especial y maravilloso, pero tengo una vida muy normal, me gusta el contacto con la gente, no hago nada extraordinario”.

Sigue en contacto con sus compañeros de banda, pero no hablan seguido. Se cruzan correos, saludos y cada uno sabe en lo que anda el otro. Cada quién en lo suyo. “Ellos andan con sus parientas, y yo tengo mis cosas por mi lado”. No le cansa que le pregunten por el regreso del grupo en español que alguna vez rompió el récord Guinness de mayores ventas. Si hubo roces y asperezas, el tiempo se encargó de suavizarlas. La discusión de la gira de regreso, sigue abierta. Ninguno de los tres integrantes de Mecano se atreve a negarla ni a confirmarla. Cuando les preguntan, siempre admiten “que está pendiente”. Sólo que nunca dicen para cuándo.

Ana sabe que forma parte de la historia musical de más de una generación. Y que parte de su público no solo aprendió de música electrónica en español con ellos, sino a asumir otras historias. Dice que la canción que más le piden en los concierto es Mujer contra mujer, una defensa épica de una pareja lesbiana, cantada con la sutileza de quien las ve como dos mujeres enamoradas, antes que juzgarlas

“Me sorprendió que alguna vez que estuve en Francia, me buscaban de revistas dirigidas al público gay, y se sentían tremendamente emocionados de hablar conmigo, me agradecían todo el coraje que la canción les había dado”.

Por ahora, la prioridad de Ana es esta corta gira por América latina. Agradece la atención, y hasta las entrevistas, dice que le divierten. “La música es una terapia, incluso para mí, no sólo para tu público. Tienes un día como… tontorrón, y sales al escenario y son dos horas en las que te olvidas de todo y de todos, y sales eufórico. Es una medicina maravillosa, siempre la recomiendo”.
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