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Voz de M.J. sorprende en juicio contra su médico

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“Tenemos que ser fenomenales. Cuando la gente salga de mi espectáculo quiero que diga: 'No he visto nada así en mi vida’”, dijo Michael Jackson, rey del pop. Y quedó registrado en una grabación que este martes se escuchó públicamente por primera vez.
"Una tormenta perfecta en su cuerpo fue lo que causó su muerte… tan rápidamente que no llegó siquiera a cerrar sus ojos" dijo durante el juicio Ed Chernoff, abogado de la defensa. Foto: Queen Internacional.
Por: 28/9/2011 00:00:00

 
Esos shows de la gira “This Is It” que hubieran llevado a Jackson al Reino Unido nunca llegaron a concretarse: el artista murió en plena etapa de ensayos, el 25 de junio de 2009, de una sobredosis de anestésicos.
 

Más de dos años después, comenzó el juicio sobre la muerte del cantante, que ha llevado al banquillo de la Corte Superior de Los Ángeles a quien fuera su médico personal, Conrad Murray, acusado de homicidio involuntario.
 

Según la fiscalía, este cardiólogo fue quien suministró a Jackson la dosis letal del sedativo propofol -una droga usada para inducir o mantener la anestesia durante cirugías-, en un acto de “flagrante negligencia”.
 

La defensa, en cambio, sostiene que fue el mismo artista quien consumió la droga sin supervisión profesional, durante la noche trágica sobre la que pocos detalles certeros se conocen.
 

La grabación presentada por el ayudante del fiscal, en la que se escuchó a un Jackson aturdido y balbuceante presumiblemente bajo la influencia de alguna sustancia, fue uno de los elementos que sorprendieron a los asistentes, entre ellos los padres y hermanos del cantante.
 

"Nunca he visto algo así, es increíble. Es el mayor hombre del entretenimiento del mundo", se escuchó decir a Jackson. Hablaba, otra vez, de los conciertos londinenses que tenía por delante.
 

La voz del astro fue registrada por el mismo Murray en su teléfono celular en mayo de 2009 y luego identificada por forenses. Ahora, la fiscalía pretende utilizarla como evidencia de que el estado psicofísico del cantante debería haber sido señal suficiente para que su médico dejara de administrarle el peligroso propofol.
 

El acusado, de 58 años, niega los cargos. De ser hallado culpable, iría a prisión por 4 años y perdería su licencia médica.
 

“Avaro y negligente”
 

La esperada sesión en tribunales -que ha sido calificado como “el juicio del año” y comparado con el mediático proceso contra el exdeportista O.J. Simpson, en 1995- comenzó con el alegato de la fiscalía de distrito, representada por David Walgren, quien describió a Murray como un médico codicioso, sólo interesado en el dinero de la estrella.
 

“La evidencia mostrará que Michael Jackson confiaba en las habilidades médicas de Conrad Murray y esa confianza mal puesta tuvo un precio muy alto: le costó la vida”, señaló Walgren.
 

El rey del pop falleció, a días de cumplir 51 años, en su casa de Beverly Hills donde sólo se alojaban sus tres hijos, el doctor y empleados del servicio. La autopsia reveló que tenía niveles de propofol suficientes para una cirugía general.
 

Reveló además restos de lorazepam que, según los expertos, podría haber generado complicaciones cardíacas y respiratorias en combinación con el propofol.
 

Para Walgren, la avaricia llevó a Murray a satisfacer los deseos de Jackson, que llamaba “mi leche” al propofol y la consumía para combatir su insomnio severo. El médico tenía un contrato por US$150.000 mensuales, que incluía la condición de proveer “servicios razonables a pedido” de su empleador.
 

La fiscalía argumentó que el suministro de propofol –que Murray compró en cantidad desproporcionada, según la evidencia- debe hacerse en ambientes controlados con equipos de monitoreo y resucitación, nunca en una casa particular.
 

Según describió Walgren, Murray cometió “abandono médico” en la noche de la muerte, cuando salió del cuarto para hablar por teléfono con una mujer dejando al paciente sedado sin supervisión.
 

Otras pruebas indicarían que el médico demoró más de 20 minutos en llamar a emergencias tras hallar el cuerpo sin vida, limpió la habitación de evidencias comprometedoras y no comunicó a los paramédicos que el fallecido cantante había consumido propofol.
 

“Lo hizo solo”
 

La defensa, en tanto, presentó los elementos preliminares para defender lo que, según Murray, ocurrió realmente: que Jackson se autoadministró la droga que causó su muerte.
 

El abogado defensor, Ed Chernoff, indicó que su representado había tratado de convencer a Jackson de dejar el anestésico y que, durante el proceso de preparación de la demandante gira, había logrado ir reduciendo la dosis hasta quitárselo por completo.
 

Pero en la madrugada del 25 de junio, tras el que sería el último ensayo, el cantante “le rogó” a Murray que le diera propofol, a lo que éste accedió.
 

Chernoff argumentó que Jackson aprovechó un momento en el que el médico se ausentó de su habitación para tomar una dosis mayor, además de pastillas de lorazepam “suficientes para seis personas”.
 

"Una tormenta perfecta en su cuerpo fue lo que causó su muerte… tan rápidamente que no llegó siquiera a cerrar sus ojos", dijo el abogado, mientras su representado lagrimeaba conmovido.
 

Los defensores también apuntaron contra el exdermatólogo del cantante, culpándolo de haberle fomentado la adicción al demerol, un analgésico que genera insomnio profundo como efecto secundario.
 

Cinco semanas
 

Afuera de la Corte, las aguas también estuvieron divididas. Los seguidores del astro musical, con las manos levantando girasoles –la flor preferida de Jackson- y pancartas con leyendas como “Los médicos deben curar, no matar”, convivieron con un grupo más reducido de defensores de Murray.
 

“Él amaba a Michael, a sus hijos… está muy triste desde que murió”, dijo a BBC Mundo Willy Jass, conocido personal del médico.
 

Durante las próximas cinco semanas, el tribunal verá desfilar a testigos de ambas partes, desde guardias de seguridad a paramédicos, empresarios del espectáculo, expacientes de Murray, exempleados de Jackson y hasta su hijo mayor, Prince.
 

Lo que está claro es que éste será un juicio técnico, donde los 12 ciudadanos comunes que integran el jurado deberán familiarizarse con aspectos científicos de la práctica médica.
 

El gran “protagonista” será el propofol, sobre cuyos efectos sedativos, riesgos y contraindicaciones testificará una larga lista de expertos médicos.
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