NEWSLETTER

Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

La rabia y la belleza de Martina García

Eventos

Martina García se encuentra en Colombia promocionando la cinta Rabia, que dirige Sebastián Cordero y que produce Guillermo del Toro. Jet-set habló con la bogotana que se pasea como pez en el agua por los más importantes festivales de cine del mundo.
En Rabia, Martina se despoja de su vanidad y belleza para darle vida a Rosa, una mujer que se ha robado los aplausos en importantes festivales de cine del mundo, como los de Toronto, Málaga y Tokio. Foto: Imagen Reina/10.
Por: 19/11/2010 00:00:00
Ella que se codea con directores como Alejandro González Iñárritu y con actores como Javier Bardem.

Martina García le sigue los pasos a su coterránea Catalina Sandino. De manera discreta, sin bombos ni platillos, la actriz bogotana ha forjado en Europa y Latinoamérica una carrera cinematográfica que bien puede terminar en Hollywood.
 
Actualmente, su nombre figura en los créditos de cuatro cintas internacionales. Biutiful, de Alejandro Gónzalez Iñárritu, en la que comparte escena con el ganador del Oscar, Javier Bardem, y que la llevó al Festival de Cannes; No soy tú, soy yo, la cuarta película más taquillera en la historia del cine mexicano, en la que interpreta a una veterinaria; La mosquitera, una comedia romántica española en la que encarna a la amante del protagonista; y, por último, Rabia, un thriller amoroso cuyo coproductor es el reconocido Guillermo del Toro y que se acaba de estrenar en Ecuador, México y Colombia.

Sebastián Cordero, director ecuatoriano de Rabia, conoció a Martina hace tres años en Bogotá en la alfombra roja de Satanás, y quedó deslumbrado con su naturalidad y profesionalismo, tanto, que un año después la reclutó para el elenco de esta cinta que ha sido aplaudida en festivales como los de Toronto y Tokio. “Ella tiene algo que tienen muy pocos actores, y es esa dulzura dramática que se ve reflejada en la cámara sin necesidad de hacer mucho esfuerzo. Estoy seguro de que llegará muy lejos en esta carrera”. No en vano la revista Elle la describió como una “sirena”, y el diario francés Le Figaro se refirió a ella como “una mujer de belleza grave, toda finura, la joven actriz es la revelación de Rabia. En cada plano refleja todas las tensiones”.

De la protagonista que encasillaban en papeles de adolescente ingenua o rebelde en telenovelas colombianas como La guerra de las rosas y Amor a la plancha, queda muy poco. Ahora se muestra como una mujer madura que no le teme a las escenas de cama o a los desnudos en pantalla, eso sí, “siempre y cuando estén justificados en el guión.
 
No te voy a decir que son las escenas más cómodas de hacer porque te estaría mintiendo. Pero en esos casos intento no pensar y simplemente actúo. Desnudarme en una revista me cuesta más trabajo, en la actuación es más fácil. La que se desnuda en Rabia no es Martina, sino Rosa. He protagonizado cinco películas y en tres me ha tocado despojarme completamente de mi ropa, pero eso no me parece traumático. Yo tengo una visión bastante natural de mi cuerpo”, anota la polifacética actriz de 27 años, 1,71 de estatura, 48 kilos de peso, ojos café y mirada profunda.

Martina confiesa que el personaje de Rosa en Rabia es el más complejo que ha hecho hasta el momento. Allí hay una imagen muy fuerte de ella en la ducha en la que sangra después de abortar a su hijo, y otras en las que aparece sosteniendo relaciones íntimas con Gustavo Sánchez Parra, el reconocido actor de Amores perros y la Leyenda del Zorro. El largometraje es un retrato de los inmigrantes latinoamericanos en España y de la eterna lucha entre las clases sociales. “La inmigración en un tema que a mí me da mucha rabia, porque me parece que a veces los gobiernos no se hacen cargo de los errores que cometieron en el pasado. El juego es: van e invaden a una región, conquistan a toda su población y luego la echan. El mundo entero debería resistirse a leyes como la de Arizona, que a mi parecer son bastante nazis”, afirma la actriz y bailarina, para quien desde los 19 años su casa es una maleta.

Martina pasa más tiempo en los consulados y subida en un avión que en los sets de grabación. “Detesto los aviones. Cada vez que me toca subirme a uno, lloro y me pongo súper sensible. Me da claustrofobia. Además, el trauma de mi vida es empacar”. Hoy, su vida se reparte entre México, España, Bogotá y París, donde estudia Filosofía en La Sorbona. ¿Por qué eligió ésta carrera?, “porque, como dijo Cioran alguna vez: ‘La filosofía sirve de antídoto contra la tristeza’”.

La bogotana acaba de recibir una propuesta para rodar una película en Colombia a finales de año, pero prefiere no hablar del tema hasta que la negociación no se cristalice y firme el contrato, que, según ella, será muy pronto. “Por ahora, sólo puedo decir que me gusta mucho el cine que se está haciendo en el país y que admiro profundamente a directores como Ciro Guerra (Los viajes del viento), Óscar Ruiz Navia (El vuelco del cangrejo), y Rubén Mendoza (La sociedad del semáforo)”.

Así es esta actriz, que desde hace diez años no se come un pedazo de carne, que ama a su gato ‘Sioux’, que tiene Twitter pero no Facebook, que está trabajando en su primer disco en el que cantará canciones en inglés, francés y español, y que sueña con seguir conquistando el mercado del cine internacional.
 
Lea también: Martina García llena de 'Rabia'

LO MÁS VISTO