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Paulina Rubio, demandada en Colombia

Eventos

La Chica Dorada podría pagar casi un millón de dólares por no asistir a un concierto en Tunja. La mexicana demandada por incumplimiento de contrato, preparó un contraataque de la mano del abogado Abelardo de la Espriella, según él, por las calumnias de los afectados. Esta es la historia.
Paulina Rubio tiene fama de provocadora, rebelde e iconoclasta, pero la demanda por no presentarse a un show en Tunja hirió la susceptibilidad de la cantante. Ella argumenta que la desprestigió internacionalmente. Foto: Queen Internacional.
Por: 11/4/2011 00:00:00
La mexicana Paulina Rubio no sólo lleva su apelativo de Chica Dorada debido al color de su blonda cabellera, sino por sus resonantes escándalos de 18 quilates. Hace siete años apareció en un video mientras se balanceaba en unos enormes zapatos de plataforma por los tragos de más que por poco la dejan tendida en el piso. Días después, aún con el guayabo prendido, la artista le lanzó varios puñetazos a un camarógrafo latino que la persiguió en Miami. Sin importarle lo que dijeran de su fama de rumbera, la estrella azteca siguió bajo la lupa de la prensa que no se cansó de registrar otras de sus noches de copas, incluso al lado de su esposo Colate.

Sólo que ninguna de estas polémicas del pasado le habían dejado tantos sinsabores como los titulares que en los últimos meses han dado cuenta de una supuesta orden de aseguramiento que le dictó un juzgado colombiano. En el mundo entero, prestigiosos medios, como El País de España y People en español, alcanzaron a informar que la medida judicial le había sido expedida por el presunto incumplimiento de contrato, pues Rubio dejó de actuar en un concierto en Tunja el 31 de agosto del año pasado.

“Una cosa es la discusión con un fotógrafo, otra es tomarse unos tragos y otra que digan que tiene una medida de aseguramiento. Ella es madre, esposa y la ha afectado mucho”, dice el abogado Abelardo de la Espriella, quien alista desde Colombia el contraataque de la estrella del pop hacia sus propios demandantes. De la Espriella fue contratado por la polémica diva, quien conocía sus resonantes casos en la farándula colombiana, como el de la demanda de Natalia París contra Madame Rochy y el de la tutela que permitió el reingreso de la señorita Valle, Diana Salgado, al Concurso de Belleza.

Desde su oficina en Bogotá, el jurista empezó a estudiar la posibilidad de acusar al empresario Carlos Gutiérrez, de la firma CMG Entertainment Inc. de Miami, que gestionó la contratación de Rubio en el estado de Florida, y al Fondo Mixto de Boyacá por los delitos de injuria y calumnia. Según Paulina, ellos “han faltado a la verdad en algunas de las declaraciones a la prensa”.

El defensor de Rubio le añadió un tinte más incendiado a la confrontación al afirmar que la supuesta orden de captura de la que se habló fue orquestada dentro de una campaña difamatoria que fraguaron la firma de promotores del espectáculo de Gutiérrez y los funcionarios del Gobierno departamental de Boyacá.

El año anterior, el juez de Florida, John Schelsinger, recibió la demanda de los personajes que promovieron la presentación de Paulina en Tunja, pero sólo a principios de marzo avaló la querella al asegurar que había méritos para investigarla. El abogado Richard C. Wolfe, quien representa a las personas afectadas por el fallido concierto de Paulina Rubio, reclamó una indemnización de 985 mil dólares, lo que despertó aún más la molestia de la diva. “Es una suma desproporcionada. Esas pretensiones son absurdas, porque en el evento no le cobraron un sólo peso a los asistentes”, afirmó De la Espriella.

En los medios internacionales trascendió que la mexicana cobró cien mil dólares por el espectáculo y que recibió dos anticipos, de 50 mil y 17 mil dólares, respectivamente. Ella está dispuesta a devolver el dinero, sólo que la contraparte, al parecer, se mantiene en la línea de la indemnización de los 985 mil dólares.

El pasado 4 de marzo, la popular intérprete azteca fue citada en primera instancia por los tribunales de Estados Unidos. Pero no se presentó, con el argumento de que padecía una depresión posparto que se acrecentó con la muerte de su padre. Con una excusa médica, su abogado refrendó los motivos de la inasistencia de su clienta, quien en esos días se encontraba encerrada en un estudio de Los Ángeles, donde empezó a grabar su nueva producción discográfica.

Los argumentos que reflejan el mal estado anímico de la artista no conmovieron al juez Schelsinger, quien la volvió a citar a una audiencia de conciliación con la amenaza de que le embargaría sus bienes. En los días menos álgidos del conflicto, antes de guardar silencio, el representante legal de los demandantes, el abogado Wolfe, sacó a la palestra pública la embarazosa situación que sus clientes vivieron cuando la artista mexicana no llegó a la presentación: “Teníamos a 30 mil personas esperando que ella apareciera, y no lo hizo”.

Este punto es el único en el que parecen coincidir las contrapartes. “Paulina no se presentó”, también dijo De la Espriella. Pero luego enfundó la defensa, y en esta parte discrepa con los demandantes al tratar de explicar que las malas condiciones climáticas impidieron que el avión saliera de Medellín a Tunja, y por eso, Paulina no pudo llegar al concierto.

La versión de los empresarios no coincide con la de Paulina Rubio y su equipo. En el documento de la demanda, que ya trascendió a los medios, afirman que hubo imprudencia de parte de ella por varios motivos. Primero: que el mismo día del show se quedó en un hotel de la capital antioqueña mientras que su banda tomaba un avión a Tunja. Segundo: que debido al percance, ella exigió un vuelo privado, pero que la nave fue devuelta a la terminal por restricciones de la aeronáutica, aunque ella trató de sobornar al piloto por cinco mil dólares para llegar a su destino. Ante tantas dificultades, la gente de CMG le sugirió viajar durante siete horas por carretera desde Medellín a Tunja, sólo que ella se rehusó para no poner en riesgo su embarazo de siete meses.

De la Espriella le contó a Jet-set que él se encuentra en el proceso de verificar todo lo que se ha dicho en los periódicos y noticieros del espectáculo: “Lo único que tengo claro es que el avión no pudo aterrizar por condiciones meteorológicas”.
El caso de Tunja habría perjudicado la imagen de la estrella de la música hasta el punto de que, según fuentes cercanas a la cantante, no pudo llevar a feliz término varias presentaciones en el extranjero. La polémica de 18 quilates apenas comienza.
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