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Un drama colombiano le apunta al Oscar

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Los colores de la montaña, ópera prima de Carlos César Arbeláez, será la cuota colombiana en los Oscar 2012. Se tardó 9 años en hacer esta cinta que ha sido proyectada en 20 países y galardonada con el Premio Kutxa-Nuevos Directores, del Festival de Cine de San Sebastián.
Mientras el realizador antioqueño hacía el casting para la película, buscaba que uno de los actores fuera un niño albino. Fue entonces cuando se encontró con Genaro Alfonso y su hermanita Elizabeth, quien también actúa en la cinta. Foto: Cámara Lúcida/11.
Por: 1/11/2011 00:00:00
Estaba en Bucaramanga cuando sonó su celular. Lisandro Duque, presidente de la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas, llamaba a darle la buena noticia de que su largometraje Los colores de la montaña acababa de ser elegida para representar a Colombia en los Oscar 2012 en la categoría de Mejor Película Extranjera. Carlos César Arbeláez colgó y quedó mudo. Por un segundo se imaginó desfilando por el tapete rojo del Teatro Kodak de Los Ángeles junto a otras estrellas del séptimo arte.

La cinta, que narra el drama de Manuel, Julián y ‘Poca Luz’, tres niños campesinos que un día jugando fútbol pierden su balón en un campo minado, fue seleccionada entre los filmes estrenados comercialmente entre octubre del 2010 y septiembre del 2011.
 
Para la elección se tuvo en cuenta las calidades estéticas, narrativas y la capacidad de proyección internacional del largometraje. Los colores de la montaña se ha estrenado en 20 países con buena aceptación y ha sido galardonada con el Premio Kutxa-Nuevos Directores, del Festival Internacional de Cine de San Sebastián; el Premio del Público en el Festival Internacional de Cartagena; y el Taiga de Plata del Festival Internacional de Cine Debutante Spirit of Fire, Rusia, 2011, entre otros. El documentalista antioqueño tardó nueve años en hacer la película y confiesa que “terminarla fue como sacarse el diablo del alma”. En el 2004, estaba listo para empezar el rodaje de su ópera prima cuando el productor Jaime Osorio –el mismo de La Virgen de los Sicarios y de María llena eres de gracia, el filme colombiano que más cerca ha estado de ganar el Oscar– se enfermó y falleció. “El proyecto se canceló. Tire el guión a la basura. Me encerré, literalmente. Me sostuvo mi madre durante tres años. No hice absolutamente nada, no salí del cuarto. Se me cayó el pelo. Lo único bueno es que en ese tiempo tuve la oportunidad de reescribir la historia varias veces. En total hice unas 17 versiones del guion”.

En el 2009 se ganó una beca y retomó el proyecto. Tuvieron que empezar de cero: armar de nuevo el equipo de producción y repetir el casting. A Hernán Mauricio Ocampo, el protagonista de 12 años, lo descubrió en una de las 22 escuelas de deporte de Medellín. “Para ‘Poca Luz’ me empeciné en que tenía que ser albino. Después de una exhaustiva búsqueda por los municipios del Oriente antioqueño encontramos a Genaro Alfonso Aristizábal en el barrio Manrique en Medellín, adonde llegó desplazado por la guerrilla. A él y a su hermana Elizabeth, quien también actúa en la cinta, les tocó vivir un poco lo que pasa en la pantalla”.

Después de rodar, la vida de estos niños cambió sustancialmente. Viajaron a Cartagena y conocieron el mar. “Es sucio, tiene arena y es muy salado”, dice Genaro Alfonso, a quien el sol de La Heroica le pegó fuertemente. “A veces es maluco ser tan blanco”. El famoso ‘Poca Luz’ tiene 11 años, está en sexto grado en la escuela Juan de Dios Cock y dice que cuando sea grande quiere ser futbolista. Sus ídolos son Lionel Messi, Radamel Falcao García y Dorlan Pabón. Por su parte, Elizabeth, seguidora de la Mujer Maravilla, afirma que se siente feliz porque ahora la reconocen en la calle y le piden autógrafos. “Nosotros tan pequeñitos estar nominados a un premio tan grande es algo muy especial”.

Arbeláez se dejó contagiar por esa ola de exitosos cineastas que contaron los conflictos desde la mirada infantil. Cintas como La vida es bella (1997), La lengua de las mariposas (1999), El niño del pijama de rayas y Slumdog millionaire (2008), son una muestra de esta tendencia. “Cuando empecé a hacer esta película la gente no me auguraba mucho éxito porque decían que el cine colombiano estaba saturado de violencia, sin embargo, haber acogido la óptica del niño me ha permitido hacer una película más sicológica y eso le ha creado una tensión como si fuera una especie de thriller. Una de las cosas que más nos han alabado es que Los colores de la montaña no muestra una agresividad explicita. Los espectadores sienten la guerra, pero no la ven”.

Para Carlos, el mejor halago lo recibió del gurú de los guiones Robert McKee, cuyos pupilos han ganado 32 premios Oscar y 158 Emmy, y quien en su reciente visita al país comentó: “Hemos visto muchas películas de los niños en la guerra, pero nunca con este toque ligero y la actuación del niño protagonista… ¿Dónde lo consiguieron? Sea un actor natural o no, es muy sofisticado. Los tres niños son buenos, pero el que hace de líder… ¡es un genio! Tiene una tremenda intuición dramática. Debo felicitar a este cineasta: nunca había visto el dilema de la guerra descrito de manera tan clara y tan poderosa”.

Arbeláez asegura que, independientemente de ganar o no la deseada estatuilla, se siente muy agradecido de que la película haya llegado tan lejos. “Quienes la han visto dicen que tenemos posibilidades”. Pero es consciente de que la última palabra la tienen los jurados de los Oscar.
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