NEWSLETTER

Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

LA MODELO DE LA ANOREXIA

Eventos

Esta es la francesa que escandalizó al mundo cuando apareció desnuda, mostrando los estragos que dejaron en su cuerpo diez años de anorexia.
Por: 15/4/2010 00:00:00
La francesa que escandalizó al mundo cuando apareció desnuda, mostrando los estragos que dejaron en su cuerpo diez años de anorexia, revelará en un libro los dolorosos detalles de su vida, marcada por la locura de su madre, quien le hizo prometer de niña que dejaría de crecer.

La culpa de su anorexia es de su madre, a quien hoy prefiere tratar desde la distancia porque le hizo mucho daño. Sus desbarajustes emocionales hicieron de Isabelle una niña rara, aislada del mundo, que no iba al colegio y tocaba el violín. Creció obsesionada con su figura, pero no porque soñara con tener un cuerpo de modelo como tantas jovencitas, sino porque estaba empeñada en no crecer, tal como lo quería su mamá. Sólo podía salir de su casa con la cara cubierta, con el fin de que no respirara aire fresco, el cual, según decía la trastornada señora Caro, estimulaba el crecimiento. Ya de adolescente, sus 39 kilos enfurecieron a su mamá y en busca de tener por fin su aprobación, Isabelle tomó una decisión que le cambió la vida. A los 13 años resolvió que no crecería más y descubrió que para ello, lo mejor era dejar de comer.
Cuando vio que la receta funcionaba, siguió adelante, eufórica, convencida de que tenía todo bajo control, incluso a su familia, que tardó en descubrir el verdadero mal que ha aquejado la mitad de su vida. Se convirtió en noticia mundial este año al aparecer completamente desnuda, mostrando las huellas que su trastorno alimenticio ha causado en su salud, en una campaña lanzada por la marca de moda italiana No.l.ita.
Ahora la llamada ‘modelo de la anorexia’, se prepara para lanzar un libro en donde revela nuevos detalles de su trágica vida que se han visto opacados por el escándalo causado por sus fotos, censuradas en Francia e Italia, y motivo de una agria polémica.
En sus memorias, Isabelle Caro vuelve a los días en que la anorexia estuvo a punto de acabar con su vida. Se le cayeron el pelo y los dientes y estuvo a punto de perder la visión en uno de sus ojos. Cayó en coma varias veces. Llegó a pesar 25 kilos y fue víctima de los abusos de los hospitales, en donde los médicos la culpaban y le decían que ella se hacía la difícil negándose a comer. El baño, por parte de las enfermeras, era una tortura porque no lo hacían con la delicadeza que amerita un cuerpo afectado por las afecciones en la piel, que se envejece debido a la falta de alimento, como se nota claramente en Isabelle.
En su blog, ella cuenta que en uno de sus comas atravesó la delgada línea entre el aquí y el más allá. Cuando despertó, resolvió salvarse por sí misma, al margen de los médicos que tratan los síntomas pero no la causa mental de esta enfermedad, que es un problema de salud pública mundial.
Pese a su menguada salud, Isabelle se empeñó desde entonces, en llevar una vida fructífera en el cine y el teatro. Ha participado en varios escenarios de Paris, no solo como actriz profesional sino además como animadora y concertista de violín. También pinta y es una devota de la naturaleza, donde ve la clave de su curación. Sacar fuerzas de donde no las tenía la ayudó a dejar de vomitar y a subir 32 kilos, que todavía no son suficientes para sus 1,65 metros de estatura, pero sí un logro obtenido con mucho dolor.
Cuando Isabelle oyó que el fotógrafo Oliviero Toscani buscaba a una mujer con anorexia para una campaña de prevención, no dudo en presentarse, porque tiene claro que su misión es evitar que más jóvenes como ella caigan en la enfermedad. Toscani, famoso por su provocadora visión, le pareció el más adecuado para impactar y “asustar” a las jóvenes sobre lo que les espera de hacer caso ciegamente a las exigencias de la moda.
Ese deseo le dio el coraje para hacer lo que más odian la anoréxicas: mostrarse desnudas, pues es precisamente el odio a su cuerpo lo que las lleva a sentirse siempre gordas, así estén más flacas que la modelo mejor pagada del mundo.
Pese a sus buenas intenciones, amplios sectores la critican diciendo que la campaña de Toscani es tétrica y que más bien incita a las jóvenes a volverse como ella. Isabelle apunta que eso es ridículo y afirma que si en su adolescencia hubiera visto la foto de una jovencita con el cuerpo de una mujer vieja y cansada, se hubiera dicho a sí misma: “No quiero ser como ella”. Ahora se está dando la oportunidad de revertir los errores de sus 13 años con un tratamiento muy personal, basado en el arte y la organización de nuevas iniciativas en contra de la enfermedad que todavía amenaza su vida, aunque ella cree que la vencerá. •


LO MÁS VISTO