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María Isabel Rueda ahora como congresista

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La nueva congresista se posesionará el próximo 20 de julio. Sabe que le espera una vida muy distinta, pero tiene algo muy claro: su hogar debe ser como antes.
María Isabel Rueda es amante de la lectura. Foto: Archivo Jet-Set. Edición 00/Junio 1998.
Por: 7/9/2011 00:00:00
María Isabel Rueda lleva en su mano un libro azul, con una foto borrosa en la portada. El libro tiene un título grande, contundente. Cuatro palabras que señalan claramente el particular futuro que le aguarda a la vuelta de la esquina: “Reglamento interno del Congreso”. Adentro, una fotocopia con canciones de la Virgen hace las veces de marcador de páginas. 
 
¿Para que la iluminen?
 
(Ella sonríe). “Es la hoja de cantos que me dieron en la misa del Día de la Madre en el colegio de mi hijo menor. También tengo la tarjeta que el me hizo”.
 
Sobre la mesa de noche reposa desde mayo una tarjeta hecha de cartulina azul con corazón rojo y un poema.
 
La muestra con orgullo. En su rol de mamá no parece la misma agresiva periodista que se casó de quejarse y decidió lanzarse al ruedo de la política . Es más bien una ama de casa enamorada de su hogar y entregada totalmente a sus hijos, uno de 14 y otro de 11 años.
 
¿Qué le han dicho sus hijos de su nuevo trabajo como congresista?
 
Ellos me apoyan incondicionalmente, incluso me acompañaron en la campaña porque esa era la única forma de tener tiempo para estar juntos. Lo mejor es que la vida para ellos no ha cambiado nada.
 
¿Cómo va a cambiar su relación con ellos ahora que entra a un nuevo trabajo?
 
Aunque no sé cuanto me vaya a exigir un el Congreso, porque todavía no conozco mi horario, sé que el Senado no tiene porque cambiar mi hogar, por más tiempo que me ocupe. Todavía tengo los fines de semana para estar con mi familia.
 
¿Y su esposo qué le dice?
 
Cuando yo tomé la decisión de lanzarme al Congreso, lo discutí con él. Su respuesta es que mientras yo sea feliz, todo está bien.
 
Mientras se posesiona el próximo 20 de julio, ¿qué está haciendo?
 
Aunque no tengo un trabajo como tal, estoy haciendo muchas cosas. Me preparo para entrar al Congreso, conozco a mis compañeros, refresco los conocimientos de derecho, leo sobre economía y, por supuesto, escribo mi columna en Semana.

Usted siempre ha sido una mujer ocupada, ¿no le desespera tener tanto tiempo libre?
No, por el contrario, lo he disfrutado mucho porque estoy haciendo cosas que antes no podía, como tomarme el tiempo de leerme un libro sobre el Congreso.
 
¿Y antes qué leía?
 
Los libros de historia, principalmente biografías pero todavía me fascinan. 
 
¿A qué horas lee?
 
Por las noches y los fines de semana. Yo asocio los fines de semana con la lectura y con la familia.
 
¿Qué más hace los fines de semana?
 
Tenemos una finca en tierra fría, antes montábamos a caballo allí, ahora estamos con los niños, leemos, jugamos... el objetivos es pasar un tiempo juntos.
 
¿Cómo es su finca?
 
Es una cocina con un cuarto. Para mí es importante tener una cocina cerca porque me encanta cocinar. Me desestresa muchísimo es como una terapia.
 
¿Qué cocina?
 
De todo, menos pescado, y no porque no sepa sino porque es lo que menos me gusta.
 
¿Qué le gusta?
 
Las pastas y las carnes. En realidad yo como casi todo, siempre y cuando esté bien preparado.
 
¿Cómo se cuida para no engordar?
 
Voy al gimnasio dos o tres veces por semana o uso un caminador en mi casa mientras escucho radio, pero tampoco como harinas ni dulces. 
 
¿Se preocupa mucho por su físico?
 
Sí, soy bastante vanidosa aunque no me maquille mucho, porque el maquillaje me aburre muchísimo. Sin embargo, me gusta estar bien arreglada. Tengo un pelo muy complicado, delgado y sin forma, entonces me toca ir bastante a la peluquería. También me cuido mucho la piel porque la tengo seca a raíz de que fui asmática.
 
¿Le gustó la experiencia de ser política?
 
Francamente, la campaña no me gustó. Es mucho el desgaste que uno tiene que hacer para ser sincero con la gente, porque todos esperan que uno les prometa cosas que no puede. Le produce a uno mucha tristeza no poderse sacar de la manga la solución.
 
Pero creo que debe ser un problema mío; de pronto a la sexta campaña ya uno como que hace costra de ante las necesidades, pero yo prefiero ser como soy, así de sensible, que me cueste trabajo hacer mi campaña.
 
Aunque usted es mujer y periodista no uso ninguna de las dos cosas para promocionar su campaña...
 
No, incluso defendí la eliminación de la tarjeta profesional por un lado. Por otro, no soy una persona feminista, mi campaña estaba enfocada a los bogotanos en general.
 
¿Sabía que le iba a ir así de bien?
 
Yo nunca esperé no ganar. Cuando me metí en esa aventura, de todas maneras con unos riesgos calculados y dentro de estos no tenía contabilizado el riesgo de perdiera. Lo que no sabía era cuánta votación iba a sacar.
 
¿No tiene miedo de un nuevo trabajo?
 
Claro. Espero que no me toque hablar el primer día. Todo trabajo nuevo, sobretodo tan abrupto como el que yo acabo de hacer, produce un poco de temor, pero sobretodo, como soy tan perfeccionista, mi temor es que no lo llegue hacer bien.




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