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María Eugenia Garcés, la colombiana que dejó a Santos por el Príncipe

María Eugenia Garcés, la colombiana que dejó a Santos por el Príncipe

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Hace 35 años, el actual Presidente de Colombia y el heredero al trono de Inglaterra se disputaron los afectos de una hermosa y distinguida caleña.
María Eugenia Garcés dejó la arquitectura para dedicarse a la filantropía. En la actualidad está consagrada a la construcción de un centro educativo y cultural en el sector marginal de Potrero Grande, de Cali. “Me gustaría que el príncipe Carlos nos ayudara en este proyecto”. Foto: Oscar Frasser/08.
Por: 14/12/2011 00:00:00

Durante su visita oficial a Inglaterra, el presidente Juan Manuel Santos se reunió con el príncipe Carlos para lo que se anticipaba era una visita estrictamente protocolaria. Cuál no sería la sorpresa del heredero al trono cuando en medio de los comentarios sobre el clima y sobre el drama invernal en Colombia, Santos le informó al Príncipe que tenía que hacerle un reclamo. Y el reproche era, ni más ni menos, alrededor de una mujer que lo habría dejado por Carlos de Inglaterra. Hacía referencia a María Eugenia Garcés Echavarría, una distinguida y bella caleña dedicada a la filantropía, que vive en Nueva York y que se codea con el jet-set mundial.

La conversación había sido agendada para media hora, pero se extendió por quince minutos más por cuenta del tema del triangulo amoroso. En Colombia, La W se encargó de dar todos los detalles del reclamo presidencial. Todo indica, según revelaciones de la emisora, que en los años 70, cuando Santos llegó a Londres a estudiar y trabajar, se encontró con una mujer que también terminó cautivando al hijo mayor de la reina Isabel II. Juan Manuel

Santos, quien en ese entonces tendría unos 25 años y era diplomático colombiano ante la Organización Internacional del Café, empezó a cortejarla. María Eugenia, al fin y al cabo, era uno de los mejores partidos de Colombia. Bellísima, inteligente, aristocrática, era el producto de la unión de dos grandes dinastías: los Garcés de Cali y los Echavarría de Medellín. Según reveló Sánchez Cristo en La W, “la cosa iba por buen camino, pero un fin de semana ella se perdió sin dar mayores explicaciones”. Después de buscarla con insistencia, Santos comprendió que él no le interesaba y dejó de llamarla. A los pocos días la volvió a ver, pero en las páginas de un periódico sensacionalista londinense que había publicado una foto de esta joven durante un divertido weekend en la región de Normandía. Solo que ella no aparecía sola, sino al lado del Príncipe, quien en esa época ostentaba otro título: el del soltero más cotizado del mundo.

Pocas horas después de que se habló del supuesto reproche de Santos a su “rival del pasado”, María Eugenia empezó a recibir llamadas de todo el país, incluyendo la de La W, para que contara su versión de los hechos. Con sentido del humor y modestia dejó claro que el episodio del triángulo amoroso era bastante exagerado y que el “reclamo” presidencial no era más que un apunte humorístico. “Es muy divertido el cuento. Fue verdad lo que pasó. Yo le interesaba al presidente Santos, pero no éramos novios. Sé que me estaba buscando, pero por un motivo que desconozco no me pudo contactar y no nos vimos. Por eso viajé a Normandía con el príncipe Carlos”, dijo María Eugenia Garcés, quien varios años después se casó con el empresario David Campagna, de descendencia italiana. La pareja tuvo dos hijas: Gabriela y Giovana, de 25 y 23 años, respectivamente. Hoy María Eugenia se dedica a dirigir la fundación social Alvaralice que promueve educación, trabajo y cultura en los sectores marginales de su ciudad natal.

La caleña estudiaba en París cuando conoció al príncipe Carlos, pero fue en Londres, durante un viaje de descanso que hizo en compañía de una amiga, donde lo vio por primera vez. “Estábamos en una fiesta. Me sacó a bailar, pero no sabía quién era realmente. Después supe de quién se trataba”, recordó la destacada filántropa. “Bailaba muy bien, pese a la fama de acartonados que tienen los ingleses”, dijo.

Después de aquel evento social, María Eugenia Garcés y el joven Príncipe se volvieron a ver cuatro veces más, entre esas el paseo a las tierras normandas. “Pero no hubo romance”. Sin embargo, aquel viaje de vacaciones llamó sobremanera la atención de Santos, hasta el punto de que 30 años después lo trajo a colación en su reunión oficial con los miembros de la realeza inglesa. “Siempre nos reíamos con el hoy Presidente de aquella foto que apareció en los tabloides. Es que somos buenos amigos”.

A ella, la filantropía le ha permitido codearse con jet-setters mundiales de la talla de Peggy Dulany, la hija de David Rockefeller, quien también está entregada a los programas de solidaridad social con los países en vía de desarrollo. “Mi trabajo en la Fundación Alvaralice, que creamos con mis hermanos, me ha dado la oportunidad de conocer gente que tiene las mismas sensibilidades”, aseguró hace tres años, cuando la revista Business Week la incluyó en la lista de las grandes ligas del planeta por su espíritu filantrópico. En esos días fue invitada a Clarence House, la casa del príncipe Carlos, para que conociera de primera mano el programa The Prince’s Charities, que el futuro monarca utiliza como plataforma de ayuda a miles de jóvenes pobres en el mundo.

“Ahora que todos se enteraron de que conocía al príncipe Carlos, se me ocurre que debo volver a donde él para vincularlo más a mi fundación”, comentó. “Sé que tiene un corazón tan grande como el mío”.

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