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Ricardo Leyva: “Los funcionarios de Sayco ganan más plata que los compositores”

Ricardo Leyva: “Los funcionarios de Sayco ganan más plata que los compositores”

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La entidad Sayco, que recauda los dineros para ayudar a los compositores colombianos, se encuentra en el ojo de una polémica que desató el empresario Ricardo Leyva. Por sus denuncias, que pusieron en tela de juicio la función de este organismo, el Gobierno abrió una investigación nacional. Ya rodaron cabezas. Esta es la historia.
No es la primera vez que el empresario del mundo del espectáculo, Ricardo Leyva, se enfrenta a Sayco. Sin embargo, esta vez las denuncias alcanzaron la repercusión nacional tras dejar al descubierto, el abandono en el que están muchos de los compositores del país. Foto: Imagen Reina/11.
Por: 30/11/2011 00:00:00
El empresario de espectáculos, Ricardo Leyva, vivió hace poco una verdadera semana de vértigo. Justo cuando realizaba el regular balance del concierto de Aerosmith en el Parque Simón Bolívar, de Bogotá (apenas fueron 15 mil de 30 mil personas que esperaba), Leyva decidió enfrentarse en los micrófonos de La W con los funcionarios de Sayco. Las denuncias, que tuvieron eco en el resto del dial de los noticieros radiales, fueron generadas por una situación que estuvo a punto de mandar al traste la presentación de la banda de rock de Steven Tyler en la capital de la República. Ese día, unos cincuenta funcionarios de la sociedad que protege los derechos de los compositores colombianos, hicieron el intento de suspender la función musical porque, según él, no alcanzó a pagarles los impuestos de 10 por ciento que le corresponden a esta entidad. “Me pidieron 400 millones de pesos por la presentación de Aerosmith, pero ni siquiera había vendido el total de la boletería”, denunció Leyva.

El ejecutivo bogotano entró en verdadero pánico cuando se acercó a las puertas del Simón Bolívar y vio la larga fila, con unas diez mil personas, que trataban de entrar al escenario. El comandante de los operativos de seguridad que adelantaba la policía decidió abrir las rejas de las entradas, a sabiendas de que no existía el paz y salvo tributario de Sayco, para evitar los desmanes públicos de los roqueros.

Leyva recuperó la tranquilidad. Sin embargo, dos días después del concierto, decidió adelantar la denuncia pública ante una decena de medios capitalinos. Solo que sus declaraciones no se limitaron a la descripción de este percance, sino que se atrevió a cuestionar las funciones de Sayco, que recauda anualmente unos 30 mil millones de pesos para ayudar a los compositores del país. “En esta entidad hay malversación de recursos. Le cobran dinero a los canales de televisión, emisoras, discotecas, restaurantes y empresarios. Pero, yo pregunto: ¿a dónde va ese dinero que recaudan? No siempre va destinado a los compositores”.

Los señalamientos de este empresario, conocido por organizar los conciertos en Colombia de Plácido Domingo y Vicente Fernández, fueron soportadas con el drama de Wilson Choperena, el creador de la inmortal canción La pollera colorá, que hasta ha sido interpretada por Bart Simpson en uno de los capítulos de la popular serie de televisión. Carmen Medina de Choperena, su esposa, denunció ante la Fiscalía que Sayco suspendió la bonificación mensual de 200 mil pesos que le entregaba al artista, quien espera lo peor debido a una grave enfermedad.

El padecimiento que vive esta vieja gloria del folclor nacional es igual a la de muchos compositores nacionales que murieron pobres y abandonados, ante la inexistencia de una ley que protegiera sus derechos fundamentales como vivienda, asistencia social y alimentos. El ejemplo más crudo es del creador Luis Carlos Meyer, artífice del éxito Micaela, quien murió abandonado en un ancianato de Nueva York, donde una irreversible locura senil no le permitió estar consciente de su grandeza musical. En Barranquilla, Adolfo Echeverría, autor de Las cuatro fiestas, que suena en cada diciembre, vivió sus últimos días en la habitación de una humilde casa del sur de la ciudad.

Allí, cerca al calvario de Echeverría, el maestro Antonio María Peñalosa, compositor de Te olvidé, algo así como el himno popular del Carnaval de Barranquilla, denunciaba a diario que necesitaba una casa donde “soportar el olvido del Gobierno”. Casos como estos se hicieron visibles una vez más gracias a las denuncias de Leyva, quien recibió el respaldo del manager de artistas, Fernán Martínez, y de Jairo Varela, la leyenda viviente del Grupo Niche.

Fernández, el exrepresentante de Juanes, afirmó que “Sayco se queda con 90 por ciento de los recaudos y sólo 10 por ciento se destina a los compositores”. Por su lado, Varela insinuó que este organismo “no aguanta una auditoria por el mal manejo de los dineros”.

Pero ellos no fueron los únicos que sentaron sus críticas. El Ministerio del Interior recibió por lo menos unas 400 denuncias contra esta entidad privada sin ánimo de lucro que subsiste gracias al cobro de los tributos a establecimientos públicos y emisoras que ponen a sonar los temas de sus compositores afiliados. En Valledupar, Julio César Daza, hermano del cantautor fallecido Octavio Daza, señaló que “mi cuñada jamás ha recibido un solo peso por los derechos de autor que le corresponden. Parece que Sayco desapareció los papeles de afiliación de mi hermano para no entregarle los dineros”. Otra situación similar denunciaron los familiares de Lucho Bermúdez, creador de Colombia tierra querida. Su hija Gloria María entabló una demanda contra Sayco-Acinpro porque, al parecer, no le han pagado las regalías que llegaron al orden de 17 mil millones de pesos.
La polvareda que desató Ricardo Leyva tuvo su primer impacto político con dos hechos significativos, como el inicio de una investigación autorizada por el ministro Germán Vargas que generó la renuncia intempestiva del gerente de Sayco, Jorge Enrique Ruge; y la caída del director de la Oficina de Derechos de Autor, Juan Carlos Monroy, que regula la entidad. No es la primera vez que el organismo está en la palestra pública.
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