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Las primas ocultas de Isabel II

Las primas ocultas de Isabel II

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Un nuevo documental de la estación Channel 4 ventila la triste historia de Nerissa y Katherine Bowes-Lyon, dos parientas que la Familia Real británica abandonó en un asilo, avergonzada por sus deficiencias mentales.
Isabel II nunca fue a ver a sus parientas enfermas en el lúgubre hospital de caridad donde fueron encerradas en 1941. En 1963 una guía de la aristocracia registró la muerte de las hermanas, cuando en realidad seguían vivas. Foto: Queen Internacional.
Por: 3/1/2012 00:00:00

“Luz de la calle y oscuridad de la casa”, reza un viejo adagio que parece cumplirse en Isabel II, quien pese a ser la patrona de centenares de obras de caridad ha sido indiferente con dos parientas suyas muy necesitadas.

En medio del mejor momento del reinado de Isabel II según expertos en realeza como Sarah Bradford (autora de la más reciente biografía de la monarca), la productora Channel 4 acaba de recordarle, a través de un documental, la existencia de Nerissa y Katherine Bowes-Lyon, dos primas hermanas suyas nacidas con deficiencias mentales que les valieron ser borradas de la historia.

Las hermanas vinieron al mundo en el hogar de John Bowes-Lyon, hermano de la reina Elizabeth –madre de la Reina– y de su esposa Fenella. Nerissa nació en 1919 y su hermana en 1926, tan solo tres meses después de Isabel, en una época en que las familias ocultaban por vergüenza a los parientes con retardo, pues era visto como una amenaza para la sociedad. Tales afecciones se asociaban con delito menor, promiscuidad y conducta sexual ligera, y se creía que eran propias del bajo mundo.

La reina madre Elizabeth provenía de una aristocrática familia de Escocia (su padre, lord Glamis, era el Conde de Strathmore y Kinghorne) y hacer pública la existencia de Nerissa y Katherine habría obstaculizado la vida de privilegios e inclusión social que sí gozaron sus hermanas Diana, quien fue dama de la Reina; y Anna, quien llegó a ser Princesa de Dinamarca.

La solución entonces fue encerrarlas en el Royal Earlswood Hospital, en Redhill, condado de Surrey, una institución fundada en 1855 como “asilo para idiotas”. Desde su llegada allí en 1941 la única que las visitaba era su madre, pero al morir ella en 1966 nadie volvió a frecuentarlas. Ni siquiera su tía, la Reina Madre, admirada por socorrer a los pobres. Tampoco existen registros de que Isabel II haya ido a verlas una sola vez.

En cambio, Nerissa y Katherine, pese a su incapacidad, nunca olvidaron su vínculo con ellas. Según cuenta en el documental de Channel 4 la enfermera Onelle Braithwaite, quien las atendió en el hospital, “siempre que la Reina o la Reina Madre aparecían en televisión ellas hacían una reverencia majestuosa, hasta abajo. Obviamente, algo quedaba en su memoria”. También narra lo triste que era pensar la vida que hubieran podido tener las hermanas, a quienes evoca como “adorables”. “No podían hablar, pero señalaban y hacían ruidos y cuando las conocías podías entenderlas. Hoy, ellas hubieran podido acceder a una terapia del habla y comunicarse mucho mejor”, relata.

Otro exenfermero del hospital, Don Penfold, cuenta que ellas no daban mucho qué hacer, pero sí eran traviesas. “Katherine era muy pilla. Tú podías hablarle a los gritos y se hacía la sorda”, recordó.

En el programa, titulado The Queen’s Hidden Cousins, Judy Wilkinson, quien visitó el asilo en los años 50, rememora su ambiente terrorífico y lúgubre, en contraste con los suntuosos palacios con cuartos de sobra de las reales parientas de las Bowes-Lyon. Y así como la Reina estrena ropa casi todas las semanas, sus primas solo se cubrían con los uniformes del hospital y nada más podían usar sus pocas prendas propias si tenían visita, o sea, nunca.

El ánimo de eliminar la memoria de las desventuradas hermanas se advierte en cómo el Burke’s Peerage, una especie de Biblia de la aristocracia, publicó en 1963 que Nerissa había fallecido en 1940 y su hermana en 1961. Pero la verdad es que seguían vivas y su historia salió a la luz en 1987, un año después de la muerte de Nerissa, registrada en el hospital como “imbécil”. En 1997, el Royal Earlswood fue clausurado porque se descubrió que sus enfermos eran víctimas de abusos y se cree que Katherine fue trasladada a otro asilo en algún lugar de Surrey, donde hoy permanece ausente del mundo y sin la compasión de su ilustre familia.

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