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Luis Carlos Sarmiento Carvajal, banquero motocrossista

Luis Carlos Sarmiento Carvajal, banquero motocrossista

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El nieto de Luis Carlos Sarmiento Angulo, el hombre más rico de Colombia según la revista Forbes, es motocrossista.
El hijo mayor de Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez y María Fernanda Carvajal vive en las residencias de la Universidad de Miami, donde estudia Administración y Finanzas. Su sueño es graduarse y trabajar en la empresa familiar. Foto: Juan Manuel García/11.
Por: 7/12/2011 00:00:00

 En el 2008 ganó el Campeonato Distrital en Bogotá y en el 2009 ocupó el tercer lugar. Tiene 18 años, estudia Administración y Finanzas en Miami y quiere ser banquero.

A sus 18 años, Luis Carlos es uno de los herederos de una fortuna que ronda los 10.500 millones de dólares, según Forbes. Es hijo del primer matrimonio de Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, presidente del Grupo Aval, con María Fernanda Carvajal, actual secretaria privada de la Primera Dama, María Clemencia Rodríguez y, su pasatiempo es el motocross. A los 12 años se subió por primera vez a una moto que le regaló su papá y, desde entonces, su pasión por el vértigo y la velocidad lo han llevado al podio en diversas ocasiones; en el 2008 ganó el Campeonato Distrital en la categoría de 250cc y, en el 2009, ocupó el tercer lugar. Para lograrlo, ha tenido que pagar un precio alto: varios huesos fracturados, heridas y roturas de ligamentos hacen parte de su extenso historial clínico. Pero ni las caídas ni las oraciones de su mamá han sido suficientes para que el bogotano se baje de la moto. “Montar es un escape, me llena de adrenalina y me relaja. Cuando estoy en las pistas solo pienso en eso”, dice Luis Carlos, quien posó en exclusiva para Jet-set en las playas de Miami, con las motocicletas de la prestigiosa tienda Palmetto Motor Sports.

Aun así, tiene claro que su vida va más allá que los deportes de riesgo, pues su sueño es convertirse en un exitoso banquero. Desde agosto estudia Administración y Finanzas en la exclusiva Universidad de Miami. Escogió esa carrera pensando en que cuando se gradúe quiere trabajar en la empresa familiar, y para lograrlo tiene que prepararse. “Ser Sarmiento no me da ningún privilegio ni trato especial. Quiero merecerme estar ahí por mis estudios y no por mis apellidos. Soy consciente de que si deseo un puesto en la compañía, me toca empezar de abajo como lo hizo mi abuelo, quien inició cargando ladrillos y ahora es dueño de una multinacional que genera miles de empleos en el país. Es una persona brillante, él y mi papá han luchado mucho por sacar la empresa adelante y eso es algo admirable. Me inspira ver cómo ellos han manejado el negocio, son un ejemplo para mí”, dice Luis Carlos, quien comparte con su abuelo la afición por las cuatrimotos, los sudokus y su gusto por los números y las matemáticas.

Luis Carlos Sarmiento Carvajal vive en Miami en las residencias de la universidad y su rutina es simple: de lunes a viernes asiste a clases, entrena con el equipo de fútbol o va al gimnasio y, de las nueve de la noche a la una de la mañana, hace tareas. Los viernes y sábados en la noche sale con sus amigos y los domingos se levanta temprano a jugar tenis o a pasear en moto por las calles de Florida. Confiesa que no es muy rumbero pero, como buen hijo de caleña, le gusta bailar salsa, algo que extraña de Colombia. “Aquí la música que ponen en las discotecas no es tan bailable”, dice. Pero lo que más falta le hace es su familia. Tiene dos hermanos: Tomás, de 16 años, quien estudia en el Colegio Nueva Granada y practica kick-boxing; y Emilio, de un año, hijo de Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez y la periodista Vivi Barguil. “Somos muy unidos. Mi papá es mi mejor amigo. Hablamos todos los días por teléfono. Él me cuenta de sus negocios y de los planes que tiene”.

En unos años, cuando termine su carrera, quiere regresar al país. “Yo amo a Colombia, me hace mucha falta y la gente que la critica es porque no la conoce. El carisma y la calidez humana de los colombianos no se encuentra en ningún otro sitio del mundo”. Se declara santista, “pienso que Juan Manuel Santos se ha preocupado mucho por la economía y está haciendo un buen trabajo”, aunque todavía tiene sus reservas con la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. “El TLC no es tan bueno ni tan malo. Tiene cosas y beneficios, hay ganadores y perdedores. Las empresas pequeñas del país van a sufrir mucho, pues les va a tocar competir con compañías de Estados Unidos que producen lo mismo a un menor precio y eso las va a afectar enormemente”.

Aunque siempre ha tratado de mantener un bajo perfil, falta poco para que su nombre empiece a sonar con eco en las listas de los jóvenes más poderosos e influyentes del país y en la de los solteros más cotizados. Por ahora está ennoviado con Laura Manrique Abondano, una estudiante de duodécimo grado del Colegio Nueva Granada. Llevan ocho meses de relación, de los cuales cuatro han sido a distancia, pero, gracias a las redes sociales y a la facilidad de las comunicaciones, esto ya no es un obstáculo, pues hacen parte de la generación que creció con la tecnología y para la que las fronteras son invisibles.

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