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Alexandra Montoya cumplió su sueño de ser madre

Alexandra Montoya cumplió su sueño de ser madre

Revista Jet-Set

La periodista e imitadora de La Luciérnaga de Caracol Radio tenía tantas ganas de ser mamá, que decidió no esperar más a un hombre leal y comprometido. Optó por buscar un donante de esperma, lo consiguió, y en febrero nació Juan José, quien tiene todos los rasgos de un Montoya y la ha realizado como mujer.
Juan José es un niño tranquilo, que no se despierta mucho por las noches y solo llora cuando tiene hambre. Le gusta que le hablen, le ayuden con sus ejercicios y le acaricien la barbilla. Foto: Imagen Reina/12.
Por: 13/4/2012 00:00:00
El 10 de febrero a las 7:52 de la mañana nació Juan José, hijo de la reconocida humorista Alexandra Montoya y de un donante del que solo se conocen sus rasgos físicos. La famosa imitadora de personajes como Natalia París, Paola Turbay y María Emma Mejía, tomó la decisión de acudir a la inseminación artificial y dice sentirse plena con su decisión: “Fue el mejor momento para ser mamá. Estoy en una edad madura, responsable, no estoy en plan de rumba ni de conquista (aunque sí me voy a poner de conquista más adelante). Además, mi estabilidad me permite gozarme a Juan José sin afanes, tranquilamente”.

Y así lo ha venido haciendo. Tanto, que se ha tomado su tiempo para contemplarlo detalladamente: “Uno empieza por la parte física, a identificar a quién se parece el bebé. La nariz de Juan José es la de mi mamá, que yo herede. La expresión de la boca es como la de mi papá. Los ojos, que todos en la familia los tenemos rasgados, él no los tiene tanto. Las manos son como las mías, con dedos larguitos y definidos. Y los pies no se parecen a los de ninguno, así que imagino que deben ser como los del donante. No sé si en la adolescencia vaya a tomar los rasgos del donante, pero en este momento es muy Montoya”.

Aunque Alexandra ha declarado que cree en el matrimonio y en la institución de la familia, enfatiza en que el papel de papá no necesariamente pertenece al padre biológico, sino a quien acompaña la crianza. En repetidas ocasiones, cuando se le preguntaba por este método de concepción, la imitadora aseguró que no lo hacía “por falta de quién me haga el favorcito” o por estar buscando al hombre perfecto. Ella solo quería a alguien “leal y comprometido”, y al no encontrarlo, decidió que no se quedaría con las ganas de realizarse como madre. Tras un largo proceso, Juan José es ahora toda una realidad.

Para toda mujer un embarazo es el pretexto perfecto para estrechar los lazos con su madre, pues nada como la experiencia para alivianar los temores que puede generar la llegada de un bebé. En el caso de Alexandra, su madre falleció a finales del 2008, lo que hizo que muchos la rodearan para que no le faltara nunca el mínimo apoyo: “Este bebé y yo hemos sido muy bendecidos. Empezando por los padrinos: Carlos Negret y Carlos Medellín, ambos abogados. Y luego por mis amigas, que me hicieron un shower increíble en el que no faltaron los regalos. Mis compañeros de La Luciérnaga han sido muy atentos y respetuosos”.

El parto, que tuvo que ser por cesárea, no fue nada traumático para Alexandra. Aunque ella hubiera deseado un nacimiento natural, las condiciones del bebé lo hacían de alto riesgo. Por ser un embarazo de una madre mayor de 35 años, soltera y por inseminación artificial, debían tomarse todas las precauciones del caso.

Aparte de los amigos y compañeros, Alexandra contó también con el apoyo incondicional de su familia en todas las etapas del proceso de concepción. Su padre y su hermano mayor son los encargados de hacer las veces de figuras masculinas y de autoridad para Juan José, mientras que su hermana menor, una sicóloga radicada en Estados Unidos, es su cómplice en esta aventura. “Mi hermano ya tiene experiencia con hijos, así que me da muchos consejos. Me dice que si Juan José tiene cólicos le ponga la barriguita contra la mía para que se mejore. Él es efusivo, enérgico, sin sobreactuarse ha estado muy pendiente. Mi papá, en cambio, no es muy expresivo, pero se le nota el amor en los ojos. Cuando se toma unos traguitos con los amigos se le hincha el pecho hablando de su nieto. Y mi hermana se vino de Estados Unidos solo para acompañarme, y desde que se fue me obliga a mandarle una foto diaria del bebé o a mostrárselo por Skype”.

A la hora de pensar un nombre para el bebé, Alexandra no la tuvo nada fácil. Como ella misma lo admite, los de la temporada (Emilio, Martín, Jerónimo y Samuel) no terminaban de convencerla, y menos este último: “Samuel me gustaba mucho, pero después de Samuel Moreno Rojas se me quitaron las ganas. Además, uno va a un parque y grita ‘Samuel’ y vienen cinco niños”. Por su orientación cristiana, Alexandra es una devota lectora de la Biblia: “Tengo la costumbre de ir anotando nombres al final de la Biblia. Nombre que me gusta, nombre que anoto para mi hijo. No Malaquías o algo así; ni Oseas, que es muy gomelo; Juan José, a pesar de ser compuesto, es corto y sonoro y me enamoró de una”.

Quien ve a Alexandra no creería que fue madre hace poco más de un mes. Con una dieta recomendada por el pediatra de su hijo y con largas caminatas de tres cuartos de hora, que hace faltando diez minutos para las cinco de la mañana, ha logrado perder todos y cada uno de los kilos ganados durante el embarazo. Con respecto a sus actividades, esta humorista anda de descanso y dice no prender la radio en todo el día, así se muera de las ganas. Además, aplazó su semestre de Derecho en la Universidad del Rosario y, muy seguramente, también hará lo mismo con el próximo: “La universidad, al fin y al cabo, siempre va a estar ahí, pero Juan José va a tener unos momentos que van a ser irrepetibles y no pienso perdérmelos por nada del mundo”.

Y dice: “Yo he pensado incluso en la hermanita. No sé si otra vez por inseminación. La verdad, todavía sueño con conocer a una persona que quiera y pueda asumir dos papeles: papá de mi hijo y también papá de su hija. Digo, si llego a tener una niña…”.
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