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Ravi Singh: el gurú tecnológico de Santos

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Este joven hindú, yogui y de turbante fue el responsable de que los seguidores de Juan Manuel Santos se multiplicaran en Internet, justo cuando la Ola Verde estaba en su máxima expresión.
Para Ravi, el yoga es parte de su día a día, medita una vez en la mañana y otra en la tarde. Además, revela que amarrar su turbante puede tomarle entre 5 y 30 minutos, dependiendo de si se trata de un buen o mal día. Foto: Gerardo Gómez/10.
Por: 14/7/2010 00:00:00
Fue él quien le enseñó a Barak Obama a usar su Blackberry y hay quienes aseguran que tuvo mucho que ver con su llegada a la Presidencia de Estados Unidos.

Apasionado por el golf, los carros rápidos y el yoga, Ravi Singh, practicante de la religión sikh por su ascendencia hindú, ha sido parte de 1.800 campañas políticas en todo el mundo con ElectionMall.com, la compañía que él mismo fundó, y hoy es una de las más importantes del orbe en campañas y elecciones digitales.

Aunque su turbante y su apariencia son difíciles de ocultar en un país como Colombia, este estadounidense de 37 años logró que su estadía fuera secreta, hospedándose en el Hotel Tequendama, tratando de no llamar la atención y trabajando en una oficina del norte de Bogotá, a la que él y su equipo denominaron “el búnker”. Fue tal el hermetismo que aplicó a su trabajo, que nunca tuvo contacto con los medios de comunicación. Sin embargo, después de la victoria de Juan Manuel Santos el pasado 20 de junio, “el gurú de la democracia electrónica”, como él mismo se denomina, conversó con Jet-set en exclusiva y se sentó en posición de loto en la Plaza de Bolívar.
 

¿Esta es su primera vez en Colombia?
-Segunda vez. Visité a Colombia en el 2008 cuando Obama y Hillary estaban de candidatos en Estados Unidos y me invitaron para contar mi experiencia y conocer unos posibles candidatos para las elecciones del 2010. En ese momento, muchos líderes esperaban que la Internet jugara un rol en la política colombiana, pero no sabían cómo. Lo que hice fue explicar lo que estaba pasando en la campaña de Obama y John McCain, quienes eran los candidatos más fuertes en ese momento.

¿Cómo se contactó con Juan Manuel Santos?
-Buena historia. Fue Kismet: es decir, el destino. Yo estaba en Medellín dictando una charla, invitado por el National Democratic Institute. Allá me reuní con Santiago Valencia, él me emborrachó y me prometió llevarme a conocer a los miembros de la campaña de Santos.

Al otro día, con un terrible guayabo, fui con él a la cita. Me reuní con Roberto Prieto, su hermano y otras personas que me dijeron que Santos estaba 14 puntos atrás, razón por la que les preocupaba el impacto que la Internet tendría en las elecciones. Mockus tenía el perfil político más grande de América Latina en ese momento. Después me reuní con Santos, y él me pidió que lo ayudara. Fue Kismet –el destino–. No podía ser coincidencia que yo estuviera en el país precisamente en época de elecciones.

¿Qué cree que fue lo que hicieron mal los otros candidatos?
-Simple: 1. Siempre hay que tener un plan, no ser reactivo, sino proactivo en Internet. 2. Siempre debes escuchar lo que la gente dice en Internet y no siempre decirles lo que tú quieres que ellos escuchen. 3. Debes tener las herramientas apropiadas para recolectar información, de otra forma, es una pérdida de tiempo. 4. Siempre debes construir una relación con los votantes, no exigirles que te apoyen. La campana es 80 por ciento escuchar, y 20 por ciento hablar. Muchos políticos en este país hablan mucho y escuchan menos. Trata a los votantes con respeto, y ellos votaran por ti.

¿Cómo fue trabajar con J.J. Rendón?
-Es la primera vez que trabajo con él y fue una experiencia impresionante. Él me dio la estrategia y lo único que yo hice fue distribuirla. Habíamos escuchado el uno del otro. La política es un negocio pequeño, y todo lo que uno tiene es su reputación. La moneda aquí es tu palabra. J.J. entendió el impacto de la tecnología en esta carrera y adoptó muchas de nuestras ideas.

¿Cuál fue la estrategia para manejar los aspectos negativos de Santos?
-Yo no creo en el mal karma. Siempre lo que viene, va. Así que lo primero que hicimos fue quitar todo el mal karma, o las cosas negativas en la campaña, a pesar de que mucha gente pensó que no ayudaría en nada. Creamos ‘El muro de la vergüenza’ en la página oficial de Juan Manuel, para contrarrestar el juego sucio de algunas personas en contra de él. Nunca había estado en una campaña con tantas cosas negativas sobre un candidato. Lo más importante siempre es decir la verdad, lo demás es karma político.

¿Qué piensa de Colombia después de haber trabajado aquí?
-Estoy convencido de que Colombia tiene mucho que ofrecer. Nunca tuve problemas de infraestructura, transporte o pidiéndole a alguien una dirección. La amabilidad y el patriotismo de la gente es maravilloso. Es un lugar perfecto para las personas que quieran tener una sede de negocios en América Latina. Es cierto que Colombia tiene una mala imagen en el extranjero, pero creo que sólo es un problema de marketing.

¿Tiene alguna opinión sobre el presidente Álvaro Uribe?
-¡Es fantástico! Tuve el honor de reunirme con él y fue muy agradable y considerado. En mi opinión, él es uno de los grandes líderes de América Latina.

¿Cree que una campaña digital puede llevar a alguien a la presidencia del país?
-Sí, es sólo cuestión de tiempo. Creo que Internet puede ayudar a modificar la vida de muchos países, y esa revolución digital en Colombia ya ha empezado, y no se detendrá; la pregunta es: ¿qué partido político la usará para ganar en las próximas elecciones presidenciales?

Hubo tiempo libre en medio del trabajo con Juan Manuel Santos…
-¡Jajajá! Nada de tiempo libre, trato de maximizar el momento. He aprendido que si tú planeas tu vida vas a fallar, en cambio, si la vives, ganas. Muchos de los que me conocen dicen que soy un adicto al trabajo, pero aprovecho para descansar cuando llega el momento. Me gusta conocer la vida nocturna de los países y sentir la gente en lugares públicos como un centro comercial o alguna plaza. Esto no solamente me sirve para entender los comportamientos, sino que me ayuda a apreciar la gente y su cultura. En lo que hago es crucial entender el comportamiento del votante.

¿Qué conoció de Bogotá?
-La vida nocturna me encantó. Sólo salí un par de veces con Tomás Uribe a un sitio llamado Kong y fue muy cool, con todas las jaulas colgando del techo. Otra experiencia agradable fue probar comida asiática hecha en Colombia. Yo diría que le pusieran un poquito más de picante, por favor. También salí una vez con Martín Santos, quien verdaderamente ama este país y, muy orgulloso, me mostró todos los lugares de moda. Nunca me sentí como un extraño, con dos amigos así, uno no se puede equivocar. De la comida lo único que te puedo decir es que subí siete kilos. La barriga que me salió es evidencia de lo que disfruté. No más hamburguesas de El Corral para mí, por favor…

¿Conoció a alguien más del jet-set nacional?
-A veces la oficina se sentía como Disney World. Conocí más de cien políticos con los que trabajamos. Pero lo mejor fue conocer varias ex señoritas Colombia y salir con ellas, no dude en repetir varias veces que era soltero.

Un último comentario antes de partir…
-Colombia es hermosa y con un potencial enorme. Para mí fue un honor ayudar a la gente a participar, espero que esta no sea mi última visita al país, y le deseo a los colombianos y a Juan Manuel Santos lo mejor.
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