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La nueva generación de ganaderos

Eventos

Ellos crecieron entre el campo, las tientas y las lidias, y cada año se encargan de que miles de taurófilos disfruten de su afición en las plazas.
Fotos: Fotos Gerardo Gómez
Por: 15/4/2010 00:00:00
Criar toros de lidia tiene tanto de místico como la fiesta brava, y se requiere de generaciones enteras para perfeccionar las castas e imprimirles carácter.

Contrario al lugar común, podría decirse que los ganaderos de lidia no se hacen, sino que nacen. Y eso sólo sucede en familias con tradición taurina, donde el arte de entender los animales y su evolución, se ha transmitido de padres a hijos y se guarda en la memoria y en la sangre.

La nueva generación que empieza a tomar las riendas de las ganaderías tradicionales en Colombia, garantiza que a pesar de ser un negocio muy poco rentable, seguirá existiendo en el país.

Se trata de jóvenes, expertos en toros, espadas, capotes y toreros, pero también en pastos, castas, sementales e intervenciones genéticas en los animales.

Todos tienen clara la historia de cada uno de sus animales y saben que de ellos dependen las buenas faenas.

“El toro sabe todo, huele todo, intuye todo. Así como él te conoce a ti, quien lo lidia y quien lo cría, tiene que conocerlo a él”, dice el matador colombiano Luis Bolívar quien, como sus colegas, insiste en que los mejores ganaderos son los que llevan el oficio en su sangre y lo han aprendido de sus padres y abuelos.


Santa Bárbara
Juan Carlos Barbero
La ganadería pertenece a sus padres, el capitán Carlos Barbero Muñoz y su señora Gloria Suárez.

Con el pasar de los años, Juan Carlos fue haciendo parte del negocio que aprendió desde niño de la mano de su papá, quien le explicaba todo lo necesario para ser un buen ganadero y llevar los libros correspondientes a la historia de cada uno de los animales.

Juan Carlos es abogado y ejerce el derecho, pero también dedica buena parte de su tiempo a la ganadería que fundó el capitán en 1983. Sabe que, de ahora en adelante, con los toros de Santa Bárbara pondrá en juego su propio nombre y el de su familia en los ruedos de Colombia.


Rocha Hermanos
José Rocha
Hace más o menos un año José, hijo de don Benjamín Rocha, se independizó de su hermanos Fermín y Felipe, de Achuri Viejo, y montó su propia ganadería: Rocha Hermanos, que heredarán sus hijos José María de 17 años y Manuel de 16.
‘El ganaderito’, como le dicen a José en el mundo taurino, creció al tiempo con la ganadería de su familia y ha sido testigo de la evolución en la vida de ganaderos y toreros: “antes los toreros estaban dedicados sólo al mundo del toro, hoy, llevan una vida más normal, hablan de cosas cotidianas y hacen deportes, antes o después de las tientas”.


Fuentelapeña
Luis Miguel y Juan Manuel Domínguez

Tras la muerte de su padre, Abraham Domínguez, Luis Miguel y Juan Manuel tomaron las riendas de Fuentelapeña de la mano de su madre, Wallis Ochoa, quien lleva los libros con la sabiduría de una gran conocedora.


Los hermanos Domínguez crecieron en la casa de la finca de Calima donde se criaba el ganado y asistían a la escuela del pueblo. Todo era toros allá. Tanto así que a Luis Miguel, el menor, alguna vez, de tanto ver, de tanto jugar, de tanto aprender, se le dio por ser torero; pero lo suyo, sin duda, es la ganadería. Los Domínguez dicen que la plaza perfecta es donde embistan los toros, y eso cambia por azar, como todo en el mundo de las ferias. Sus hijos, tercera generación, aprenden como ellos desde niños en Fuentelapeña, donde no se juega ni con carritos ni con muñecas, sino con capotes, banderillas y muletas.


Bengala y Dos Gutiérrez
María Francisca Gutiérrez
Kika dice que aprendió de ganadería a punta de moretones porque le costó sangre y llanto convencer a su padre, Jorge Gutiérrez, que estaba lista para entrar en el mundo machista de los toros. Sin embargo, un día, en el 2000, su padre, ya curtido en lidias, le regaló una punta de la ganadería Dos Gutiérrez que fundó su abuelo en compañía de su tío, hace 60 años.
 
Así que ahí ella creó Bengala, que ahora se mide en plazas pequeñas y, mientras crece, maneja el embarque y desembarque de los toros de Dos Gutiérrez, y le ayuda a su padre con los libros. María Francisca no sólo es nieta, sobrina e hija de ganaderos, sino también esposa: su marido es Juan Manuel Domínguez. Así que todo queda en familia.


Marcelo Gutiérrez
Ernesto Gutiérrez

Marcelo, nieto de don Ernesto Gutiérrez, se prepara para ser un excelente ganadero porque estudia Veterinaria en la universidad de Caldas.
 
Su padre, Miguel Gutiérrez, es la cabeza de la ganadería familiar ubicada en las afueras de Manizales. Y el joven, de 22 años, le sigue los pasos de cerca, sobre todo en la sistematización de los listados, que considera fundamental para el desarrollo de este negocio que, por supuesto, se fundamenta en el proceso de formación física de los animales. Marcelo, quien conoce al dedillo todas las plazas de Colombia, dice que a todas hay que tenerles respeto y que cada una tiene lo suyo.
 


Rosa Castro y Juan Alfonso Saloon
Alhama y Guachicono

En su casa no había otra opción que dedicarse al mundo de los toros, pues su padre, Luis Fernando Castro, es dueño de Guachicono y su madre, Venus Zarzur, de Alhama. Los hermanos están de tiempo completo dedicados al tema del ganado: Rosita trabaja en Fedegan, mientras estudia los asuntos relacionados con la genética de sus toros; y Pincho, como le dicen sus amigos a Juan, es el administrador de las dos ganaderías y se encarga del trabajo de campo. Ella dice que su hermano es un genio para detectar a los buenos toros desde que son novillos.


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